INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y DESARROLLO TECNOLÓGICO EN EL MÉXICO DE SHEINBAUM

SEPTIEMBRE-OCTUBRE
2026

En México, la llegada al poder de la primera mujer en la historia del país trajo consigo otra realidad no menor en el contexto global: el arribo a Palacio Nacional de una científica progresista, una rara avis en un mundo donde el poder se concentra en los hombres y donde el liderazgo al parecer ya no depende del respeto de las reglas o el buen ejercicio de la diplomacia, sino del uso de la fuerza y del quebrantamiento de la ley. En medio de “la hora de los depredadores”, como llamó Giuliano Da Empoli a este momento planetario, en la frontera sur de los Estados Unidos gobierna una física de profesión que ha despertado el interés del mundo entero, tanto por su perfil a contracorriente de la época como por su capacidad de contención del presidente Donald Trump.

A dos años de haber tomado las riendas del país, en Traza Continental hacemos una revisión de la política en materia de ciencia y tecnología de la presidenta Claudia Sheinbaum, analizando cuáles son los proyectos estratégicos más relevantes que impulsa esta mandataria surgida de los laboratorios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

LA CIENTÍFICA PRESIDENTA

Claudia Sheinbaum siempre ha tenido una relación cercana con la ciencia. Su trayectoria científica está estrechamente vinculada a la UNAM, donde estudió la licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias y, posteriormente, la maestría y el doctorado en Ingeniería Energética en la Facultad de Ingeniería de la misma universidad. Su investigación doctoral incluyó una estancia en el Lawrence Berkeley National Laboratory, de la Universidad de California, y obtuvo el máximo grado académico con la tesis “Tendencias y perspectivas de la energía residencial en México: análisis comparativo con las experiencias de eficiencia y conservación de los países de la OCDE”.

A su regreso a México se incorporó como investigadora en el Instituto de Ingeniería de la UNAM y, gracias a su especialización, formó parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde coincidió con el químico mexicano Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995, y donde también participó como coautora del Cuarto Informe de Evaluación en el grupo, dedicado a la mitigación de emisiones. El trabajo no fue menor: dicho informe fue parte de los trabajos del IPCC que recibieron el Premio Nobel de la Paz en 2007.

La vocación científica de la mandataria mexicana tiene raíces familiares: su madre, Annie Pardo Cemo, estudió la licenciatura en Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y la maestría y el doctorado en Bioquímica en la misma universidad. Realizó estancias de investigación en la Washington University de San Luis, Missouri; en la Universidad de Illinois en Chicago, y en el departamento de patología del Baylor College of Medicine de Houston, Texas. Actualmente es profesora emérita en la UNAM e investigadora nacional emérita, especializada en biología celular y en enfermedades pulmonares y ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Ciencias. Además, el hermano de la primera presidenta de México, Julio Sheinbaum Pardo, también dedica su vida a la ciencia: estudió la licenciatura y maestría en Física en la UNAM, se doctoró en la Universidad de Oxford, Reino Unido, y es investigador titular del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), ubicado en Baja California, donde trabaja en oceanografía física y modelación de fenómenos oceánicos.

EL CONTEXTO INTERNACIONAL ACTUAL

Los planes y proyectos que impulsa la doctora Sheinbaum —como se la conoce en su entorno— se enmarcan en un contexto internacional en el que la ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido en instrumentos centrales de competitividad económica, autonomía estratégica e, incluso, seguridad y defensa nacional.

En América del Norte, Estados Unidos ha colocado a la inteligencia artificial (IA) como una prioridad, por lo que la administración del presidente Donald Trump presentó en julio de 2025 el AI Action Plan, orientado a preservar el liderazgo estadounidense en la materia a través de 90 acciones agrupadas en tres pilares: acelerar la innovación, construir infraestructura estadounidense de IA y ejercer liderazgo internacional en diplomacia y seguridad. Asimismo, propone reducir regulaciones consideradas obstáculos al desarrollo de la IA; acelerar su incorporación en el Gobierno, la ciencia y la defensa; así como ampliar la fabricación nacional de semiconductores y la construcción de centros de datos y capacidad energética. Además, pretende reforzar la ciberseguridad, exportar a sus aliados paquetes tecnológicos que incluyan hardware y software, al mismo tiempo que plantea contrarrestar la influencia china en los organismos tecnológicos y reforzar los controles sobre exportaciones de semiconductores y capacidad de cómputo.

