A pocos días de que los peruanos acudan a las urnas para elegir nuevo presidente, el tablero electoral de 2026 presenta un escenario de fragmentación e incertidumbre. Con un total de 35 candidatos presidenciales en carrera, al cierre del presente reporte, ninguno tiene asegurado su pase a la segunda vuelta, lo que refleja un país que llega a los comicios en una recta final marcada por el estancamiento de las figuras tradicionales y la volatilidad de las preferencias ciudadanas.
Los resultados de la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) reconfirman que los derechistas Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga mantienen el liderazgo nominal, pero han entrado en una fase de estancamiento. El caso de López Aliaga es particularmente agudo: su intención de voto se desplomó de un 14.7% a un 8.7% en apenas tres meses. Este vacío está siendo aprovechado por Carlos Álvarez y Roberto Sánchez, quienes se acercan a los primeros lugares. En el caso de Sánchez, los analistas destacan un crecimiento similar al que experimentó Pedro Castillo en el año 2021, lo que sugiere un resurgimiento del voto de izquierda en el tramo final de la campaña.
El 2026 marcará el retorno a la bicameralidad en el legislativo, un cambio estructural que redefine los roles entre los nuevos 130 diputados y 60 senadores. Cada grupo asumirá funciones específicas dentro del proceso de formación de leyes. La Cámara de Diputados tendrá a su cargo el inicio del trabajo legislativo, mientras que el Senado será la cámara revisora. En Diputados, además, se debatirán iniciativas, se aprobarán proyectos y se discutirán mociones de control político, esto es: podrán interpelar y censurar a ministros. Solo en casos de interpelación y censura, la decisión final recaerá en esta cámara.
Las proyecciones indican que el nuevo Congreso estará altamente fraccionado, con una fuerte presencia en ambas cámaras de partidos como Fuerza Popular, Ahora Nación, Renovación Popular y Juntos por el Perú. Un dato clave para la nueva dinámica de gobernabilidad es que el 55% de los electores manifiesta su intención de votar por el mismo partido tanto para la Presidencia como para el Senado.
Finalmente, la situación electoral peruana ha trascendido las fronteras con una advertencia de Human Rights Watch (HRW), que señala un «grave deterioro democrático» que requiere atención urgente de la comunidad internacional. En este clima de desconfianza institucional, López Aliaga ha recurrido a la narrativa del fraude, una táctica que busca deslegitimar los resultados ante su caída en las encuestas. Todo parece indicar que el nuevo gobierno tendrá que ejercer su mandato en un contexto de alta inestabilidad.

