A menos de un mes de la transmisión de mando del 7 de agosto, el presidente electo Abelardo de la Espriella ha generado un intenso debate institucional con su intención de realizar la ceremonia de posesión en una guarnición militar, en lugar de seguir la tradición en el Capitolio Nacional o la Plaza de Bolívar. Esta solicitud, formalizada por su equipo de empalme, busca un concepto sobre la viabilidad de trasladar la sede legislativa, citando la facultad constitucional que tienen las Cámaras para cambiar su sede de común acuerdo. Sin embargo, la administración saliente de Gustavo Petro ha sido clara al responder que la Jefatura de Despacho Presidencial no tiene competencia para autorizar una sede distinta al Capitolio Nacional. De la Espriella justifica su petición como un compromiso con las fuerzas militares, a quienes ha dirigido gran parte de su discurso de campaña.
En el plano económico, el presidente electo se reunió con la Junta Directiva del Banco de la República. El futuro mandatario busca transmitir certeza sobre su manejo de la política monetaria y la difícil situación económica que, según ha advertido, recibirá el país. En otro plano, la hoja de ruta en política exterior del gobierno entrante ya está trazada con claridad: el canciller designado, Omar Bula Escobar, ya prioriza el fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos y el restablecimiento de canales con Israel, alineándose con la visión del presidente electo de posicionar a Colombia como “el principal aliado de Estados Unidos en la región”. Bula Escobar también ha indicado que Venezuela sí es una prioridad en la agenda, aunque ha sido contundente al señalar que no se mantendrán relaciones con Nicaragua y Cuba. Para allanar el camino en la relación bilateral, el presidente electo y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, ya alistan los primeros encuentros formales con delegados de la administración de Donald Trump. La agenda incluye el fortalecimiento de los lazos comerciales y la gestión para el ingreso de Colombia al denominado Escudo de las Américas. El primer acercamiento se concretará con una reunión con Jarahn Hillsman, encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos.
En materia de seguridad y defensa, el nombramiento del general Jorge Eduardo Mora como ministro de Defensa ha sido uno de los más comentados. El designado ha explicado que su principal estrategia será la creación de los “Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana”, una iniciativa que busca articular las capacidades de la fuerza pública, la Fiscalía y las alcaldías. Esta medida, que se implementaría en varias ciudades del país, ha generado expectativa y preocupación, especialmente por las críticas del presidente Petro, quien ha cuestionado la posible vuelta del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y ha calificado la estrategia como una amenaza para la población civil.
La conformación del gabinete también ha dado pasos firmes con otros nombramientos clave. Mauricio Gómez Amín, exsenador liberal y jefe de debate de la campaña, fue designado como ministro de Comercio, Industria y Turismo. Asimismo, se ha definido el equipo de comunicación con la designación de Miller Soto Solano, exconcejal, y la periodista Carolina Gómez como voceros oficiales del gobierno. Sin embargo, no todos los nombramientos han estado exentos de controversia. La llegada de Viviane Morales al Ministerio de Educación ha generado una ola de preocupación en sectores progresistas y de defensa de la diversidad. La exfiscal, quien tiene un historial de oposición a los derechos de las mujeres y la población LGBTIQ+, asumirá la cartera con el mandato del presidente electo de impulsar una “reconstrucción moral y académica de nuestras aulas”. Su designación, sumada a su poca experiencia en el sector educativo, plantea un interrogante sobre el rumbo que tomarán las políticas públicas en una cartera fundamental para la niñez y adolescencia del país.