Estados Unidos ha colocado a la inteligencia artificial (IA) como una prioridad, por lo que la administración del presidente Donald Trump presentó en julio de 2025 el AI Action Plan, orientado a preservar el liderazgo estadounidense en la materia…

Respecto a la carrera tecnológica estadounidense, durante la presentación del AI Action Plan el presidente Trump afirmó que “Estados Unidos es el país que comenzó la carrera de la IA y, como presidente de los Estados Unidos, estoy aquí para declarar que Estados Unidos va a ganarla”, postura que reforzó durante su participación en el 81° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, cuando rechazó un esquema global para regular la IA, a la que propuso denominar oficialmente “superinteligencia”, y sostuvo que quien la controle, tendrá la ventaja decisiva. Por ello, defendió acelerar su desarrollo para que Estados Unidos mantenga el liderazgo frente a China, bajo la supervisión de sus propias agencias de seguridad.

Para alcanzar estas metas, y a diferencia de otros países que han asignado fondos públicos a sus planes de IA, la estrategia de la administración Trump se apoya en la movilización de inversión privada. Entre los compromisos anunciados para desarrollar infraestructura de IA destacan los 500 mil millones de dólares de Project Stargate —empresa conjunta de OpenAI, SoftBank, Oracle y MGX— y otros 500 mil millones de NVIDIA, la multinacional estadounidense líder en procesadores gráficos y computación acelerada.

A esto se suma Pax Silica, una iniciativa internacional liderada por Estados Unidos y lanzada a finales de 2025 para fortalecer cadenas de suministro seguras y resilientes de tecnologías vinculadas con la IA, especialmente silicio, minerales críticos, semiconductores y computación avanzada. La iniciativa plantea, además, una mayor cooperación económica y tecnológica entre los países participantes, desde las materias primas hasta la infraestructura de IA.

Por su parte, Canadá ha integrado la ciencia, la tecnología, la innovación y la IA tanto en su estrategia de soberanía como en la de defensa nacional. En este sentido, en junio de 2026, el gobierno de Mark Carney lanzó la estrategia nacional AI for All, cuyos seis ejes incluyen proteger a los ciudadanos y la democracia; ampliar la formación en IA; impulsar su adopción económica y gubernamental; desarrollar infraestructura soberana de IA; fortalecer a las empresas canadienses; y establecer alianzas internacionales. En materia de defensa, el gobierno formuló la Estrategia Industrial de Defensa, que identifica a la IA, la computación cuántica, la ciberseguridad, los sistemas autónomos y los materiales avanzados como tecnologías esenciales para la seguridad. El enfoque incluyó la creación de una Oficina de Investigación, Ingeniería y Liderazgo Avanzado en Innovación y Ciencia (Borealis, por sus siglas en inglés) con una inversión inicial de 68,2 millones de dólares canadienses (cerca de 48 millones 600 mil dólares estadounidenses) para acelerar la investigación, el desarrollo de prototipos y la adopción de tecnologías.

Además, el Ministerio de Defensa cuenta desde 2024 con un DND/CAF AI Centre, encargado de desarrollar capacidades soberanas de IA para las fuerzas armadas y mejorar la toma de decisiones. De igual forma, en el plan de Defensa 2026–2027, el gobierno señala expresamente que busca desarrollar “sovereign AI capabilities” (capacidades soberanas en IA) para las Fuerzas Armadas y vincula estas capacidades con la soberanía tecnológica y la preparación frente a futuras amenazas.

…el gobierno señala expresamente que busca desarrollar “sovereign AI capabilities” (capacidades soberanas en IA) para las Fuerzas Armadas y vincula estas capacidades con la soberanía tecnológica y la preparación frente a futuras amenazas.

Sumadas a las iniciativas vinculadas a la IA y soberanía tecnológica, el gobierno canadiense mantiene políticas científicas orientadas a fortalecer la investigación. El plan departamental 2025-2026 de Innovation, Science and Economic Development Canada (ISED) contempla 425 millones de dólares canadienses (unos 300 millones 605 mil dólares estadounidenses) para infraestructura científica en áreas como tecnologías limpias, salud, manufactura y para garantizar la operación de instalaciones científicas estratégicas. A ello se suman 176 millones de dólares canadienses (124 millones 486 mil dólares estadounidenses aproximadamente) para CANARIE —organización canadiense que opera la red nacional de investigación y educación del país— y otros 258 millones (unos 182 millones 515 mil dólares estadounidenses) para la Digital Research Alliance of Canada, destinados a fortalecer la infraestructura digital de investigación y herramientas para la comunidad científica.

