La calificación positiva a la gestión del presidente Daniel Noboa subió del 21% en julio al 32% en agosto, mientras la negativa bajó del 79% al 68%, según una encuesta del Centro de Investigaciones y Estudios Especializados (CIEES) aplicada el 29 y 30 de agosto en Quito y Guayaquil sobre 820 casos, con un margen de error del 4%. La mejora se registró en ambas ciudades: en Quito la calificación positiva pasó del 23% al 29%, y en Guayaquil, del 19% al 34%. La consultora política del CIEES, Tatiana Larrea, advirtió que el repunte no implica que se haya revertido la tendencia de descenso que el mandatario arrastraba desde meses atrás: «Básicamente, se detuvo la caída que se mantenía consistente, tiene un leve repunte y hay que ver qué pasa después».
Para Larrea, el repunte respondió a una seguidilla de hechos judiciales ocurridos a fines de agosto: la deportación y encarcelamiento del exministro José Serrano el 28 de agosto, la sentencia contra el expresidente Lenín Moreno en el caso Sinohydro y la condena al alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, en el caso Triple A, dictadas ambas el 29 de agosto. La consultora los describió como «efímeros, pequeños golpes de efecto» que ocurren dentro de un clima de «desconexión y bronca ciudadana» contra toda la clase política, del que el propio Noboa tampoco se libra por sus saldos negativos.
El exsubsecretario de Gobernabilidad del gobierno de Guillermo Lasso y analista político, Juan Manuel Fuertes, destacó, a su vez, la deportación de Serrano, el Plan de Protección de Quito, anunciado el 3 de agosto, y el control estatal de la videovigilancia de esa ciudad, asumido el 10 de agosto. Consideró además que la visita oficial de Noboa a China y dos hechos personales del mandatario —la muerte de Michele Sensi-Contugi, director de Inteligencia y amigo cercano del presidente, el 19 de agosto, y la pérdida del embarazo que esperaba la primera dama, Lavinia Valbonesi, el 15 de agosto— pudieron haber sumado empatía ciudadana. Advirtió, de todos modos, que sin un programa de ejecución sostenida las cifras podrían desmoronarse hacia fines de septiembre, en particular frente a la llegada del fenómeno de El Niño.

