Desde el 29 de junio se realiza en la región de Antofagasta, en el norte del país, la quinta edición del ejercicio aéreo “Salitre 2026”. Organizado por la Fuerza Aérea de Chile (FACh), en la actividad participan delegaciones de Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Paraguay, además del país anfitrión.
En la bienvenida, el general de Aviación Máximo Venegas Raggio, responsable máximo del ejercicio, señaló que durante las dos semanas que duran las acciones se desarrollarán “nuevas operaciones, basadas en acciones y tareas cibernéticas, con el fin de integrar capacidades como coalición internacional, lo que permitirá establecer la seguridad aérea y brindar apoyo humanitario a un país ficticio, de acuerdo al escenario simulado”.
De acuerdo a medios especializados, “Salitre 2026 no es simplemente una nueva edición de un entrenamiento multinacional: es la consolidación de un cambio doctrinario profundo en la forma en que las fuerzas aéreas de la región entienden la guerra moderna”. Se trata de la adopción del concepto multidominio, “basado en doctrinas modernas —principalmente de estándar OTAN— y [que] responde a un escenario global donde los conflictos tienden a ser cada vez más híbridos, interconectados y tecnológicos”.
Junto con las implicancias estrictamente militares, un elemento significativo a tener en cuenta, junto con las características y los participantes, es el lugar elegido para la actividad. Se trata del desierto de Atacama, en el corazón del llamado Triángulo del Litio, en la estratégica triple frontera con Argentina y Bolivia. En ese lugar, tan codiciado por sus riquezas naturales, desde fines de junio y hasta el 12 de julio las fuerzas militares de los seis países participantes realizarán despliegues coordinados en aeronaves IA-63 Pampa III y C-130 Hércules de Argentina; KC-390 y F-39E Gripen de Brasil, junto a los cazas F-16 de Chile y de EE. UU.