Mientras Estados Unidos y Canadá están en franca carrera, América Latina no se ha quedado atrás. Brasil ha incorporado la tecnología dentro de su Plan Plurianual 2024-2027, que planifica y orienta su desarrollo sostenible y sus prioridades nacionales. Asimismo, el país cuenta con la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2024-2034 (ENCTI), que vincula la investigación con la reindustrialización y la soberanía tecnológica. A este plan y a esta estrategia se suma el Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PBIA), que prevé una inversión de hasta 23 mil millones de reales (unos 4 mil 500 millones de dólares) en infraestructura, investigación y formación.

Paralelamente, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha abogado por crear un grupo de trabajo de las Fuerzas Armadas para formular una política y estrategia de IA para la defensa, que contempla una infraestructura computacional soberana, sostenible y conjunta. Esta agenda se inserta en el discurso de defensa de la soberanía nacional que Lula ha sostenido con particular énfasis en el contexto de su abierto enfrentamiento político y comercial con el presidente Donald Trump. En este escenario, la autonomía tecnológica adquiere una dimensión política, al plantearse como una vía para reducir dependencias externas en sectores estratégicos y reforzar la capacidad de decisión del Estado brasileño. Con ese mismo propósito, el gobierno prevé adquirir una supercomputadora con una inversión superior a mil millones de reales (unos 195 millones de dólares) y desarrollar modelos de IA en portugués. Además, el pasado 15 de septiembre, Lula promulgó el Régimen Tributario Especial para Servicios de Centros de Datos (Redata), que fomenta las inversiones en centros de datos para áreas como la computación en la nube, la IA y las fábricas inteligentes.

…el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha abogado por crear un grupo de trabajo de las Fuerzas Armadas para formular una política y estrategia de IA para la defensa, que contempla una infraestructura computacional soberana, sostenible y conjunta.

SEGUNDO INFORME DE GOBIERNO

En su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo puso especial énfasis en la inversión en ciencia, tecnología e innovación y en el impulso de una política soberana que se apoya en equipos integrados por profesores, investigadores y estudiantes de instituciones públicas para desarrollar 20 proyectos estratégicos. Asimismo, informó un incremento del 193% en los apoyos a proyectos de investigación científica, del 70% en las becas al extranjero y del 23% en las estancias posdoctorales, además de la creación de las Cátedras de la Diáspora Mexicana, programa que se planteó como meta inicial incorporar a 900 académicos mexicanos radicados en el extranjero a actividades de docencia e investigación en México. Con estas medidas, la mandataria planteó como objetivo que el país se convierta en una potencia científica con soberanía tecnológica. Para avanzar hacia esa meta, en 2026 el presupuesto aprobado para ciencia, tecnología e innovación asciende a 64 mil 681 millones de pesos (unos 3 mil 750 millones de dólares), mientras que el Ramo 38 —ciencia, humanidades, tecnología e innovación— cuenta con 37 mil 360 millones de pesos (unos 2 mil 170 millones de dólares) asignados.

Desde el inicio de la administración en 2024, el gobierno de Sheinbaum incluyó estos sectores entre los propósitos del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 (PND) y del Plan México, al reconocer a la ciencia, la tecnología y la innovación como pilares para alcanzar la soberanía tecnológica y el desarrollo industrial del país hacia 2030. En su Eje 2, “Innovación pública para el desarrollo tecnológico nacional”, el PND plantea impulsar infraestructura, formación de talento, generación de conocimiento y vinculación entre academia, gobierno, empresas y sociedad. Aunque no asigna un presupuesto específico al desarrollo de la IA, la incluye entre las tecnologías estratégicas en las que el país debe desarrollar capacidades nacionales para reducir su dependencia externa, un objetivo que se detalla en el Programa Sectorial de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación 2025-2030.

