Esta semana se conoció el decreto presidencial 1047, acompañado por la firma de los ministerios de Hacienda, Comercio, Cancillería y la viceministra de Minas y Energía, que establece la “prohibición a las exportaciones de carbón a Israel”. Referido al conflicto en Franja de Gaza, el presidente Petro ratificó su medida, «con el carbón colombiano hacen bombas para matar los niños de Palestina» y aclaró que se mantendrá hasta que se detenga el genenocidio. El decreto se suma a otros hechos, como la ruptura de las relaciones con Israel en el mes de mayo, o numerosas declaraciones donde Petro es tajante con su postura y se ha convertido en uno de los presidentes más comprometidos en la crítica al accionar bélico en Gaza.
Las repercusiones internacionales y locales no tardaron en llegar, entre ellas la que generó mayores polémicas fue el agradecimiento directo de Hamas a Petro por la prohibición. Por medio de un comunicado, la organización llamó además a otros países a seguir los pasos de Colombia. En el plano nacional, el cruce más fuerte se dio con la Asociación Colombiana de Minería (ACM), que plantean que la medida es “inconstitucional e ilegal” y ratificaron que los departamentos con presencia minera como La Guajira y Cesar perderán más de $100.000 millones en regalías. Por su parte el presidente defendió la medida y sostuvo que cuando un país viola el derecho internacional está permitido suspender relaciones internacionales.


