“LA VIEJA POLÍTICA SE ACABÓ”: STEVE BANNON SOBRE LA OLA DEL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO

Megan Messerly*

Steve Bannon es uno de los ideólogos y propagandistas más destacados de la derecha estadounidense y una voz respetada en el conservadurismo a nivel global. A él se le atribuye mucha de la construcción estratégica y discursiva del movimiento MAGA y una de sus alumnas más destacadas —Karoline Leavitt— hoy es la vocera del presidente Donald Trump. Megan Messerly, corresponsal de POLITICO en la Casa Blanca, entrevistó al también ex banquero sobre un fenómeno que toma cada vez más fuerza en el país norteamericano: el socialismo democrático. Para Bannon, la victoria de Zohran Mamdani y de candidatos de su sector en las primarias demócratas no es un fenómeno aislado, sino parte de un cambio estructural en la política estadounidense. “Estados Unidos se encuentra —afirma Bannon en la entrevista— en un momento de transformación política” y asegura “que los líderes de ambos partidos están muy rezagados”. En Traza Continental traducimos la conversación al castellano.

Steve Bannon no se regodea por haber tenido razón sobre la transformación política en curso. Le preocupa que los republicanos no hayan encontrado la manera de responder.

El pasado otoño, el antiguo jefe de estrategia de la Casa Blanca le dijo a POLITICO que la victoria de Zohran Mamdani en la alcaldía debía ser una “señal de alarma” para la derecha, una advertencia que los republicanos consideraron por un momento y luego descartaron como algo básicamente de Nueva York. Incluso después de que tres candidatos respaldados por Mamdani ganaran las primarias demócratas en la ciudad la semana pasada [la última semana de junio N. del T.], el argumento se mantuvo: Nueva York es Nueva York.

Luego, el martes [1 de julio de 2026. N. del T.], Melat Kiros, una socialista democrática de 29 años respaldada por Bernie Sanders, derrotó en una primaria de Denver a un demócrata titular que ha estado en el Congreso más tiempo del que Kiros lleva viva.

Para Bannon, esto es prueba de algo que viene diciendo desde hace meses: Estados Unidos se encuentra en un momento de transformación política, y los líderes de ambos partidos están muy rezagados.

“Nos enfrentamos a una nueva política. Estamos viendo morir a la vieja política ante nuestros ojos”, dijo Bannon en una entrevista. “La estás viendo arder hasta los cimientos”.

Bannon sostiene que Mamdani y sus aliados han sabido aprovechar un entusiasmo de las bases frente al cual el establishment demócrata permanecía dormido. Y, según él, a los republicanos no les va mucho mejor, especialmente en lo que respecta a su respuesta a la propuesta de “alquiler gratuito” que impulsa la izquierda. El Partido Republicano, argumenta Bannon, debe apostar por sus propias políticas populistas de derecha.

En una extensa conversación con POLITICO, Bannon también explicó por qué cree que el dinero ya no es la clave para ganar elecciones, por qué los republicanos tradicionales no pueden imponerse al discurso económico de la izquierda y por qué considera que cualquiera que siga apostando por “la vieja política” —recortes de impuestos, guerras en el extranjero— tiene los días contados.

“Nos enfrentamos a una nueva política. Estamos viendo morir a la vieja política ante nuestros ojos”, dijo Bannon…

Megan Masserly (MM): El otoño pasado me dijo que la victoria de Mamdani debía ser una “señal de alarma” para la derecha. Ahora vemos que la izquierda populista está ganando no solo en Nueva York, sino también en Colorado, en el oeste de Estados Unidos. ¿Qué hace que esto sea significativo de una manera en que no lo fueron los resultados de las primarias en Nueva York?

Steve Bannon (SB): El establishment finalmente despertó: esto no se trata de la ciudad de Nueva York, ni del centro de Manhattan, ni son solo los inmigrantes o los indocumentados en los distritos. Esto va a extenderse por todo el país. Sí, es evidente que hablamos de Denver, una de las ciudades más liberales, pero no deja de ser el oeste de Estados Unidos. No deja de ser Colorado.

Cuando fui a hablar con los donantes sobre lo que se venía, se me rieron en la cara. Me decían: “No entiendes la política del Partido Demócrata. No entiendes que [el exgobernador de Nueva York, Andrew] Cuomo tiene 40 millones de dólares; que cuenta con el respaldo del New York Post y del New York Times; que tiene el apoyo de las principales organizaciones judías, de la Iglesia Católica, de los bomberos, de la policía, de todo el mundo”. Y yo les respondí: «Eso no me importa. Lo que tiene Mamdani hoy son mil personas haciendo campaña puerta a puerta en los distritos, en Queens, el Bronx y Brooklyn. Eso es lo que va a definir esta elección”. Ellos simplemente se rieron y dijeron: “Nosotros tenemos 40 millones de dólares y Fox nos adora”. Y Cuomo fue aplastado.

