En los últimos días Iván Cepeda presentó un nuevo programa de gobierno de 118 páginas que matiza posturas de la primera vuelta, descartando la Asamblea Nacional Constituyente y eliminando referencias al Banco de la República para acercarse a sectores de centro. El nuevo programa propone un “sistema público, humano y de acceso universal” en salud con atención primaria y prevención, ampliando hospitales públicos y fortaleciendo servicios rurales. En seguridad, Cepeda plantea una “seguridad humana integral” protegiendo vida y derechos, fortaleciendo la fuerza pública con tecnología, combatiendo hurto, extorsión y secuestro, y desarticulando economías ilegales. Frente a la corrupción, propone crear un sistema nacional contra la macrocorrupción, con organismos de control más transparentes y recuperación de recursos públicos. También elimina el Consejo Nacional Electoral y propone una corte electoral autónoma. En paz, busca la transformación territorial mediante implementación de acuerdos, diálogo y mayor inversión social en regiones afectadas.
Por su parte, Carlos Carrillo, exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y figura crítica de la presidencia de Petro, se sumó recientemente a la campaña de Cepeda y declaró que “Iván Cepeda es la antítesis de Petro en términos de formas”. A esto se suma que Cepeda negó incluir a Armando Benedetti o Roy Barreras en su eventual gobierno: “no hemos considerado esa posibilidad”. Se trata de actores que refieren a la “vieja política” dentro de la gestión del actual mandatario. Su programa parece representar moderación estratégica para la segunda vuelta, con diferenciaciones metodológicas y de marco de alianzas con Petro, buscando llegar al voto de centro o atender las críticas de algunos sectores hacia el oficialismo.

