Recientemente el presidente Luis Arce declaró que hablar de una crisis económica “es exagerado”, pero reconoció que el país enfrenta dificultades por la polarización política y la falta de acceso a nuevos créditos. Señaló que su gestión está aplicando “soluciones estructurales” para evitar un escenario de default.
En simultáneo, la agencia Standard & Poor’s rebajó la calificación crediticia de Bolivia a ‘CCC‑’, advirtiendo riesgos en la capacidad de pago de deuda por la inestabilidad política. El Gobierno reconoció la alerta de S&P y afirmó que el país podría ingresar en default sin un nuevo financiamiento externo.
El viceministro de Economía añadió que la polarización impacta en la economía nacional, y junto con la calificadora, plantean la urgencia de estabilizar el clima político para recuperar la confianza de inversores y organismos multilaterales.

