El 19 de agosto, el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, recibió a Fumihito, príncipe Akishino, y a su esposa, Kiko Kawashima. Fumihito es hermano menor del emperador Naruhito y primero en la línea de sucesión al trono imperial.
La gira se relaciona con la conmemoración de los noventa años de la inmigración japonesa en Paraguay y se da en el contexto de una reactivación de los vínculos entre ambos países. Uno de los hitos en esa relación fue la visita a Tokio del presidente de Paraguay, Santiago Peña, en mayo de 2025, y la firma del Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones, en diciembre de ese mismo año. El acuerdo fue aprobado por el Congreso de Paraguay en julio de 2026 y promulgado por Peña a principios de agosto.
Apenas un día antes de la llegada de la familia Akishino, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que autoriza a contraer un préstamo de 286 millones de dólares, otorgado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA, por sus siglas en inglés). El objetivo es construir el Corredor de Integración Suroeste del país, que conectará los 180 kilómetros que unen la localidad de Yabebyry, en el departamento de Misiones, y Pilar, la capital departamental de Ñeembucú.
En otra actividad sincronizada para la ocasión, el 20 de agosto, el presidente Peña y el canciller Ramírez Lezcano participaron junto al príncipe heredero Fumihito de la ceremonia de embanderamiento de una moderna draga donada por Japón también a través de la JICA. La DRM-5 “Paraguay” es una draga de última generación, que pasará a ser la incorporación más potente para la flota de la Administración Nacional de Navegación y Puertos. La embarcación será utilizada en tareas de mantenimiento en el río Paraguay, estratégico para las exportaciones del país sudamericano.

