La primera encuesta del balotaje posiciona a Jorge «Tuto» Quiroga (de Libre) como el favorito a ganar la presidencia con el 47% de la preferencia electoral, sobre el 39,3% cosechado por Rodrigo Paz a menos de un mes de la votación. Entre sus promesas de campaña, Quiroga ha anunciado que, de ganar, propondrá criminalizar los bloqueos de carreteras e incluirlos en el Código Penal.
Por su parte, el candidato a la vicepresidencia por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), Edman Lara, reiteró sus acusaciones de un posible fraude electoral. Pese a un pedido del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de mesura, Lara ha insistido en que la única forma de que Quiroga gane la elección sería vulnerando la voluntad popular, reiterando la amenaza de «salir a defender el voto«.
Frente a esta situación, llamó la atención la difusión de un mensaje por parte de un grupo de encapuchados en el que rechazaron las declaraciones de Lara, acusando al político de “sembrar miedo, desconfianza y caos en la democracia boliviana”. Adicionalmente, el grupo destacó que millones de ciudadanos rechazaron al socialismo y no quieren volver al pasado de “corrupción, abuso y manipulación”. Con un tono desafiante, el grupo aseguró que responderá con firmeza ante cualquier intento de desconocer la voluntad popular.
En una estrategia completamente diferenciada, Rodrigo Paz, candidato a la presidencia por el PDC, viajó a Estados Unidos para presentar su plan de gobierno ante el Departamento de Estado, el Banco Mundial, el BID y el FMI. Según dijo, los encuentros permitieron garantizar el suministro de combustibles en caso de victoria electoral en el balotaje del 19 de octubre. Además, abrir líneas de crédito para proyectos estratégicos y establecer vínculos con actores clave de la política y la economía norteamericana.
Un elemento clave en el desarrollo de la campaña es el rol que cumplirá el Movimiento al Socialismo (MAS). Quiroga insiste en que el PDC tiene vínculos con Evo Morales para deslegitimar a sus rivales ante el electorado anti-evista. Esta estrategia se da en el contexto en el que se asume que el «evismo» se ha inclinado por el PDC, especulando sobre la existencia de acuerdos “bajo la mesa”.
No obstante, el quiebre del MAS ha sido reconocido públicamente por el expresidente Arce, quien responsabilizó a Morales de ser el causante de la “destrucción de la izquierda en Bolivia”. En este escenario de realineamiento, las organizaciones del MAS se han visto obligadas a reorganizar sus filas de cara a la segunda vuelta, tornando compleja una lectura sobre posibles alineamientos en favor de uno u otro candidato.

