Reporte Político Semanal

Guerra en Irán: escalada y reacciones

El nuevo conflicto bélico en Irán comenzó el sábado 28 con una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre el territorio del país persa. En la denominada operación Furia Épica (Epic Fury), los ataques se iniciaron a la 1:15 a.m., golpearon más de mil 700 objetivos en las primeras 72 horas y se concentraron en centros de comando, cuarteles de la Guardia Revolucionaria, sistemas de defensa aérea, sitios de misiles balísticos, buques y submarinos iraníes. En esa primera oleada fue asesinado el ayatolá Ali Khamenei junto a parte de su familia, y también fueron alcanzados altos mandos como el ministro de Defensa Amir Nasirzadeh, el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammed Pakpour y el asesor Ali Shamkhani. Además se reportó el ataque a dos colegios secundarios de mujeres. El ataque realizado en Minab dejó un saldo de 165 muertos entre las estudiantes y el personal de la institución.

La respuesta iraní expandió la guerra más allá de Irán e Israel. Teherán lanzó misiles y drones contra Israel y al menos otros siete países de los Estados del Golfo que albergan bases estadounidenses. Entre las infraestructuras afectadas o amenazadas aparecieron el centro de servicio de la Quinta Flota de EE. UU. en Bahréin, la base de Al Udeid en Qatar, la zona petrolera de Fujairah en Emiratos Árabes Unidos y activos energéticos del Golfo, incluidas instalaciones de gas natural licuado en Qatar; además, un ataque en Kuwait mató a seis reservistas estadounidenses. En las últimas horas, el conflicto volvió a escalar: Israel amplió la guerra hacia Beirut con 26 oleadas de ataques sobre los suburbios del sur y dijo estar golpeando infraestructura en Teherán, mientras Irán aseguró haber atacado sitios en el “corazón de Tel Aviv”.

En Washington, la discusión giró sobre todo alrededor de los límites constitucionales del poder presidencial para conducir una guerra sin autorización formal del Congreso. El Senado rechazó el 4 de marzo la resolución para forzar la retirada de fuerzas estadounidenses de hostilidades no autorizadas en Irán por 47 votos contra 53, y la Cámara hizo lo mismo al día siguiente por 212 a 219. El resultado dejó a Donald Trump con margen político para continuar la campaña, pero no cerró el debate legal: bajo la War Powers Resolution (Resolución de Facultades de Guerra) de 1973, el Ejecutivo sigue necesitando autorización del Congreso o debe poner fin a la acción militar dentro de 60 días.

Como en otros temas de la agenda del gobierno, dentro del universo de republicanos y de MAGA aparecieron fisuras sobre el conflicto en Irán. La ex congresista, Marjorie Taylor Greene, resumió su objeción en términos domésticos al sostener que una guerra con Irán no abarata el costo de vida; el activista político, ex oficial de inteligencia e influyente comunicador, Jack Posobiec, también realizó críticas: argumentó la base joven y trumpista está más interesada en inflación, economía y política interna que en otra guerra en Medio Oriente. La periodista Megyn Kelly fue más lejos y planteó que la campaña “se parece mucho a una guerra de Israel”, no a una guerra definida por intereses estrictamente estadounidenses. Por su parte, Tucker Carlson cuestionó la guerra con Irán como una intervención ajena a los intereses estadounidenses. También condenó el rumbo elegido por la Casa Blanca, describiendo la escalada como “repugnante” y “perversa”, y advirtió sobre el costo político y estratégico de involucrarse en otro conflicto en Medio Oriente. En el ecosistema mediático de derecha, el conflicto marca una disputa entre halcones proisraelíes y nacionalistas de “America First” que ven Irán como una guerra ajena.

Comments