La crisis política entre el presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales llegó el miércoles por la noche a su punto más álgido, cuando un congreso partidario del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido con el que Arce ganó las elecciones en 2020, resolvió expulsarlo. La crisis, centrada en la disputa por quién representará al movimiento en las elecciones de 2025, se profundizó en la última semana, cuando el evismo había planteado una cumbre de la formación a la que Arce no acudió. Por su ausencia también fue expulsado el vicepresidente del país, David Choquehuanca.
En su cuenta de X, el presidente buscó no personalizar la discusión, pero envió un mensaje claro a sus rivales internos: “Ante los que apuestan por el odio, la mentira, la violencia y la confrontación entre bolivianas y bolivianos buscando convulsionar el país por ambiciones electorales, nuestra respuesta siempre será más trabajo y gestión en favor del pueblo boliviano, porque pensar en Bolivia no es bloquearla; pensar en Bolivia es industrializarla”.
La expulsión de Arce coincide con otras decisiones cruciales, como la ratificación de la candidatura presidencial de Evo Morales para 2025, la modificación de los estatutos para que solo puedan postularse militantes con 10 años de antigüedad –requisito que Arce no cumple– y la restricción de hacer alianzas con otros partidos políticos de cara a las elecciones. Las decisiones fueron confirmadas por dirigentes del sector de Morales al final del congreso, que debía haber durado hasta hoy, pero que fue acortado después de que los “evistas” acusaran al Gobierno de intentar sabotear la reunión con una decisión judicial. La justicia electoral deberá ahora ratificar o invalidar las decisiones del MAS.

