Reporte Político Semanal

MILEI BUSCA EL RESPALDO DE LOS INVERSORES EN EL COUNCIL OF THE AMERICAS CON UN BALANCE TRIUNFALISTA Y UN DISCURSO DE CONFRONTACIÓN

El presidente Javier Milei cerró el jueves 20 de agosto, en el hotel Alvear de Buenos Aires, la edición 23 del Council of the Americas, la conferencia que organizan Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) y que reúne cada año a funcionarios, embajadores, empresarios y ejecutivos de compañías del país y la región. Ante ese auditorio, el mandatario combinó un balance económico marcadamente optimista con mensajes de fuerte contenido político: reivindicó el 0,8% de inflación mayorista de julio difundido por el INDEC —“mal que le pese a los medios y economistas, arrancó con cero, así que haré otro recital como había prometido”, dijo en referencia a su banda—, cuestionó a los “zurdos”, a los “pañuelitos verdes” y a la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, a la que vinculó con la caída de la natalidad, y sostuvo que sigue depositando su confianza en “los argentinos que no van a querer volver al pasado y no quieren convertirse en Cuba”.

El presidente dedicó buena parte de su exposición a responder la crítica sobre una economía que crece a dos velocidades, con la energía y la minería en expansión y los sectores intensivos en mano de obra rezagados. “Hablar de crecimiento a dos velocidades es de una precariedad intelectual grosera, porque es no entender cómo son los procesos de crecimiento”, afirmó, y agregó que “hay que ser muy imbécil para decir que llegan inversiones en sectores que no generan trabajo”. Admitió, no obstante, el costo social del programa con una fórmula que sintetizó su argumento ante el empresariado: “Claro que falta un montón, la foto sigue siendo horrible, pero la película es la mejor de la historia argentina”. Sostuvo que su gestión cerrará con un crecimiento de 8,3%, por encima del 6% que proyectó para la OCDE, y defendió la desregulación como vía para liberar beneficios y reasignar recursos, incluso a costa de que algunas empresas “van a desaparecer por la vía de la competencia”.

La señal más buscada por los inversores llegó del equipo económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, debió bajarse a último momento por un cuadro de salud y fue reemplazado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien dejó la definición más citada de la jornada: “La Argentina ya cambió. El cambio es, creo yo, permanente”. Daza situó el quiebre en la elección de Milei y sostuvo que hoy existe una “validación transversal” del equilibrio fiscal, “desde los sectores más de izquierda a los sectores más de derecha”. Con un gráfico que mostró el pasaje de un déficit primario de 3,8% del PBI en 2016 y 2017 a superávits de 1,8% en 2024 y 1,4% en 2025, afirmó que Argentina es el único país del G20 con superávit fiscal. Subrayó que el ajuste se hizo sin reestructurar la deuda ni entrar en cesación de pagos —“sabemos que la Argentina tenía el récord de rompimiento de contratos”— y atribuyó a esa conducta el acompañamiento posterior del FMI, con dos tercios de un desembolso de 20 mil millones de dólares en el primer día del programa. También destacó el cambio de matriz productiva, con la energía exportando por primera vez más que el agro, y una necesidad de 18 mil ingenieros frente a los 6 mil que el país gradúa por año.

El resto del gabinete reforzó el mismo mensaje. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, proyectó un crecimiento acumulado de 13 puntos al final del mandato y sostuvo que el riesgo país de Milei es de 80 puntos básicos, una lectura que no surge del índice soberano —que ese día superaba los 500 puntos— sino de la cotización del bono AO27, cuyo vencimiento es anterior al fin de la gestión: “El bono que emitió ‘Toto’ (el ministro Luis Caputo) y que vence dentro del mandato de Milei tiene un riesgo país de 80 puntos básicos”, explicó. El ministro enumeró además los proyectos que espera aprobar en el Congreso: propiedad privada, ley de sociedades y reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, resumió la posición oficial en una frase —“el equilibrio fiscal no se negocia”— y reivindicó el realineamiento internacional: “Milei devolvió a la Argentina a las democracias occidentales”, dijo, al contrastar la gestión con la etapa kirchnerista y mencionar el cupo de 100 mil toneladas de carne en Estados Unidos y el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sostuvo que “donde hay orden, hay libertad”. Desde el sector privado, el presidente de la CAC, Natalio Mario Grinman, abrió la conferencia con un respaldo explícito al programa, aunque admitió que “hay empresas que la están pasando mal, hay empresas que han cerrado, se han perdido puestos de trabajo”, y concluyó: “Si ese es el precio que tenemos que pagar los argentinos para transformar nuestro país, yo creo que vale la pena”. La presidenta de AS/COA, Susan Segal, aportó la mirada externa: dijo que nunca vio “una convergencia tan interesante entre lo que el mundo necesita y lo que la región puede ofrecer”, sostuvo que la relación entre Argentina y Estados Unidos puede favorecer el comercio regional y pidió que el país mantenga el rumbo económico y avance en infraestructura y conectividad.

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