El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó el miércoles 19 de agosto una resolución impulsada por Estados Unidos para convocar a una reunión de cancilleres que discuta acciones frente al plan del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo de abolir las elecciones en Nicaragua. México se abstuvo. El representante mexicano ante el organismo, Alejandro Encinas, sostuvo que la situación interna nicaragüense no constituye una amenaza a la paz o a la seguridad hemisférica y advirtió que caracterizarla de ese modo “podría abrir espacios para plantear acciones que excedan las facultades” de la OEA, tratándose además de un Estado que ya no integra el organismo. Cuestionó que se convoque a los cancilleres “sin tener claridad sobre cuáles podrían ser las acciones apropiadas” y alertó sobre el riesgo de abordar con un enfoque de seguridad lo que es una crisis “esencialmente política y de derechos humanos”.
El diplomático reivindicó los principios constitucionales que rigen la política exterior mexicana —autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias y respeto a los derechos humanos— y llamó a evitar medidas securitistas y privilegiar el diálogo, con el argumento de que “las Américas son potestad exclusiva de sus pueblos en ejercicio pleno de su soberanía”. Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó esa posición y aclaró que se sustenta en la Constitución y no en el criterio del representante ni en el suyo propio. También descartó que México busque un diálogo con Managua sobre la democracia en ese país: “No tendría por qué hacerlo, es una decisión de los propios nicaragüenses”.
Ese mismo jueves, la presidenta conversó por teléfono con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y ambos coincidieron en la urgencia de renovar el T-MEC cuanto antes, al considerarlo indispensable para dar seguridad jurídica a empresas y trabajadores de América del Norte. Repasaron los avances en el comercio transfronterizo, remarcaron que la cooperación bilateral resulta esencial para la seguridad y la prosperidad continentales y acordaron mantenerse en contacto estrecho. Carney agradeció además el despliegue de más de 400 bomberos y personal de apoyo mexicanos para combatir los incendios forestales que afectaron a Canadá durante el verano. La conversación se produjo después de que Canadá y Estados Unidos reanudaran sus negociaciones comerciales, en las que Ottawa busca un acuerdo que disuada al gobierno estadounidense de imponer nuevos aranceles.