Por su parte el Plan México plantea fortalecer el rubro mediante una mayor inversión en investigación y en proyectos estratégicos en IA, semiconductores, vehículos eléctricos y satélites. En materia de IA, contempla la creación de un Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial para desarrollar capacidades nacionales y facilitar el uso de esta tecnología en el gobierno y el sector privado. Además, el proyecto “México, país de innovación” incorpora formación científica y tecnológica, financiamiento a la innovación y servicios de ingeniería. Paralelamente, impulsa la formación de talento especializado, el desarrollo del Centro Nacional de Diseño de Semiconductores Kutsari y la vinculación entre academia, industria y gobierno.

…el Plan México plantea fortalecer el rubro mediante una mayor inversión en investigación y en proyectos estratégicos en IA, semiconductores, vehículos eléctricos y satélites.

Pese a la solidez del planteamiento del Plan México, la economista Mariana Mazzucato destacó que el país enfrenta un sistema de innovación débil y niveles históricamente bajos de inversión en investigación y desarrollo, por lo que su crecimiento requiere combinar inversión e innovación. Advirtió, sin embargo, que incrementar la inversión en estos rubros no es suficiente si no se traduce en misiones concretas. Mazzucato hizo estas observaciones durante su visita a México el 22 de septiembre, en la que presentó el informe “State Transformation for Plan México”, un estudio sobre cómo transformar la capacidad del Estado mexicano para ejecutarlo.

No obstante, México ya cuenta con algunas herramientas en esa dirección. En el plano institucional, el gobierno ha dado especial respaldo a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y a las áreas científicas y tecnológicas de otras secretarías para concretar planes, programas y proyectos sustantivos en la materia. En el plano regulatorio, propuso recientemente reforzar la revisión de las inversiones extranjeras en sectores estratégicos, con nuevas autorizaciones y sanciones para casos de incumplimiento.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL, SEMICONDUCTORES Y DATOS

México cuenta con antecedentes en la formulación de políticas públicas sobre IA desde 2018, cuando, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se presentó la Estrategia IA-MX 2018, considerada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como la primera estrategia nacional de IA de América Latina y el Caribe, que planteó líneas de acción relacionadas con gobierno y servicios públicos, datos e infraestructura digital, investigación y desarrollo, educación y capacidades, así como ética y regulación. Posteriormente, en 2024, se presentó en el Senado la Agenda Nacional de Inteligencia Artificial para México 2024-2030, elaborada mediante un proceso multisectorial. Estos esfuerzos constituyen los antecedentes del Plan Nacional de Inteligencia Artificial, publicado en abril de 2026 por la ATDT, con la intención de construir capacidades tecnológicas propias del Estado para no depender de soluciones extranjeras. Si bien aún no existe un marco legal que regule la IA en México, este plan se articula en los Principios de Chapultepec, que colocan a las personas en el centro del desarrollo tecnológico, partiendo de la premisa de que la IA debe ampliar sus derechos y no convertirse en una herramienta que limite su acceso a servicios, beneficios o información en general. El principal punto débil del plan es que no establece un presupuesto propio, aunque sí precisa que su principal inversión prevista es la supercomputadora Coatlicue, con un monto estimado de 6 mil millones de pesos (unos 347 millones de dólares). No obstante, aunque las reacciones han sido positivas respecto a sus objetivos, el plan ha generado suspicacia en cuanto a los retos de implementación y la brecha de actualización frente a otros planes más avanzados.

…este plan se articula en los Principios de Chapultepec, que colocan a las personas en el centro del desarrollo tecnológico, partiendo de la premisa de que la IA debe ampliar sus derechos y no convertirse en una herramienta que limite su acceso a servicios, beneficios o información…

La Fábrica de Inteligencia Artificial, que forma parte del Plan Nacional de Inteligencia Artificial e inició operaciones en 2026, es un mecanismo de diseño y desarrollo de soluciones públicas basadas en IA, integrado por especialistas que crean herramientas para atender problemas concretos del Estado con el objetivo de fortalecer la capacidad técnica y la soberanía tecnológica de México. Entre sus funciones se cuentan la Ventanilla de Atención Ciudadana 24/7; un nuevo semáforo aduanal; la asignación de patentes, en conjunto con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y la Secretaría de Economía; y un modelo de detección de “factureras”, empresas dedicadas a emitir facturas por operaciones inexistentes o simuladas, en coordinación con el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Asimismo, la ATDT reporta entre sus primeros desarrollos un asistente para trámites y servicios, denominado Kuul, y sistemas de análisis de imágenes satelitales para monitoreo fronterizo y atención de desastres. Sin embargo, especialistas han señalado que el desafío será acompañar esta capacidad tecnológica con reglas claras, mecanismos de auditoría, transparencia y capacidades institucionales suficientes para garantizar que las soluciones puedan escalarse y mantenerse en el largo plazo.

