El presidente electo, Abelardo de la Espriella, dio lugar a un intenso debate a raíz de las medidas que ha anunciado para su próximo gobierno, las cuales incluyen las primeras reestructuraciones del Estado, la eliminación de cientos de cargos públicos y un ambicioso plan de ahorro, al tiempo que avanza en la conformación de su gabinete y en la búsqueda de alianzas internacionales. El eje de su propuesta de gobierno es una “cirugía mayor” al Estado que comenzaría por la misma Presidencia. La justificación de esta medida, que no requeriría de aprobación previa del Congreso al tramitarse vía decretos y resoluciones, se enmarca en un discurso de austeridad y eficiencia, con el objetivo de reducir lo que considera una burocracia excesiva y duplicidad de funciones.
En concreto, el plan contempla la eliminación de 229 cargos dentro de la Presidencia, lo que según las estimaciones del gobierno entrante, generaría un ahorro anual cercano a los 10 mil millones de pesos (cerca de tres millones de dólares). Estos recursos, según ha manifestado De la Espriella, serían redirigidos a programas con impacto directo en la población. La reestructuración implicaría la desaparición de dependencias clave como la Consejería para la Reconciliación Nacional y la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Las medidas de ajuste fiscal han recibido respaldo público desde el propio gabinete designado. El ministro del Interior entrante, Rodrigo Lara, ha defendido la propuesta con un discurso que aboga por “cortar la grasa, el gasto público malo” para poder enfrentar el déficit fiscal y destinar recursos a políticas sociales y de seguridad. Los más de 90 decretos que se prevén podrían ser anulados por la Corte Constitucional o el Consejo de Estado.
En paralelo a esta reestructuración interna, De la Espriella continúa con la conformación de su equipo de gobierno. Hasta el momento, ha designado a 14 ministros, siendo la más reciente Alexandra Falla al frente del Ministerio de las TIC. Sin embargo, el gabinete aún no está completo, pues faltan por nombrar los titulares de cuatro ministerios: Ciencias, Cultura, Trabajo y Salud. Las carteras de Trabajo y Salud son particularmente sensibles, dado que el nuevo gobierno tendrá que enfrentar la crisis del sistema de salud y la reglamentación de la reforma laboral, temas que ya han generado tensiones en el equipo de empalme.
Mientras se resuelven estos nombramientos, la agenda internacional del gobierno entrante ya está en marcha. Una delegación encabezada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y varios ministros designados ha viajado a Estados Unidos con el objetivo de profundizar las relaciones bilaterales y ampliar los lazos comerciales con la banca internacional. En este contexto, se ha anunciado una alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para impulsar la inversión y el crecimiento económico, un movimiento que busca proyectar una imagen de confianza y apertura hacia los mercados globales. De esta manera, el presidente electo De la Espriella perfila un inicio de mandato marcado por un fuerte ajuste fiscal y una redefinición del rol del Estado, medidas que, si bien encuentran respaldo en su círculo cercano, ya han comenzado a generar un amplio espectro de reacciones en la opinión pública y los sectores políticos del país.

