Después de que el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño llamó a consultas a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, en protesta por las declaraciones que dio Javier Milei, presidente de Argentina, durante y con posterioridad a la convención del Partido Liberal –donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro–, el gobierno brasileño decidió reducir su relación diplomática con Argentina al rango de Encargado de Negocios y retirar al embajador Bitelli. Ante esto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva no ha emitido una postura oficial; sin embargo, se sabe que la decisión fue tomada por el propio mandatario.
Aunque este hecho ha marcado la peor crisis en la relación bilateral de los últimos años, Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, descartó algún tipo de disculpa por parte del gobierno argentino. No obstante, tanto el gremio empresarial como el exportador argentino mostraron preocupación al reconocer que el intercambio comercial se podría ver afectado, toda vez que Brasil es su principal socio comercial. Además, Uruguay, país que tiene la presidencia pro témpore del Mercosur, instó a las partes a dialogar a fin de limar asperezas y evitar una afectación al bloque.
Si bien este episodio de tensión política-diplomática se suma al que Brasil mantiene con Estados Unidos por la imposición de aranceles y acusaciones de querer interferir en el proceso electoral, hay analistas que sostienen que estos hechos fortalecen la imagen de Lula da Silva, quien ha adoptado un discurso de defensa y protección de los intereses brasileños, lo que es bien visto por la población del país.

