Unos 100 manifestantes indígenas del grupo Munduruku bloquearon pacíficamente la entrada principal de la COP30 en Belém, Brasil, exigiendo una reunión con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la protección de la Amazonía. La protesta comenzó a las 7:30 de la mañana y duró 90 minutos, durante los cuales los delegados ingresaron por una entrada lateral mientras se mantenía el bloqueo, sin que se registraran altercados físicos.
Los manifestantes exigieron la revocación del Plan Nacional de Hidrovías, la cancelación del proyecto ferroviario Ferrogrão, demarcaciones claras de sus territorios y el rechazo a los créditos de carbono por deforestación. A pesar de que la COP30 fue promovida como un espacio para el empoderamiento indígena, los activistas expresaron su frustración por la falta de avances en 33 años de negociaciones climáticas y denunciaron que la destrucción de la Amazonía continúa para beneficiar a grandes corporaciones.
Tras una prolongada discusión, el presidente de la conferencia, André Corrêa do Lago, se reunió con los manifestantes y logró desbloquear la entrada principal. Organizaciones ambientalistas apoyan la protesta, señalando que las manifestaciones reflejan la urgencia de un cambio real en la lucha contra la crisis climática y el reconocimiento del papel de los pueblos indígenas como custodios del clima y la biodiversidad.