Por su parte, Coatlicue —proyectada como la supercomputadora pública más poderosa de América Latina y que toma su nombre de la diosa mexica de la tierra, la fertilidad, la vida y la muerte— procesará grandes volúmenes de datos para impulsar el desarrollo tecnológico, la prosperidad económica y la investigación científica del país. A cargo de la ATDT, con el presupuesto ya mencionado, estará ubicada en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) y contará con un Comité Técnico encargado de definir sus directrices de operación. El comité reúne a integrantes e investigadores de la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Tecnológico Nacional de México (TecNM), el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) e Infotec. Según lo planteado por el gobierno mexicano, su uso incluirá el desarrollo de modelos de IA; predicciones climatológicas y de desastres; planeación agrícola; análisis de imágenes para exploración energética; optimización del consumo eléctrico; procesamiento de grandes volúmenes de información fiscal y aduanera, y servicios de cómputo e investigación científica destinados a universidades, centros de investigación e industria.

Durante la instalación del Comité Técnico, la titular de la Secihti, Rosaura Ruiz sostuvo que el proyecto puede contribuir a que México reduzca su dependencia tecnológica del exterior y fortalezca su soberanía. Uno de los acuerdos establecidos en su creación indica que al menos el 25% de su capacidad estará disponible para instituciones de la Administración Pública Federal, mientras que universidades, centros de investigación e iniciativa privada podrán acceder a ella conforme a los lineamientos del comité. Pese a estos beneficios previstos, Coatlicue ha suscitado cuestionamientos: hay quienes la ven como un proyecto excesivamente ambicioso en sus objetivos y cuestionan la cantidad de inversión otorgada frente a otras necesidades del país.

Coatlicue —proyectada como la supercomputadora pública más poderosa de América Latina y que toma su nombre de la diosa mexica de la tierra, la fertilidad, la vida y la muerte— procesará grandes volúmenes de datos para impulsar el desarrollo tecnológico, la prosperidad económica y la investigación científica…

Por otro lado, el Centro Nacional de Diseño de Semiconductores Kutsari fue creado con el objetivo de fortalecer la soberanía tecnológica mediante el diseño de circuitos integrados de propiedad pública, para impulsar la industria nacional de semiconductores y coadyuvar a la formación de talento especializado. Su desarrollo está a cargo de InnovaBienestar de México, un centro público coordinado por la Secihti. Aunque se desconoce su monto de inversión, opera de manera descentralizada con nodos en Puebla, Jalisco y Sonora; en este último, con participación de la Universidad de Sonora. En este marco, el pasado 7 de mayo se entregó el Laboratorio de Caracterización y Validación de Circuitos Integrados en la sede de Puebla, en colaboración con Keysight Technologies. La palabra “kutsari” proviene del purépecha y significa “arena”, en alusión al silicio como base de los circuitos integrados (chips).

También se han desarrollado proyectos en coordinación con instancias como el Clúster Nacional de Cómputo de Alto Rendimiento e Inteligencia Artificial, una alianza interinstitucional entre la Secihti, la ATDT, universidades del país y centros públicos de investigación. La carta de intención, firmada en junio de 2026, estableció el objetivo de integrar una Red Nacional de Supercómputo que permita desarrollar investigaciones, productos y servicios de alta demanda computacional, mediante el fortalecimiento de los 10 principales nodos del país, conectados entre sí por enlaces de alta velocidad. El proyecto se complementa con el Centro Mexicano de Supercómputo en Barcelona, desarrollado junto con el Barcelona Supercomputing Center, que contempla aplicaciones en modelos climáticos, prevención de desastres, análisis aduanero, agricultura y un modelo de optimización de la red de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Fuera del ámbito del cómputo de alto rendimiento, el gobierno también ha impulsado mecanismos de colaboración más amplios, como la Red de Espacio Común de Educación, Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Red ECOS Nacional), un mecanismo orientado a promover la generación y aplicación de conocimiento científico, tecnológico y humanístico para la atención de problemáticas prioritarias nacionales e internacionales, así como para fortalecer la soberanía tecnológica y el desarrollo regional equilibrado. Su antecedente es la Red ECOS de la Ciudad de México, creada durante la administración de Claudia Sheinbaum al frente del gobierno capitalino como un espacio de colaboración entre instituciones de educación superior, centros de investigación y autoridades, orientado a desarrollar proyectos científicos y tecnológicos vinculados con las necesidades de la ciudad. La versión nacional amplía ese modelo al ámbito federal y busca articular capacidades de investigación y desarrollo de las distintas entidades del país. Su despliegue se vincula con el incremento de la inversión pública en ciencia, humanidades, tecnología e innovación impulsado por el gobierno federal, particularmente a través de la Secihti, aunque no se conoce un monto único de inversión asignado.

