Chile se enfrenta a una creciente presión económica debido a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, bajo la política proteccionista del presidente Donald Trump. Esta medida, que grava con un mínimo del 10% las exportaciones chilenas, amenaza la competitividad de industrias clave como el salmón, las frutas frescas y el vino, generando preocupación en un país cuya economía depende en gran medida del comercio exterior. El gobierno de Gabriel Boric busca negociar una tregua con la Casa Blanca y diversificar sus mercados para mitigar el impacto.
Las industrias chilenas más afectadas se preparan para un escenario complejo. El sector salmonero, que envía el 40% de sus exportaciones a Estados Unidos, teme una fuerte caída en la demanda si los aranceles se trasladan a los consumidores. Los productores de frutas frescas, como manzanas, uvas y arándanos, también ven en riesgo su principal mercado. En cuanto al vino, a pesar de contar con un Tratado de Libre Comercio, la imposición de aranceles representa un revés para las exportaciones chilenas hacia el país norteamericano.
Ante esta situación, Chile ha iniciado un diálogo directo y constructivo con Estados Unidos, buscando una solución favorable para ambos países. Además, los gremios exportadores solicitan al gobierno conformar un equipo de excelencia que incluya lo mejor del sector público y privado para afrontar las negociaciones. Paralelamente, se impulsa la diversificación de mercados y se exploran medidas para mejorar la competitividad interna, abordando trabas regulatorias y problemas de permisología que afectan a los sectores productivos chilenos.

