¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL FUTURO DE CUBA? ESCENARIOS ANTE EL ASEDIO ESTADOUNIDENSE

El futuro de Cuba ha generado preocupación entre tomadores de decisiones, periodistas y analistas de todo el mundo. Un escenario de intervención militar en la isla por parte de Estados Unidos podría desencadenar un conflicto de escala regional, con posibilidades de prolongarse durante años, y una crisis humanitaria sin precedentes que afectaría la ya frágil estabilidad en Centroamérica y el Caribe. Las nuevas medidas tomadas por Washington de elevar aranceles para los países que envíen petróleo a la isla —dedicadas en especial a México— ya comienzan a agravar aún más la situación del país caribeño, golpeado por décadas de bloqueo norteamericano. Sin embargo, fuentes consultadas por Traza Continental, tanto al interior como fuera de Cuba, descartan un cambio de régimen sin un conflicto armado, y enfatizan la ausencia de fracturas en el gobierno revolucionario que faciliten una salida a la “venezolana”. Otros analistas ven en esta compleja coyuntura una oportunidad de entablar un diálogo con sectores de la administración del presidente Donald Trump que faciliten, una vez más —como en la era Obama—, la apertura económica de la isla. Hasta hoy no hay nada dicho de manera definitiva y todos los escenarios están abiertos. El papel de países como México o Rusia y los cálculos que haga la coalición republicana rumbo a las elecciones de noviembre serán claves en las definiciones. En Traza Continental hacemos un repaso de la situación y de los elementos en disputa, y ofrecemos a nuestros lectores una mirada detallada de la coyuntura. Las fuentes consultadas serán citadas off de record para proteger la identidad de los entrevistados.

El secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, en el que también murieron 32 soldados cubanos que formaban parte de su seguridad personal, sirvió como un sombrío recordatorio de las asimetrías de poder en el Caribe, al tiempo que envió a Washington señales de lo que podría pasar en la isla si decidiera repetir la estrategia. Según las fuentes consultadas, con acceso a las altas esferas del gobierno cubano, los 32 soldados de la guardia presidencial de Maduro habrían resistido cerca de dos horas los embates de los miembros de la Delta Force. Esa resistencia hasta la muerte es leída como un mensaje “entre líneas” de la determinación no solo de las Fuerzas Armadas, sino también de la sociedad cubana de entregar la vida por una causa. “No solo creemos que hubo muertos estadounidenses, de hecho reconocieron que tuvieron siete heridos, sino que creemos que Estados Unidos pudo entrar a secuestrar al presidente Maduro porque los cubanos se quedaron sin municiones, a pesar de todo el equipamiento que tenían los estadounidenses. Eso te da una muestra del entrenamiento que tienen los soldados cubanos y de la lógica que opera a pesar de no tener grandes armas: hay una fuerte voluntad y una disposición a matar y morir por una causa”.

“…creemos que Estados Unidos pudo entrar a secuestrar al presidente Maduro porque los cubanos se quedaron sin municiones, a pesar de todo el equipamiento que tenían los estadounidenses. Eso te da una muestra del entrenamiento que tienen los soldados cubanos y de la lógica que opera a pesar de no tener grandes armas: hay una fuerte voluntad y una disposición a matar y morir por una causa”.

Estos aspectos hacen coincidir a las fuentes en que una intervención armada en Cuba terminaría en un “baño de sangre” con bajas considerables para ambos lados y en un conflicto armado de duración indeterminada, lo que se traduciría en una intervención compleja y con una espiral ilimitada de reacciones internas y externas para Washington. “No van a poder ocupar el país fácilmente. No creo que sea posible una operación como la venezolana acá, porque a Raúl (Castro) y a Miguel  (Díaz-Canel) los van a tener que matar. Fidel, por ejemplo, tenía un rifle AKM en su carro y estaba dispuesto a todo. En Cuba hay una experiencia de sostener guerrillas en condiciones adversas y asimétricas de más de cinco décadas”, agrega la misma fuente. Y otra de ellas suma: “Los cubanos están en desventaja, pero creo que el cálculo que hace con relativa verdad Estados Unidos es que los militares cubanos están lo suficientemente locos como para morir por su patria”.