También se han desarrollado proyectos en coordinación con instancias como el Clúster Nacional de Cómputo de Alto Rendimiento e Inteligencia Artificial, una alianza interinstitucional entre la Secihti, la ATDT, universidades del país y centros públicos de investigación.

ESPACIO, MONITOREO AMBIENTAL Y PRODUCCIÓN

El Programa Espacial Mexicano 2026-2030 es coordinado por la ATDT, con el soporte técnico de la Agencia Espacial Mexicana. Persigue cuatro grandes objetivos: reducir la brecha digital; fortalecer el ecosistema aeroespacial nacional; formar talento especializado; y desarrollar infraestructura satelital propia, con miras a consolidar la conectividad nacional, el monitoreo del territorio y la autonomía tecnológica del Estado. Para 2030, plantea que México cuente con una infraestructura de conectividad que combine componentes terrestres y satelitales, con capacidad para utilizar imágenes de observación de la Tierra en el monitoreo ambiental y de recursos naturales, la vigilancia del territorio, la agricultura, la seguridad y el seguimiento de fenómenos meteorológicos. La ATDT señala que esta infraestructura permitirá asegurar la continuidad de servicios críticos y ampliar la cobertura en zonas donde la inversión privada resulta poco rentable.

El programa también busca desarrollar capacidades industriales y humanas nacionales mediante transferencia tecnológica, formación de ingenieros y articulación de las cadenas de valor del sector espacial. Entre sus proyectos iniciales se encuentra Ixtli, una constelación de satélites de observación terrestre en órbita baja, diseñada para realizar acciones cruciales de prospección, análisis, monitoreo, detección y alerta temprana en áreas estratégicas como el crecimiento urbano, la agricultura, el medio ambiente, los recursos naturales, la seguridad pública, la protección civil y la defensa nacional. Ixtli —cuyo nombre significa “ojos para ver” en náhuatl— reúne a la Secihti, la ATDT e investigadores del Programa Espacial de la UNAM, el Centro de Desarrollo Aeroespacial del IPN, el CICESE y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). El gobierno evalúa, además, la posibilidad de sumar socios privados internacionales para acompañar su desarrollo.

Al respecto, el experto espacial Fermín Romero —fundador y director del Consorcio Espacial Latinoamericano— publicó un artículo titulado “Análisis del Programa Espacial Mexicano 2026-2030”, en el que consideró que el programa representa un intento importante por recuperar la rectoría estatal en el sector espacial, aunque advirtió que la principal dificultad será su financiamiento, ejecución, capacidad industrial y coordinación con el sector privado.

Las capacidades de observación satelital también tienen aplicaciones ambientales: la Secihti, a través de la Red ECOS Nacional, coordina una estrategia integral para atender y aprovechar la llegada masiva de sargazo, cuyo sistema de monitoreo y pronóstico se apoya en imágenes satelitales. El fenómeno —cuya reproducción se acelera por el cambio climático— afecta a las costas del Caribe mexicano y al ramo turístico de la región. La dependencia impulsa la investigación en la materia con el fin de recoger el sargazo sin afectar la flora y fauna, y de descubrir cómo transformar este problema en un beneficio.

