El miércoles 29 de abril, la presidenta Sheinbaum recibió en Palacio Nacional al ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares. El canciller español entregó una invitación oficial del rey Felipe VI para que México participe en la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid en noviembre. La visita se produce diez días después del viaje de Sheinbaum a Barcelona —el primero de un jefe del Ejecutivo mexicano a España desde 2018— donde participó en el Foro en Defensa de la Democracia junto a Pedro Sánchez, Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, y sostuvo bilaterales con cada uno de ellos. El encuentro con Albares confirma la normalización del vínculo entre ambos países, facilitada por el reconocimiento del rey Felipe VI de los abusos cometidos durante la Conquista, que el gobierno mexicano valoró como un gesto suficiente para retomar el diálogo.
Asimismo, el canciller español Albares fue recibido por su par mexicano Roberto Velasco, con quien firmó el Acta de la Comisión Binacional España-México y acordó avanzar en cuatro ejes concretos: cooperación cultural, científica y tecnológica, defensa de la democracia y agenda multilateral. Velasco destacó que España es el segundo inversor en México con 70 mil millones de euros, con cinco mil 600 empresas de capital español presentes en el país, mientras que la inversión mexicana en España alcanza los 30 mil millones de euros.
En paralelo, Sheinbaum confirmó una visita a Brasil para reunirse con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y formalizar acuerdos en materia energética, incluyendo el marco de cooperación entre Pemex y Petrobras para la exploración de aguas profundas en el Golfo de México. Ambas agendas —la europea y la latinoamericana— responden a una misma lógica de diversificación del relacionamiento externo: ampliar los márgenes de interlocución internacional de México en un momento en que la relación con Washington concentra tensiones crecientes en materia de comercio y seguridad.