Para las fuentes consultadas por Traza Continental en La Habana, el impacto de la resistencia de los 32 combatientes en Caracas es profundamente simbólico y ya fue elevado a mito fundacional para una nueva generación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de la isla: ”La lección de los caídos es un dato de inteligencia militar relevante”, señalan analistas y subrayan que cualquier intento de trasladar el modelo de intervención venezolano a suelo cubano chocaría con unas Fuerzas Armadas y una sociedad que, a diferencia de la venezolana, han construido una estructura de defensa territorial capilarizada y una doctrina de defensa que se basa en la protección de la soberanía nacional por parte de toda la sociedad. La “guerra de todo el pueblo”, como se la conoce en las FAR a esta concepción estratégica, fue activada a finales de enero por el Consejo de Defensa Nacional, con la presencia del General de Ejército Raúl Castro.

Uno de los parámetros para medir el humor social en torno a esto es el recibimiento que Cuba dio a los 32 soldados, cuyos restos llegaron a La Habana en un día de lluvia torrencial, lo que, para sorpresa de muchos, no impidió que la convocatoria fuera un éxito. “Hubo cientos de miles de personas bajo la lluvia durante horas y horas, solamente para pasar, saludar e irse. No hay que subestimar el grado de nacionalismo que tiene Cuba”, retrató una fuente que presenció  aquella jornada del 15 de enero. Muchos de los que estuvieron en el cortejo fúnebre son los mismos que hacen críticas en contra de la administración de Díaz-Canel. Pero también para una generación de adultos y jóvenes, el homenaje a los 32 combatientes de Caracas fue lo que para generaciones anteriores había sido la llegada de cubanos caídos en Angola a fines del siglo pasado.

Trump, por su parte, a pesar de que ha llamado a Cuba una “nación fallida”, ha descartado una intervención armada por considerarla innecesaria y ha expresado su confianza en que exista una salida diplomática.

La “guerra de todo el pueblo”, como se la conoce en las FAR a esta concepción estratégica, fue activada a finales de enero por el Consejo de Defensa Nacional, con la presencia del General de Ejército Raúl Castro.

LA ENCRUCIJADA MEXICANA: EL PETRÓLEO DE LA HERMANDAD BAJO LA MIRADA DE TRUMP

Hasta hace semanas, México funcionaba para Cuba como el último pulmón energético de la isla. Las amenazas de Trump de imponer aranceles a los países que envían petróleo a la Revolución no son interpretadas en la isla como una medida comercial, sino como un ataque directo a la relación de hermandad que la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene con el gobierno cubano, en línea con el ejemplo de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, y con la tradición de la política exterior mexicana desde 1959 (interrumpida sólo por contados episodios). La carta de los aranceles es para ambos países un mecanismo de extorsión que busca forzar a México a abandonar su política de asistencia humanitaria y suministro de crudo. Sin embargo, desde el gobierno cubano se observa con atención la respuesta de Sheinbaum: un equilibrio entre la negociación necesaria con su vecino y el envío inalterable de ayuda. Cuba es para México el termómetro de la relación con Estados Unidos:  los momentos de mayor debilidad del gobierno mexicano ante Washington han provocado un mayor aislamiento de Cuba y viceversa, cuando hay fortaleza para afrontar la relación con Estados Unidos, el apoyo a Cuba siempre ha entrado en la ecuación. La actual firmeza del gobierno mexicano sugiere que la isla sigue siendo una pieza innegociable de la soberanía regional. No obstante, el riesgo es real: desde que México cortó el flujo de petróleo a la isla, Cuba se acerca al temido “día cero”, un escenario de apagón total donde la supervivencia depende exclusivamente de la capacidad de autogestión local de la energía, que es muy limitada.

La presión sobre la administración de Claudia Sheinbaum es la pieza más reciente del rompecabezas. La amenaza de Trump de imponer aranceles es vista en La Habana como una maniobra diseñada por el ala que responde al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para cerrar la última válvula de escape de la isla. Si Trump usa los aranceles como herramienta de negociación bilateral con México, para sentarse a discutir políticas migratorias y de seguridad, Rubio los usa como un arma para terminar de asfixiar la economía de la isla y posicionarse internamente ante los sectores más radicales a los que responde. En las últimas semanas, y después de que Díaz-Canel se mostrara abierto a un diálogo con Estados Unidos sin ceder soberanía, Sheinbaum reconoció que México suspendió el envío de petróleo —que según fuentes oficiales representa el 1% de la producción de Pemex— mientras explora la vía diplomática para seguir fomentando la ayuda humanitaria, el diálogo político e incluso con la posibilidad de que México abra un puente aéreo para que las aerolíneas que van a Cuba carguen combustible en territorio mexicano.

