En el marco del proceso judicial llevado a cabo por los Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, la diputada nacional Cilia Flores, la Fiscalía estadounidense presentó el jueves 8 de octubre una nueva acusación contra la pareja presidencial. En este caso, la carátula habla de conspiración para cometer torturas. Es decir, de llevar a cabo una estrategia de represión y torturas contra opositores, militares y otros detenidos —incluidos ciudadanos estadounidenses— para mantenerse en el poder.
Estos cargos se suman a la imputación previa de conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de armas destructoras. Estas denuncias generales se originaron luego de que se cayera la acusación original por liderazgo del supuesto “Cártel de los Soles”. Al no proceder esta imputación se debieron editar los cargos para sostener la prisión del jefe de Estado y la diputada nacional a pesar de no existir pruebas concluyentes que den pie a su detención. En paralelo, el mismo jueves 8 de octubre, el juez a cargo del caso, Alvin Hellerstein, convocó una audiencia para evaluar el pedido de la defensa de Cilia Flores, la cual pide arresto domiciliario debido a problemas de salud cardíaca.

