Buenos Aires fue sede entre el 18 y el 20 de agosto de la edición 40 de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), uno de los principales foros mundiales de cooperación antinarcóticos, coorganizado por Argentina y Estados Unidos bajo el liderazgo de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Esta fue la primera vez que el encuentro se celebra en el país y reunió a más de 500 delegados policiales y antinarcóticos de 110 países. La delegación local estuvo encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la estadounidense por el director de la DEA, Terrance “Terry” Cole. El presidente Javier Milei no participó de las plenarias por razones de agenda; sí lo hicieron el asesor presidencial Santiago Caputo, el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, el ministro de Salud, Mario Lugones, el secretario de Lucha Contra el Narcotráfico, Martín Verrier, y el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas.
La cumbre funcionó como escenario de un respaldo explícito de Washington a la gestión libertaria. Cole afirmó que Argentina “lidera” una “región de excelencia” y calificó al Ministerio de Seguridad como “un modelo para la región”, al tiempo que prometió más recursos y tecnología para sostener la cooperación bilateral. Monteoliva devolvió el gesto y describió el encuentro como “un voto de confianza” hacia el país, además de proyectar a Argentina como socio en el hemisferio: “Cuando hay una sintonía en el trabajo entre nuestros países, todo se facilita. Acá ganamos todos”, sostuvo la ministra. La funcionaria señaló que en Argentina el 19% de los homicidios está vinculado al crimen organizado, frente a alrededor del 50% en América Latina, y ubicó los principales desafíos en las fronteras, la hidrovía y el narcotráfico aéreo.
El tramo de mayor proyección regional llegó cuando Cole anticipó un endurecimiento del despliegue estadounidense en Sudamérica. “Verán una presión constante sobre los grupos designados como terroristas: las FARC, el ELN y el Clan del Golfo, como nunca antes se había visto”, afirmó, y agregó que también habrá “más presión” en Perú, en Bolivia y en la zona de la Triple Frontera. Consultada sobre si Argentina acompañaría una eventual ofensiva contra organizaciones brasileñas como el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC), designadas terroristas por Washington, Monteoliva no la descartó, aunque delimitó el alcance que la ley argentina le fija a cada fuerza. “El combate al crimen organizado es uno solo”, señaló, para luego precisar que las fuerzas federales de seguridad tienen competencia sobre narcotráfico, contrabando y crimen organizado, a diferencia de las Fuerzas Armadas, que dependen del Ministerio de Defensa que conduce Carlos Presti. La ministra reivindicó además la inclusión de bandas criminales en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET) y sostuvo que el foco debe estar en el desbaratamiento de las redes de lavado de activos y no solo en la captura de líderes.