La gente no entiende que ellos, en verdad, han tomado el manual de Obama y el de Trump. La política moderna demuestra que no se trata del dinero. Se trata de involucrar a los votantes, persona por persona. Ellos tienen impulso porque logran conectar con la gente a través de su mensaje.

Estas personas creen en esto y están dispuestas a hacer un esfuerzo extraordinario para conectar con la gente y convencerla de sus ideas. Esa es la verdadera moneda de cambio en la política moderna. El dinero no solo no va a ayudarte, sino que se va a volver en tu contra. Los han superado en poder de fuego económico en todas partes. No importa.

MM: El martes, Melat Kiros otra socialista democrática respaldada por Bernie Sandersderrotó en las primarias a un candidato demócrata que se presentaba a la reelección. ¿Qué le dice esto sobre cómo ha cambiado la “política tradicional?

SB: [Los socialistas democráticos] son una fuerza de alcance nacional y han trabajado discretamente para perfeccionar su trabajo territorial y su operación de campaña puerta a puerta. Ya es demasiado tarde para que el Partido Demócrata pueda replicar eso. Yo se lo advertí a la gente del Partido Republicano, pero desestimaron mis palabras diciendo que [lo de Mamdani] era un fenómeno pasajero, que era algo exclusivo de la ciudad de Nueva York, que nunca iba a ganar escaños en el Congreso. Ese era el argumento: que nunca ganarían cargos federales. Y ya vieron lo que pasó: ganaron los tres escaños.

La política moderna demuestra que no se trata del dinero. Se trata de involucrar a los votantes, persona por persona. Ellos tienen impulso porque logran conectar con la gente a través de su mensaje.

MM: ¿Se trata, para los demócratas, de un momento más comparable al de Trump o al del Tea Party?

SB: Trump es más bien una disrupción. Este es, para ellos, su momento Tea Party. Pero recordemos: el Tea Party fue cooptado casi de inmediato porque surgió como una reacción a Obama, a los rescates financieros y a la crisis financiera de 2008. Por eso me involucré en política: porque enseguida vi que era el movimiento proto-populista.

Pero los Koch aparecieron inmediatamente con Americans for Prosperity e intentaron desviarlo. Otras personas también trataron de alejarlo de sus posturas antiguerra y “America First”, de sus políticas más nacionalistas.

No, este es un Tea Party, pero un Tea Party más ideológico. Y esa ideología no es el populismo. Es un movimiento marxista yihadista, y no se van a detener.

MM: Pero vimos al senador Michael Bennet perder frente al fiscal general de Colorado, en una contienda que no era en verdad un choque ideológico. ¿Estos candidatos están ganando por su ideología o por el hartazgo con el establishment y con Washington? ¿O por ambas cosas?

SB: Las políticas que proponen —las pocas políticas concretas que proponen— son una especie de populismo de izquierda optimista y lleno de consignas.

Hacen campaña como candidatos antisistema. Y lo hacen con mucha inteligencia. Si uno observa sus campañas, en realidad ni siquiera giran en torno a Trump. Lo mencionan, sí, pero su estrategia se parece mucho a la del Tea Party o al viejo Breitbart. Su blanco es el establishment del Partido Demócrata. El mensaje es: “La razón por la que tenemos estos problemas no es Trump; es que las personas que deberían estar frenando a Trump, en realidad, han sido cooptadas por él”. Es una estrategia muy sofisticada y claramente conecta con la gente. Por eso el Partido Demócrata no va a poder detener este movimiento. No lo entienden del todo. No tienen una respuesta.

MM: El presidente ha estado hablando de la amenaza comunista. Usted ha calificado a Mamdani y a quienes piensan como él de marxistas”. ¿Las victorias de estos socialistas democráticos benefician al Partido Republicano de cara a las elecciones de medio término o, por el contrario, representan un problema si los demócratas canalizan el descontento contra el establishment?

SB: Puede ser muy útil si se lo plantea correctamente. En este momento, solo la extrema derecha está haciendo ese trabajo. Ese mensaje tiene que calar en la sociedad. El aparato de consultores del Partido Republicano siempre está dormido y lo toman por sorpresa.

Para derrotar a Mamdani, hace falta una movilización intensa, constante y masiva de los votantes. También hay que lograr que participe aún más el núcleo duro de la base republicana. Lo único que va a salvar a los republicanos es una participación masiva de quienes ya son votantes de Trump, pero tienen menor propensión a votar y menor información, con niveles de participación propios de una elección presidencial en estos distritos electorales, para conservar el control de la Cámara de Representantes. De lo contrario, van a ser arrollados.

Ahora bien, creo que la gente está empezando a tomarse en serio mi advertencia. Un año y medio después de que lanzáramos esa primera alerta, ahora dicen: “Ah, este tipo iba en serio”.

Para derrotar a Mamdani, hace falta una movilización intensa, constante y masiva de los votantes. También hay que lograr que participe aún más el núcleo duro de la base republicana.

MM: Recuerdo que cuando hablamos el otoño pasado usted advertía sobre el riesgo de que los republicanos simplemente convirtieran a alguien como Mamdani en un coco”. ¿Sigue creyendo que ese riesgo existe?

