El tribunal de inmigración de Miami registra esta semana filas de varias cuadras y demoras inéditas tras la implementación de las llamadas «mega master hearings», audiencias en las que un mismo juez atiende a más de 100 inmigrantes de manera simultánea. Funcionarios de la administración Trump sostienen que el nuevo esquema busca reducir el enorme retraso acumulado en el sistema judicial migratorio, mientras que abogados especializados lo describen como una vía para acelerar las deportaciones sin las garantías habituales del proceso.
David Wilson, vicepresidente del comité de tribunales migratorios de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), advirtió que la modalidad «es una táctica muy injusta, pero muy efectiva». Según explicó, agrupar a tantas personas en una sola agenda dificulta que el tribunal notifique las citas a tiempo y que los inmigrantes consigan representación legal, lo que deriva en un alto porcentaje de ausencias que pueden derivar en órdenes de deportación en rebeldía. La medida se enmarca en la estrategia más amplia de la Casa Blanca para agilizar los procesos de deportación mediante cambios administrativos en el sistema de cortes migratorias, un frente que viene generando cuestionamientos de organizaciones de derechos civiles por sus efectos sobre el debido proceso de los solicitantes.

