La segunda vuelta electoral en Bolivia se acerca rápidamente, prevista para el 19 de octubre, y enfrenta a dos candidatos de derecha: Rodrigo Paz, representante de una «derecha moderna», y Jorge «Tuto» Quiroga, ex vicepresidente y figura de ultraderecha vinculada al legado militar de Banzer. Desde la primera vuelta, Paz ha recibido el apoyo del empresario Samuel Doria Medina y busca atraer los votos nulos que Evo Morales impulsó en la previa, aunque desde el entorno de Morales se niega cualquier acuerdo y se afirma que no respaldarán a ningún candidato, pues ambos representan el mismo modelo neoliberal. La campaña ha estado marcada por ataques y discursos más folclóricos que debates profundos sobre programas de gobierno y modelos económicos, con la notable presencia del candidato a vicepresidente de Paz, Edmar Lara, un ex policía que realiza una activa y mediática campaña en redes sociales, mientras Quiroga ha intensificado sus lazos internacionales con el gobierno de Trump y organismos como el FMI y el Banco Mundial.
En paralelo, el Tribunal Electoral boliviano ratificó la realización del debate entre candidatos a la vicepresidencia, pese a la ausencia de uno de los postulantes, reforzando la importancia del proceso democrático en esta etapa crucial del balotaje. La Unión Europea también ha regresado a Bolivia con una misión de observación electoral para acompañar la segunda vuelta, con el objetivo, según la organización, de garantizar la transparencia y fortalecer la institucionalidad democrática en el país. Más allá de la coyuntura electoral, la Unión Europea mantiene una alianza estratégica con Bolivia, enfocada en cooperación para asuntos ambientales, desarrollo sostenible, derechos humanos, gobernanza y energías renovables. En el último Diálogo de Alto Nivel celebrado en Bruselas, la UE reafirmó su apoyo al país con un compromiso de inversión de 800 millones de euros entre 2025 y 2027, incluyendo fondos importantes para la transición energética y la explotación responsable de recursos estratégicos como el litio. La agenda bilateral también abarca comercio, biodiversidad, seguridad y lucha contra el narcotráfico.

