La oposición boliviana continúa su consolidación para la segunda vuelta, aunque con discrepancias internas. El partido Unidad Nacional, del ex-candidato Samuel Doria Medina, ha aclarado que no realizará una campaña activa a favor de Rodrigo Paz y que el apoyo de Doria Medina es a título personal. En un intento por mostrar autonomía y proyección, desde el partido anunciaron que ya se está trabajando de cara a las elecciones subnacionales.
Por otro lado, en el binomio del Partido Demócrata Cristiano (PDC), las diferencias también salieron a la luz. Edman Lara, el ex policía que aspira a la Vicepresidencia, cuestionó la presencia de operadores vinculados al ex candidato Samuel Doria Medina y el empresario boliviano-estadounidense Marcelo Claure en el equipo de campaña de Paz. En este marco, amenazó con “quitarle el apoyo”.
A raíz de las contradicciones públicas, algunos críticos observan falta de sincronía y planificación en el frente político, lo que genera dudas sobre las condiciones de gobernabilidad que podrían generarse, ante una eventual victoria de Paz. Posteriormente a los desencuentros, Lara se rectificó y reafirmó su apoyo a Paz, declarando que está más «convencido en la honestidad de ese hombre».
Por su parte, en un intento por consolidar una base política independiente, el movimiento «Evo Pueblo» ha iniciado la inscripción de nuevos militantes y ha activado una comisión para obtener su propia sigla partidaria. Además, tras la reciente liberación de opositores como Luis Fernando Camacho, los evistas han pedido la liberación de sus «presos políticos», en un intento por equiparar su situación con la de los referentes de la derecha. El evismo advierte que el Poder Judicial ha tomado nota del cambio de rumbo político y espera no ser víctima de la guerra judicial. Sin embargo, luego de las elecciones de la primera vuelta, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha declarado que la justicia ha «recobrado su independencia» y que «nunca más habrá perseguidos».

