A pesar de que la ciudadanía ecuatoriana rechazó rotundamente en las urnas la totalidad de las reformas propuestas por el presidente Daniel Noboa en el Referéndum y Consulta Popular, el Ejecutivo ha optado por persistir en su agenda de cambios constitucionales. En estos días, el gobierno anunció una redefinición de su estrategia política y la búsqueda de opciones para nuevos cambios institucionales de fondo.
Apelando a la vía de la Asamblea Nacional, el Ejecutivo busca negociar y aprobar las reformas sin necesidad de someterlas de nuevo al escrutinio popular inmediato, lo que representa un intento de saltar la soberanía popular expresada previamente. En este marco, la oposición política, con la Revolución Ciudadana (RC) a la cabeza, tendrá un rol clave en limitar las intenciones del Ejecutivo. Al respecto, Noboa afirmó que insistirá en enmiendas constitucionales desde el legislativo para modificar el estatus de las personas privadas de libertad, ajustar normas del Código Orgánico Integral Penal (COIP) y sostener la agenda que presentó durante el proceso consultivo.
No obstante, en el marco de la Asamblea, existe otra vía: la iniciativa legislativa. Esta también permite esquivar a las urnas. Para impulsar el trámite se requiere el respaldo de, al menos, 50 asambleístas, número con el que cuenta el oficialismo. Ese proyecto se tramitaría en dos debates, pero el segundo debe realizarse un año después y la reforma sólo sería aprobada si el oficialismo consigue 100 votos de los 151 legisladores. Para esto requeriría no solo de sus aliados, sino también de la RC.
Noboa también podría impulsar una nueva Consulta Popular. No obstante, cualquier tipo de propuesta que pretenda modificar la Carta Política debe pasar obligatoriamente por el filtro de la Corte Constitucional (CC), contra la que el mismo Noboa lanzó una campaña de presión y una estrategia que buscaba restringir su poder, pero sin éxito. Advirtiendo un nuevo choque institucional en este aspecto, el mandatario declaró: «Ojalá la Corte Constitucional ya no se vuelva un enemigo del pueblo, sino que vea la verdadera coyuntura de Ecuador, la situación de las familias”.