Si Trump usa los aranceles como herramienta de negociación bilateral con México, para sentarse a discutir políticas migratorias y de seguridad, Rubio los usa como un arma para terminar de asfixiar la economía de la isla y posicionarse internamente ante los sectores más radicales a los que responde.

CERCANOS AL DÍA CERO

Para funcionar, Cuba necesita entre 120 y 150 mil barriles de petróleo diarios que hasta hace no mucho tiempo provenían mayoritariamente de Venezuela y México. Aunque en Cuba es difícil el acceso a números oficiales —precisamente porque es una de las maneras que tiene el Gobierno para sortear el bloqueo y mantener su seguridad nacional—, en el último año Venezuela estaba enviando, con suerte, unos 35 mil barriles diarios, producto del propio bloqueo que también regía sobre Caracas. Según fuentes venezolanas consultadas por Traza Continental, el principal proveedor de petróleo el año pasado fue México, aunque los números que proporciona la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, (SEC por sus siglas en inglés) lo ubican segundo con cerca de 19 mil 200 barriles por día. De cualquier manera estas dos terminales hoy están cerradas por presión de Trump. Todavía quedan activas, pero en menor medida, las conexiones con Argelia y Rusia, pero ésta última está condicionada en este rubro por la guerra en Ucrania.

Además, un problema energético mayúsculo de Cuba es que, producto del bloqueo estadounidense, la ausencia de recursos y de innovación en el sector, nunca pudo modernizar sus siete termoeléctricas, que datan de la época de la Unión Soviética, ni generar otras fuentes de energía. En estas condiciones, la isla produce cerca del 30% del petróleo que necesita pero, al presentar ese producto características muy corrosivas, daña de forma recurrente las centrales, que están en constante reparación. Como una salida a esta espiral, en los últimos años la isla alcanzó un acuerdo con China para desarrollar energía solar y aprovechar las condiciones climáticas que convierten a la isla en un enclave privilegiado para la transición energética. Sin embargo, se enfrenta a un proceso lento y caro. Según fuentes locales, alrededor del 95% de la energía que consume el país proviene de las vías tradicionales y en los últimos dos años solo logró que el 5% se obtenga mediante energía solar. La posibilidad de producir energía eólica tampoco fue explorada durante todo estos años, a pesar de que Cuba cuenta con las condiciones climáticas y geográficas óptimas para su desarrollo.

La caída de la conexión con Caracas generó un “efecto dominó” que resultó devastador para la cadena productiva cubana: hoy, con un flujo casi nulo y Maduro fuera de la ecuación, Cuba enfrenta una situación de “descalce energético”. Según fuentes no oficiales, desde la segunda semana de febrero al país le quedarían entre 15 y 20 días antes de un colapso irreversible del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La situación es tan crítica que ya no hay combustible para aviones, y las compañías con vuelos diarios a la isla —principalmente estadounidenses, españolas, mexicanas y panameñas— empezaron a tomar medidas de emergencia. Los vuelos que vienen desde Madrid, por ejemplo, incorporaron una parada de  repostaje en República Dominicana.

…un problema energético mayúsculo de Cuba es que, producto del bloqueo estadounidense, la ausencia de recursos y de innovación en el sector, nunca pudo modernizar sus siete termoeléctricas, que datan de la época de la Unión Soviética, ni generar otras fuentes de energía.

Ante la aceleración de la crisis, el Ejecutivo cubano decretó un paquete de medidas orientadas a la “preservación de la vitalidad mínima”. Díaz-Canel ordenó la paralización casi total de la industria, exceptuando sectores estratégicos de alimentos y salud, e implementó el teletrabajo obligatorio en toda la administración pública no esencial. Estas medidas buscan estirar el consumo de hidrocarburos frente a un déficit que ya supera los 800 megavatios en horas de máxima demanda.

El impacto en la vida cotidiana es devastador: el gobierno canceló eventos públicos y culturales, y redujo al mínimo el transporte estatal. Los servicios hospitalarios funcionan con grupos electrógenos de reserva, mientras el alumbrado público ha sido desconectado en gran parte del territorio nacional. La jornada laboral de las áreas administrativas se redujo de lunes a jueves. Sin embargo, el Gobierno cuida las áreas más sensibles mientras haya un movimiento de fichas que evite el colapso definitivo: anunció que garantiza el combustible para bombeo de agua y químicos para higiene de hogar, asegura la canasta básica con bienes locales y no solo importados, y facilita que cualquier empresa que importe combustible lo compre sin trabas burocráticas.

