El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) convocó este viernes 8 de agosto al jefe interino de la embajada estadounidense, Gabriel Escobar, para exigir explicaciones por nuevas amenazas del gobierno de Donald Trump dirigidas a ministros del Supremo Tribunal Federal (STF). En una publicación difundida el jueves 7 de agosto, la embajada en Brasil calificó al ministro Alexandre de Moraes como “principal arquitecto de la censura y persecución contra Bolsonaro” y sugirió que otros aliados suyos en el Poder Judicial y en otras instancias también podrían ser sancionados. El encuentro estuvo encabezado por el embajador Flavio Goldman, secretario interino de Europa y América del Norte, quien expresó su indignación por lo que el gobierno brasileño considera una injerencia inaceptable y un ataque a la soberanía nacional.
La cita diplomática coincidió con reuniones oficiales entre Escobar y el vicepresidente Geraldo Alckmin, también ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, para discutir las tarifas impuestas por el gobierno de Trump a las exportaciones brasileñas. Alckmin afirmó haber presentado datos que muestran que la tarifa promedio aplicada por Brasil a productos estadounidenses es de 2,7%, y que en ocho de los diez principales rubros exportados desde EE.UU. la tasa es cero, defendiendo así el diálogo como vía de negociación. La publicación amenazante de la embajada se dio el mismo día de ese encuentro, lo que reforzó el malestar en Brasilia.
No es la primera vez que Escobar es convocado por Itamaraty para dar explicaciones sobre declaraciones o decisiones del gobierno estadounidense respecto al STF o al Ejecutivo brasileño. Desde la salida de la embajadora Elizabeth Bagley en enero de 2025, tras el fin del mandato de Joe Biden, Escobar ejerce como encargado de negocios sin que Trump haya nombrado un nuevo embajador. Convocatorias anteriores ocurrieron cuando la embajada estadounidense reprodujo mensajes que presentaban a Bolsonaro y su familia como aliados de Washington y denunciaban una supuesta persecución política, en un clima de creciente tensión bilateral marcado por los intentos de Trump de influir en asuntos internos de Brasil.

