El presidente Rodrigo Paz firmó el mega Decreto Supremo 5503, una medida económica cuyo eje central es la eliminación del subsidio a los hidrocarburos. Para mitigar el impacto del denominado «gasolinazo», el paquete incluye un incremento del salario mínimo en un 20%, el refuerzo de diversos bonos sociales y medidas de austeridad estatal. También se establecen nuevas disposiciones en materia de desregulación del comercio exterior e incentivo a las inversiones extranjeras. Según el gobierno, esta decisión busca estabilizar las finanzas públicas tras la denuncia sobre un supuesto daño económico de dos mil 595 millones de dólares en empresas estatales durante las gestiones de Evo Morales y Luis Arce.
La respuesta de los sectores sociales ha sido inmediata y beligerante. La Central Obrera Boliviana (COB) convocó a un ampliado de emergencia, advirtiendo que «si debe correr sangre, correrá» para revertir la medida. Paralelamente, organizaciones en El Alto han determinado iniciar movilizaciones contra las medidas, mientras que el sector del transporte también llamó a consultas internas. Aunque los sectores productivos han solicitado equilibrio y diálogo, la tensión en las calles ha escalado rápidamente ante el temor de una inflación descontrolada por el costo de vida.
En el ámbito político, el rechazo ha tenido varios protagonistas. La mayoría de las bancadas del Legislativo han manifestado su oposición al decreto, y la Alianza Popular (ALP) anunció la presentación de un proyecto de ley para derogar el decreto en cuestión. A este clima de confrontación se suma la ruptura oficial de Edmand Lara con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien no sólo rechazó las medidas económicas clasificándolas de «equívocas«, sino que denunció que el presidente está endeudando al país mediante «negociados».
Pese a la ola de críticas, Rodrigo Paz ha encontrado aliados clave dentro de las fuerzas de la derecha. Figuras como Luis Fernando Camacho y Samuel Doria Medina respaldaron el paquete de reformas, calificándolas de «difíciles pero necesarias e imprescindibles». En el plano internacional, Estados Unidos manifestó su respaldo al programa de reformas económicas de Paz y ofreció apoyo técnico y financiero a Bolivia, otorgando un espaldarazo diplomático vital para la supervivencia del plan de gobierno frente al cerco interno. En este marco, queda por ver si las medidas podrán ser efectivamente concretadas.

