El gobierno de Colombia dio por superada la crisis diplomática derivada de los operativos ecuatorianos contra grupos criminales en la frontera. La tensión disminuyó luego de que las autoridades colombianas presentaran pruebas técnicas que demostraban que el proyectil lanzado por las fuerzas ecuatorianas cayó en territorio vecino de forma accidental. El 24 de marzo, Bogotá ratificó oficialmente que no hubo una intención de violación de soberanía, lo que permitió que ambos países volvieran a centrar su agenda en la cooperación de seguridad y el control fronterizo conjunto.
Paralelamente, el gobierno de Noboa ha tenido que sostener su postura securitista ante las Naciones Unidas. La administración envió una carta detallando los argumentos jurídicos que justifican la declaratoria de conflicto armado interno en Ecuador que, entre otras cosas, ha derivado en las tensiones con Colombia. El documento responde a inquietudes sobre el respeto a los derechos humanos y explica cómo las bandas criminales han sido reclasificadas como objetivos terroristas. Este movimiento diplomático buscó blindar internacionalmente las políticas de mano dura del Ejecutivo, en un momento en que la presión por resultados tangibles y el respeto a la legalidad internacional se intensifica.
En el ámbito económico, delegaciones de ambos países se reunieron en Lima bajo el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para desactivar una inminente escalada en la guerra comercial que amenaza el flujo de productos en la región. Las reuniones, que contaron con la participación de los viceministros de Cancillería y representantes del sector empresarial, buscaron normalizar los intercambios mercantiles afectados por el cierre temporal de pasos y las tensiones políticas previas. Para el 26 de marzo, los diálogos avanzaron hacia un compromiso de estabilidad que prioriza la integración económica sobre las diferencias bilaterales.
Luego de la reunión, la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld comentó que revisaron todos los puntos acordados con su par colombiana, Rosa Villavicencio, y subrayó que el encuentro en Lima se enmarcó en lo político. La funcionaria calificó como «vital» al tema de seguridad, además del componente económico. Sin embargo, en una entrevista radial, la canciller Villavicencio insistió en que «hay que hacer un plan, hay que sentarse a hablar y ponerse de acuerdo». Y apuntó que «nada tiene que ver el tema de seguridad con el intercambio comercial». De esta manera, las conversaciones entre ambas naciones avanzan pero aún con diferencias políticas relevantes.