LA DERECHA CUBANA EN MIAMI: PODEROSA EN LO ECONÓMICO PERO SIN PROYECTO DE NACIÓN

En el enclave de Florida, la derecha cubana vive un momento de euforia desde que Estados Unidos secuestró a Maduro y quedó a la vista que la estrategia es imprimir mayor presión a la isla caribeña para provocar un cambio de régimen político. No obstante, el análisis que pudo hacer Traza Continental revela que la estructura de poder en Miami presenta un desequilibrio entre la capacidad financiera y la viabilidad política. Figuras como Rubio operan bajo la presión de sectores radicalizados que según el análisis de nuestras fuentes llegaron a pedir “licencia para matar a todos los comunistas y cuadros políticos” durante tres días en caso de un cambio de régimen. Sin embargo, esa derecha enfrenta un problema fundamental que es la falta de cuadros en la isla y fuera de ella que puedan liderar algún cambio político que no termine en un desastre. No cuentan siquiera con un perfil de mediano nivel para afrontar esa tarea. A punto tal que fue al propio jefe de la Misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, a quien se lo vio en las últimas semanas paseando por la isla para identificar a sectores disconformes o disidentes en un intento por articularlos y dando declaraciones aventuradas en la prensa afirmando que ya contaban con su “Delcy Rodríguez”. Es decir, en el caso —por ahora remoto— de un cambio de régimen, la lectura de algunos estadounidenses es que la vía venezolana sería la más eficaz; sin embargo, ese escenario, como afirmamos al principio, sería casi imposible en La Habana sin un conflicto frontal.

…esa derecha enfrenta un problema fundamental que es la falta de cuadros en la isla y fuera de ella que puedan liderar algún cambio político que no termine en un desastre.

Entre los que lideran el grupo económico de los cubanos en Miami más afines a esta postura están Jorge y José Mas Canosa, dueños del equipo de fútbol Inter de Miami —donde juega Lionel Messi— e hijos de Jorge Mas Canosa, el ideólogo de la Fundación Nacional Cubano-Americana, nacida en 1981 y que financió los atentados contra hoteles internacionales en La Habana en 1997. Pero a esa estructura económica le faltan lo solamente cuadros sino un proyecto político. Una fuente periodística en La Habana que ha estudiado a este grupo de interés explicó a Traza Continental que su aspiración llega hasta “que se vaya la dirigencia, que caiga la dictadura y después ver”. En contraposición, hay otro grupo de cubanos en la diáspora que no quiere que le toquen los negocios que construyó en los últimos 20 años con la isla producto de un incipiente proceso de apertura a capitales privados extranjeros. Estos actores ven en las pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) cubanas y en la inversión extranjera en servicios una oportunidad de negocio y crecimiento. Estos grupos han ido comando fuerza, lo que rompe por primera vez la unidad monolítica de los cubanos en el exilio, a la vez que pone al régimen en una encrucijada.

EL MODELO VIETNAM Y EL PAPEL DE RUBIO

Una de las opciones que sobrevuela entre las fuentes consultadas es que las presiones de todos los involucrados orillen a La Habana a comprometerse a una apertura económica de determinados sectores, y allí el ejemplo que siempre aparece es el de Vietnam. El país asiático es, junto a Cuba, uno de los países que más humilló a Estados Unidos en su historia reciente; sin embargo, en las últimas décadas Hanoi y Washington lograron construir una relación fructífera sin que a los norteamericanos les importen mucho las dinámicas al interior del Partido Comunista de Vietnam (PCV). Es más, las reformas que se hicieron en Hanoi y que luego terminaron en una normalización de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, en 1995, estuvieron lideradas por el PCV y no por la diáspora vietnamita, aunque la comunidad en el exterior se benefició de la nueva etapa. Lo mismo pasó en su momento con China. Para algunos analistas cubanos consultados por Traza Continental, uno de los futuros posibles de la isla está en el modelo de Vietnam: conversación y cooperación en vez de amenazas y ultimátums.

