Chile anunció el envío de ayuda humanitaria a Cuba en medio de la grave crisis energética, económica y de escasez que afecta a la isla, agravada por el bloqueo de Estados Unidos y recientes sanciones a países que le suministran petróleo. El canciller Alberto van Klaveren informó que los recursos provendrán del Fondo “Chile contra el Hambre y la Pobreza”, utilizado previamente para emergencias como Ucrania, Gaza y huracanes en el Caribe, y se canalizarán a través de agencias de la ONU para asistir directamente al pueblo cubano sin condicionamientos políticos.
El gesto se suma a iniciativas similares de México, Brasil y Rusia, en un contexto regional de solidaridad ante la “dramática situación” en Cuba, donde cortes de energía y falta de productos básicos impactan severamente a la población. Van Klaveren enfatizó que la ayuda es estrictamente humanitaria y no debería generar objeciones de EE.UU., que también mantiene canales de asistencia limitada.
La decisión del Gobierno de Gabriel Boric generó debate interno en Chile, con apoyo oficialista por la crisis humanitaria pero cuestionamientos de sectores opositores sobre el envío sin condiciones explícitas, mientras se evalúa el monto final y los detalles logísticos para priorizar necesidades como salud y nutrición infantil vía UNICEF.

