La visita oficial del rey Felipe VI a la Ciudad de México y su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum marcaron esta semana una señal de normalización diplomática, que simboliza el cierre de un distanciamiento de siete años y el inicio de una nueva etapa de cooperación política y económica entre ambos países. El acercamiento marca un giro respecto a los años anteriores, cuando la relación se vio afectada por las controversias en torno a la conquista española y las demandas de disculpas históricas impulsadas durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
La reunión, que se extendió por cerca de una hora en Palacio Nacional, fue calificada por Sheinbaum como “buena y cordial”, y fue presentada por ambas partes como una oportunidad para fortalecer el diálogo político y relanzar una relación estratégica que había atravesado uno de sus momentos más complejos en décadas. Sin embargo, lejos de implicar una renuncia a los reclamos del gobierno anterior, la mandataria utilizó la audiencia para ratificar las prioridades de su agenda cultural y soberana.
Según detalló al día siguiente en su conferencia matutina, durante la reunión se abordaron temas vinculados a los pueblos originarios, la identidad nacional, la cooperación cultural, las relaciones económicas y la situación internacional, incluidos los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la autodeterminación de los pueblos. En ese contexto, la mandataria explicó al rey la importancia que su gobierno atribuye al reconocimiento de las grandes civilizaciones prehispánicas, de la resistencia histórica de los pueblos indígenas y de los abusos cometidos durante la Conquista. Según relató, Felipe VI escuchó esos planteamientos y expresó su disposición a seguir fortaleciendo la cooperación bilateral. Como resultado del encuentro, ambas partes acordaron impulsar una mesa sobre pueblos originarios en la próxima Cumbre Iberoamericana de Madrid y avanzar en una agenda cultural que incluirá exposiciones dedicadas al exilio republicano español en México, Sor Juana Inés de la Cruz y la cultura maya.
Más allá de la dimensión simbólica, el relanzamiento de la relación incorpora una agenda económica relevante. España se mantiene entre los principales inversores extranjeros en México y es uno de sus socios más importantes dentro de la Unión Europea, por lo que ambos gobiernos manifestaron interés en ampliar la cooperación empresarial y los intercambios comerciales en sectores estratégicos. El acercamiento ocurre además en un momento en que México busca diversificar sus relaciones internacionales frente a la incertidumbre por la revisión del T-MEC y las recurrentes tensiones con Washington en materia de seguridad, migración y comercio.

