Reporte Político Semanal

RUBIO AMENAZA CON UNA “SENDA IRREVERSIBLE” PARA CUBA MIENTRAS WASHINGTON INTENSIFICA LA PRESIÓN SOBRE LA ISLA

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó en una entrevista con Axios que Washington mantendrá e intensificará su campaña de presión contra el gobierno cubano y que no permitirá que La Habana encuentre vías para eludir las sanciones.

“Lo que estamos tratando de enseñarles [al gobierno cubano] es que no hay válvulas de escape”, aseguró Rubio. Según explicó, cada vez que el gobierno cubano desarrolla un mecanismo para sortear las restricciones estadounidenses, Washington busca cerrarlo. La entrevista fue publicada por Axios el viernes 7 de agosto, medio que el Departamento de Estado ha utilizado para filtrar conversaciones entre Washington y La Habana.

Cuatro días después, el 11 de agosto, Rubio volvió a referirse públicamente al futuro de Cuba, esta vez en una entrevista difundida en The Katie Miller Podcast. Allí aseguró que, antes de que concluya el actual mandato de Donald Trump, la isla estará en una “senda irreversible hacia un futuro muy distinto”.

Sin embargo, Rubio aclaró que no espera una transformación inmediata. “No puedes tener algo 70 años en el mismo lugar, con raíces crecidas, y pensar que de la noche a la mañana vas a poder arrancarlo todo y plantar algo completamente nuevo”, afirmó, asegurando que para llegar a ese escenario tendría que producirse una “transición”.

El secretario de Estado recurrió entonces a la experiencia de Europa del Este después de la caída del Muro de Berlín para explicar el plan en relación a Cuba. “Vimos que llevó entre tres y cinco años que los países de Europa del Este llegaran a ser lo que conocemos hoy”, señaló, y mencionó particularmente a Polonia como “probablemente el mejor ejemplo”.

En el caso polaco, las movilizaciones y huelgas masivas articuladas principalmente a través del sindicato Solidarność (Solidaridad) constituyeron el motor interno de la transición. Las protestas de finales de la década de 1980 estuvieron motivadas por la escasez, el desabastecimiento de alimentos y el deterioro del nivel de vida, y paralizaron centros industriales y astilleros estratégicos.

Ante la crisis económica y las protestas masivas, el gobierno aceptó las históricas Mesas de Negociación de 1989, que derivaron en una apertura electoral en junio de ese año. La victoria de la oposición llevó a la formación del primer gobierno no comunista en el Bloque del Este y marcó el inicio del desmantelamiento del régimen soviético. Tras la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, el proceso se aceleró mediante reformas institucionales y económicas. En 1990, Lech Wałęsa fue elegido presidente, consolidando el paso del país hacia una democracia liberal.

Rubio también dejó explícito que el objetivo de Washington está vinculado a sus propios intereses. “Me importa Cuba; obviamente, tengo un vínculo personal con el país. Pero no trabajo para Cuba. Trabajo para Estados Unidos”, señaló. “A nuestro país le interesa contar con una Cuba segura, estable y alineada con Estados Unidos”, añadió. “Es lo mismo que siento respecto a Venezuela”.

Dos días después, el jueves 13 de agosto, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, afirmó desde Panamá que Washington mantenía todas las opciones sobre la mesa, incluidas las militares, respecto a Cuba. La declaración se sumó al endurecimiento del discurso de la administración Trump sobre la isla.

Al día siguiente, el 14 de agosto, un reportaje de The New York Times señaló que la administración Trump había intensificado su campaña de presión contra Cuba mientras exploraba posibles figuras de liderazgo en la isla.

Según el reportaje, Washington busca un funcionario cubano actual o retirado que pueda ser persuadido para asumir el poder en La Habana. El plan es descrito como “más una alteración del régimen que un cambio de régimen”.

El artículo también advierte sobre el escenario que podría abrirse ante una eventual modificación del poder en la isla. “Los funcionarios que esperan entre bastidores en Cuba, como sus homólogos iraníes, representan facciones más radicales”, señala.

Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez denunció que Washington mantiene una política de máxima presión destinada a reducir la capacidad del gobierno cubano para garantizar bienes y servicios básicos, con el objetivo de “provocar irritación en la población, un estallido social y un cambio del orden constitucional”.

Rodríguez acusó a Estados Unidos de intensificar el cerco financiero contra la isla. En un comunicado publicado en su cuenta de la red X, señaló que las sanciones estadounidenses se concentran particularmente en el sector bancario-financiero y afirmó que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y otras agencias estadounidenses han impuesto 24 multas a entidades de terceros países.

Según el canciller, el monto supera los 4 mil 14 millones de dólares y las medidas han afectado a aseguradoras, empresas tecnológicas, compañías de viajes y firmas de logística por supuestas violaciones del embargo.

Rodríguez sostuvo que estas medidas no son nuevas, sino una prolongación de las políticas iniciadas durante el primer mandato de Donald Trump y profundizadas en los últimos años. “Identifican y atacan sin piedad las principales fuentes de ingreso externo de la economía cubana”, escribió, acusando a Washington de aplicar una política destinada a “asfixiar” al país.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó en una entrevista con Axios que Washington mantendrá e intensificará su campaña de presión contra el gobierno cubano y que no permitirá que La Habana encuentre vías para eludir las sanciones.“Lo que estamos tratando de enseñarles [al gobierno cubano] es que no hay válvulas de …

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