Entre sus proyectos iniciales se encuentra Ixtli, una constelación de satélites de observación terrestre en órbita baja, diseñada para realizar acciones cruciales de prospección, análisis, monitoreo, detección y alerta temprana…

En esa misma dirección avanza Apixqui, el Sistema Interinstitucional de Monitoreo Metoceánico y Alerta Temprana de Eventos, que integra redes de observación oceánica, atmosférica y costera para fortalecer la capacidad de prevención y respuesta ante fenómenos hidrometeorológicos, contribuir a la protección civil y apoyar la gestión ambiental con base en ciencia e innovación tecnológica. Su nombre proviene del náhuatl y significa “vigilante del agua”. Sus actividades de monitoreo comenzaron en junio de 2026 y, según el grupo de expertos involucrado en su desarrollo, se espera que permita incrementar la capacidad de monitoreo y pronóstico de eventos extremos en México hasta con siete días de antelación. El proyecto es encabezado por la Secihti y colaboran el Departamento de Oceanografía Física del CICESE; el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático y el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, ambos de la UNAM; la Unidad de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Marina (Semar), y el Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua.

En el ámbito agrícola, la Secihti, junto con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, impulsa la aplicación de tecnologías a la producción de maíz y frijol para facilitar su adopción por pequeños productores. Como parte de este esfuerzo, se trabaja para proteger las 64 variedades de maíz, se han mejorado algunas semillas y se desarrollan cinco modelos de maquinaria agrícola mexicana, además de prácticas sustentables orientadas a aumentar la producción.

MOVILIDAD Y SISTEMAS NO TRIPULADOS

En el terreno de la movilidad, destaca Olinia, la línea de automóviles compactos eléctricos con tecnología y manufactura nacional que representa un avance significativo en la electromovilidad urbana en México. El proyecto es coordinado por la Secihti, con la colaboración del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Tecnológico Nacional de México (TecNM) y los centros de investigación de la propia Secihti, además del apoyo de la UNAM. Su ensamblaje se realiza en Puebla, con la participación de la UPAEP. Olinia —palabra náhuatl para la acción de “moverse”— tiene un antecedente en Taruk, el primer autobús eléctrico mexicano, cuyo desarrollo se gestó durante el periodo en que la presidenta Sheinbaum se desempeñó como jefa de gobierno de la Ciudad de México y que hoy ya opera en algunas ciudades del país.

Durante la presentación del modelo Olinia 1, el pasado siete de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que “Olinia representa mucho más que un automóvil eléctrico, representa una semilla: la semilla de un nuevo ecosistema de innovación construido desde México, la semilla de una industria nacional que puede crecer desde abajo, impulsada por el conocimiento, la creatividad y el trabajo de miles de mexicanas y mexicanos, la semilla de una economía mixta en la que universidades, centros de investigación, el Estado y la iniciativa creadora de la sociedad colaboren para desarrollar nuevas tecnologías, nuevas soluciones y nuevas capacidades nacionales”. Se prevé que el vehículo cueste 150 mil pesos (unos 8 mil 500 dólares) y que salga a la venta en el verano de 2027.

En el terreno de la movilidad, destaca Olinia, la línea de automóviles compactos eléctricos con tecnología y manufactura nacional que representa un avance significativo en la electromovilidad urbana en México.

El 20 de agosto, Roberto Cappuano, director general del proyecto, presentó el modelo Olinia Carga en presencia de la mandataria. El producto está pensado como un medio de transporte para comerciantes y dueños de pequeñas empresas que requieran el traslado de cargas reducidas de mercancías. Sheinbaum indicó que se espera que Nacional Financiera otorgue créditos a los empresarios para que puedan adquirir el vehículo, cubriendo así su necesidad de traslado y brindando, de paso, un esquema de financiamiento a la creatividad de ingenieras e ingenieros mexicanos y de otras profesiones, en una muestra de que México confía en el talento nacional. Al igual que Olinia 1, el costo de Olinia Carga rondará los 150 mil pesos y se espera que salga a la venta a finales de 2027. Se tiene previsto además, que el próximo modelo sea el Olinia Van, orientado a la movilidad de trayectos cortos.

La inversión para este proyecto ha tenido, hasta el momento, dos etapas. En 2025 se asignaron 25 millones de pesos (cerca de 1,4 millones de dólares) al IPN y al TecNM para el desarrollo tecnológico, Cuando en 2026 el proyecto pasó de la etapa de diseño a la de producción, el gobierno mexicano anunció un esquema de inversión mixta, con participación de Nacional Financiera y capital privado, aunque hasta ahora no se ha dado a conocer el monto total destinado a la producción en serie.