Una de las opciones que sobrevuela entre las fuentes consultadas es que las presiones de todos los involucrados orillen a La Habana a comprometerse a una apertura económica de determinados sectores, y allí el ejemplo que siempre aparece es el de Vietnam.

Este escenario de diálogo abriría, además, una oportunidad especial para impulsar una nueva etapa en Cuba, porque no hay un acuerdo uniforme en el país sobre las consecuencias de la modernización económica que impulsó la isla en los últimos años. Esa variedad de opiniones no se registra en la respuesta ante una posible intervención militar: más bien, lo que aparece es una alineación casi perfecta para defender la isla. La Cuba actual se formó al calor de la Revolución, y esa estructura y organización es lo que analistas desde La Habana destacan como resortes que se activarán ante un posible ataque extranjero, pero a la vez como una fortaleza para persuadir al enemigo de que la salida es la cooperación. “La sociedad cubana está preparada para resistir, pero Estados Unidos no tiene tanto tiempo, eso debe estar en sus cálculos. Tienen este año y 2027, porque en 2028 hay elecciones presidenciales”, analiza una fuente cubana.

El propio Díaz-Canel, en su discurso en homenaje a los combatientes caídos en Caracas, dejó en claro cuáles son las dos alternativas: patria (diálogo sin condiciones) o muerte (resistencia total ante el intervencionismo). En la única conferencia de prensa que ha dado desde que la Casa Blanca profundizó sus amenazas, el presidente asumió, el 5 de febrero, que los cubanos viven “tiempos difíciles” y de “resistencia”, al tiempo que sentó las bases para una desescalada: un diálogo sobre cualquier tema, pero “sin condiciones” ni “presiones” en una posición de iguales, de respeto a su soberanía, y sin abordar temas que Cuba interprete como “injerencia en asuntos internos”.

El papel de Marco Rubio en esta trama es central. Si bien representa y es apoyado por el ala más radical de la derecha de Miami, que sueña con el fin de la Revolución —y que no descarta la anexión de Cuba a la Unión Americana—, y tiene un interés personal en propiciar un cambio de régimen, durante su última intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich ya presentó un perfil más conciliador con Europa y, en cuanto a Cuba, deslizó en una entrevista con Bloomberg —traducida al castellano en la página del Departamento de Estado sólo en el apartado dedicado a la isla— que lo que el país de sus antepasados requiere primordialmente es un cambio económico, posición que puede generar una ventana de oportunidad para futuras negociaciones, ya que la apertura económica de la isla es un terreno donde, como hemos dicho, el propio gobierno cubano y sectores mas afines a la Revolución tienen interés.

Aunque —según una investigación reciente de Drop Site News el secretario de Estado está operando para impedir que cualquier oferta de distensión llegue al escritorio del presidente y por ahora prioriza su propia agenda ideológica de “cambio de régimen” por encima del pragmatismo característico de Trump, Rubio es un político experimentado que sabe que un mal cálculo o una acción desafortunada puede acabar con sus aspiraciones presidenciales y, lo que es peor, puede descarrilar el rumbo del proyecto MAGA, una coalición de gobierno donde fuerzas importantes tienen su prioridad en otras partes del globo como Groenlandia y en asuntos estratégicos más urgentes que el derrocamiento de un gobierno en el Caribe que, a diferencia de Venezuela, tiene poco o nada que ofrecer en cuanto a recursos clave para la construcción del “nuevo siglo americano”. 

…deslizó en una entrevista con Bloomberg —traducida al castellano en la página del Departamento de Estado sólo en el apartado dedicado a la isla— que lo que el país de sus antepasados requiere primordialmente es un cambio económico, posición que puede generar una ventana de oportunidad para futuras negociaciones…

CAMBIOS EN LA RELACIÓN CON VENEZUELA Y RUSIA

Desde el 3 de enero, la relación entre Cuba y Venezuela cambió por completo. La cooperación en áreas estratégicas como salud y energía, que incluye el envío de petróleo, se redujo a cero, según apuntó una fuente venezolana. Los cambios también operaron en el discurso oficial. Un ejemplo claro fue el comunicado que emitió Caracas después de la muerte de los 32 combatientes cubanos, con una redacción fría y distante. Aunque las fuentes locales consultadas presumen que podría haber algún margen de cooperación clandestina, la creciente presencia estadounidense en el Caribe lo vuelve difícil. Y además, señalan que, a diferencia de Maduro, quien tenía un vínculo personal y político profundo con la isla, los actores que hoy conducen el Estado venezolano no tienen una relación especial con la Revolución. “Dentro del gobierno venezolano existen distintos niveles de compromiso con Cuba. Nicolás Maduro mantenía un vínculo político y personal profundo con la isla desde los años 80. No es el mismo lazo de quienes hoy conducen”, explica una fuente. “No existe una relación especial con Cuba por parte de los actores actualmente en el poder, y ese dato pesa. Washington lo sabe”, resumió el especialista.