SB: Hay que ofrecer soluciones. Los republicanos no saben cómo responder. Van al programa de Larry Kudlow en Fox y dicen: “No se puede tener alquiler gratuito”. Un momento. Claro que se puede, y eso es precisamente lo que estoy diciendo: hay que crear oportunidades económicas para abordar el problema de la vivienda por otra vía. Si van a enfrentar a estos tipos con el argumento de “el alquiler no puede ser gratuito”, esa no es una fórmula ganadora, porque la gente está diciendo que los alquileres están demasiado caros.

Lo que han hecho, con mucha inteligencia, es darle a todo eso un barniz de populismo. La respuesta tiene que ser un verdadero programa de políticas económicas populistas. Hay que volver a poner a la familia en el centro de un conjunto de políticas económicas. Hay que ofrecerle a la gente una alternativa. Si lo único que haces es sentarte a demonizarlos, eso, desde luego, no basta.

MM: ¿Cómo cree que este momento populista se desarrollará de cara a 2028, tanto para demócratas como para republicanos?

SB: Yo le digo a la gente que no se preocupe por 2028. Estamos frente a una nueva política. Estamos viendo a la vieja política morir ante nuestros ojos. La estamos viendo arder hasta los cimientos. La inteligencia artificial, los oligarcas y la amenaza de este tipo de marxistas yihadistas van a redefinir la política. Y quienes estén preparados para enfrentar ese reto serán quienes ganen protagonismo.

Si siguen jugando a la vieja política de recortar impuestos, promover guerras por todas partes y seguir los dictados de Israel, permítanme ser claro: están acabados.

No dejo de advertirle a la gente que esto es una señal de alarma. Y más vale que los John Thune de la vida —el líder de la mayoría del Senado— y Mike Johnson —el presidente de la Cámara de Representantes— entiendan que la vieja política se acabó.

MM: ¿Cree que los republicanos están empezando a tomarse esto en serio?

SB: Sí, puertas adentro, lo están tomando muy en serio. Lo que me sorprende es que quienes no están haciendo lo mismo son los demócratas. Es como si estuvieran dormidos.

Si uno observa cómo los demócratas están respondiendo a esta amenaza, queda claro que el caso de Cuomo no les dejó ninguna lección. De hecho, intentaron repetir la estrategia de Cuomo e incluso redoblar la apuesta. ¿Y adivinen qué? No está funcionando.

Si siguen jugando a la vieja política de recortar impuestos, promover guerras por todas partes y seguir los dictados de Israel, permítanme ser claro: están acabados.

MM: Si estuviera asesorando al próximo candidato presidencial, ¿qué le diría que necesita hacer para ganar?

SB: Hay que ser absolutamente implacable. Ya no se trata de discursos, sino de acciones. Hay que mostrarle a la gente, de manera muy concreta, qué se está dispuesto a hacer tanto para contener esta amenaza como para enfrentar a los oligarcas y a las grandes empresas tecnológicas, y así generar oportunidades reales.

Esto es lo que yo le diría a cualquiera: tenemos un sistema capitalista sin capitalistas. El control del capital en este país está concentrado en muy pocas manos, y el 80% de la población, en la práctica, no participa del sistema capitalista. Hay que estar dispuesto a impulsar cambios radicales en nuestro sistema. Y también hay que estar dispuesto a dar la pelea, y a derrotar a estas personas no solo en las urnas, sino también mediante las políticas de gobierno.

Yo diría lo siguiente sobre la política de aquí en adelante: si no estás preparado para dar una dura batalla, te equivocaste de profesión. Si uno mira cómo era el debate político hace apenas diez años, cuando todo giraba en torno al Obamacare y los recortes de impuestos, eso ya quedó en el pasado.

Estamos viviendo el Cuarto Giro [N. del T.: en referencia a la teoría generacional de Strauss y Howe, según la cual la historia estadounidense atraviesa ciclos de aproximadamente 80 años divididos en cuatro fases o “giros”. El “Cuarto Giro” corresponde a la etapa final de cada ciclo, caracterizada por una crisis profunda y una reconfiguración del orden político y social. Algunos divulgadores de esta teoría, entre ellos el entrevistado Steve Bannon, sostienen que Estados Unidos atraviesa actualmente esa fase, cuyo inicio suelen vincular con la crisis financiera de 2008]. Y Mamdani y sus huestes entienden que esto es una lucha en la que se juegan todo. Creen que están en ascenso y que tienen al alcance de la mano tomar el control de la nación más poderosa de la historia, justo cuando cumple 250 años.

Ellos creen que en los próximos tres a cinco años alcanzarán el poder absoluto. Y, si nadie los detiene, hasta puede que lo logren.

*El texto original en inglés se publicó el POLITICO el 2 de julio de 2026 y puede encontrarse en el siguiente enlace: https://www.politico.com/news/2026/07/02/the-old-politics-are-gone-steve-bannon-on-the-democratic-socialist-wave-00985060