Otro proyecto es Quetzal, orientado al diseño, desarrollo y producción nacional de un Sistema Aéreo No Tripulado Multipropósito (SANT) de alta tecnología destinado a tareas de monitoreo, vigilancia y respuesta en sectores como seguridad, medio ambiente y protección civil. En el desarrollo del dron participan la Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ), la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) y el Centro de Innovación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Mexicana (Cidefam).

De acuerdo con la documentación oficial, el proyecto busca que estos sistemas puedan ser utilizados por distintas instituciones gubernamentales para las tareas descritas, entre otros servicios públicos. Su diseño contempla la incorporación de diferentes cargas útiles —incluidos sensores ópticos, térmicos y multiespectrales— y una Estación de Control Terrena para supervisar la operación del sistema. Cuenta, además, con una autonomía de seis horas, un alcance de 5 mil pies y un recorrido de 50 kilómetros, y tiene un componente explícito de desarrollo tecnológico nacional orientado a reducir la dependencia externa. La Secihti señala que Quetzal parte de experiencias previas de la Semar en el empleo de sistemas aéreos no tripulados y busca avanzar hacia una plataforma propia, autónoma, eficiente y escalable. Por su parte, la UNAQ mantiene desde 2012 un convenio de colaboración con la Sedena para desarrollar proyectos tecnológicos vinculados con las necesidades de las Fuerzas Armadas.

Su diseño contempla la incorporación de diferentes cargas útiles —incluidos sensores ópticos, térmicos y multiespectrales— y una Estación de Control Terrena para supervisar la operación del sistema.

En cuanto a los recursos para este proyecto, Forbes México reportó en marzo de 2025 que la Sedena destinó 100 millones de pesos (cerca de 5,8 millones de dólares) al estudio y diseño del dron. El encargo recayó en la UNAQ, y el prototipo contempló capacidad VTOL —despegue y aterrizaje vertical—, además de funciones de vigilancia, reconocimiento, comunicación y transmisión de información a vehículos terrestres. El rector de la UNAQ, Enrique Sosa Gutiérrez, señaló que el objetivo era avanzar hacia su producción en serie, en el marco de un esquema de cooperación académico-militar con prácticas de estudiantes en bases militares y capacitación de personal castrense. El desarrollo, iniciado en 2023, llegó a buen puerto: para septiembre de este año, el prototipo y su estación de control terrestre móvil ya estaban concluidos, y el proyecto avanzaba hacia su producción en serie.

EL RETO A FUTURO

A dos años de gobierno, la política científica y tecnológica de Claudia Sheinbaum no sigue el ritmo de las grandes potencias, ni lo pretende. Mientras Washington apuesta por la inversión privada y la conquista de la “superinteligencia”, México ha apostado por construir capacidades públicas propias, con talento formado en universidades públicas. En esta concepción se integran la supercomputadora Coatlicue, la Fábrica de Inteligencia Artificial, Kutsari, Ixtli y Olinia, a los que se suman el dron Quetzal y las capacidades de monitoreo satelital de fenómenos como el sargazo y los huracanes. 

Sin embargo, este impulso enfrenta pruebas que la voluntad política no resuelve por sí sola. El Plan Nacional de Inteligencia Artificial no tiene presupuesto propio, no existe un marco legal que regule la IA, y la inversión en investigación y desarrollo sigue lejos de lo que destinan Brasil, China o India. Como advirtió Mariana Mazzucato sobre el Plan México, “invertir más sirve de poco si no se traduce en misiones concretas y en un Estado capaz de ejecutarlas”. Varios de los proyectos insignia todavía se encuentran en etapas de desarrollo, validación o búsqueda de esquemas de producción y operación sostenibles en el mediano y largo plazo. Por eso, lo que está en juego de aquí a 2030 depende menos de anunciar proyectos que de sostener los existentes, auditarlos y hacerlos crecer más allá de un sexenio.

Si México logra que su supercomputadora, sus satélites y sus vehículos eléctricos sean proyectos exitosos y estén al servicio del desarrollo nacional, y que el conocimiento generado con recursos públicos se convierta en elementos prácticos la sociedad, su camino puede ser tomado como ejemplo y como una alternativa para el Sur Global.

Si México logra que su supercomputadora, sus satélites y sus vehículos eléctricos sean proyectos exitosos y estén al servicio del desarrollo nacional, y que el conocimiento generado con recursos públicos se convierta en elementos prácticos la sociedad, su camino puede ser tomado como ejemplo y como una alternativa para el Sur Global.