Rusia, histórico aliado de la isla, también hace sus propios cálculos. En los últimos días denunció la asfixia económica de Estados Unidos a la isla y ve a ese territorio como un “activo simbólico” indispensable en su narrativa de un mundo multipolar. Según analistas militares rusos citados por The Jamestown Foundation, la caída de Cuba sería percibida por el Sur Global como la prueba definitiva de la incapacidad del gigante euroasiático para proteger a sus aliados, lo que también sacudiría a la alianza de los BRICS+. En los últimos años, Moscú usó a la isla para probar infraestructuras de pagos no occidentales (como las tarjetas Mir) y sistemas de tecnología de la información que eluden las sanciones económicas, pero este apoyo tiene un techo. Expertos militares coinciden en que Rusia no dispone de recursos para una intervención directa si Estados Unidos decide actuar. Además, si la situación política en Cuba cambia, Rusia perdería su principal plataforma de inteligencia en el hemisferio occidental y se generaría una herida profunda en la narrativa de la multipolaridad que sostiene el proyecto de Vladimir Putin. En este sentido, no es descartable pensar que el asunto cubano se convierta en un factor de relevancia en las conversaciones entre Rusia y Estados Unidos.

En este escenario de alianzas, el canciller cubano Bruno Rodriguez fue recibido hace unos días por su homólogo Serguéi Lavrov y por el propio presidente Putin en Moscú, con declaraciones de apoyo y solidaridad por parte de los rusos, así como de condena a Washington, pero sin que se dieran a conocer acciones específicas.

…el canciller cubano Bruno Rodriguez fue recibido hace unos días por su homólogo Serguéi Lavrov y por el propio presidente Putin en Moscú, con declaraciones de apoyo y solidaridad por parte de los rusos…

A MODO DE CIERRE

Cada vez más cerca de su “día cero”, Cuba está en una carrera acelerada contra la crisis mientras resuelve las urgencias humanitarias con los convoyes de ayuda que envían México, Brasil y Chile, según confirmaron estos países. Sin embargo, hasta que Estados Unidos no levante el bloqueo económico y petrolero las perspectivas para la isla son dramáticas. No obstante, no es la primera vez que Cuba enfrenta un escenario parecido. El Periodo Especial en Tiempos de Paz, acaecido a inicios de los años 90 después de la caída de la URSS, es el ejemplo más cercano de una coyuntura así de adversa de la que el país caribeño pudo salir adelante. La diferencia, anotan propios y extraños, es que los cubanos contaban con el liderazgo de Fidel Castro, quien no solamente logró conducir al pueblo en una situación de emergencia, sino participar activamente del cambio de correlación de fuerzas regional que vendría después con la llegada de Hugo Chávez al poder y de todos los gobiernos de izquierda en la región.

Hoy la dirigencia y el pueblo cubano tendrán que desarrollar la capacidad de resistir en estas nuevas condiciones, buscar una salida diplomática sin ceder en sus posiciones esenciales o defender su Revolución con la vida. Por ahora, todo parece indicar que el modelo Vietnam es el más atractivo para todas las partes, incluido el gobierno de los Estados Unidos, que enfrentará elecciones a la vuelta de la esquina y que viene acumulando descontentos en muchos sectores, sobre todo por la actuación de ICE en distintas ciudades del país. Actores internacionales como México, Rusia, Brasil y hasta El Vaticano, por su parte, tienen en este momento de tensiones una oportunidad inmejorable para dar un paso al frente y promover una salida diplomática que les otorgue capital político y que saque del marasmo a la comunidad internacional para evitar una crisis americana de consecuencias indescifrables. La presidenta Claudia Sheinbaum ya expresó su voluntad de que México se convierta en un factor de diálogo pero aclaró que depende de ambas partes aceptarlo. La pregunta que subyace en Cuba es cuál de los caminos tendrá que tomar la isla esta vez, pero, fieles a su historia, están preparados para cualquiera de ellos.