El inicio de la gestión de José María Balcázar estuvo marcado por una crisis de confianza antes siquiera de consolidar su primer equipo de trabajo. Aunque inicialmente se consideró al economista liberal Hernando de Soto como el elegido para liderar el Consejo de Ministros, el presidente cambió de decisión a último momento. Tras su frustrada designación, De Soto rompió el silencio denunciando haber sido «el primero en ser engañado» y reveló que, tras entregar una lista con nombres sugeridos para el gabinete, nunca volvió a recibir respuesta del mandatario. El economista aseguró que el acuerdo entre él y el presidente fue violado, por lo que adelantó que no otorgará su confianza a un gobierno que incumple compromisos iniciales.
En este marco de Soto ha lanzado duras críticas contra la estructura de poder que rodea a Balcázar, afirmando que los presidentes en Perú terminan siendo «secuestrados» por políticos y lobistas. En sus declaraciones, apuntó directamente hacia César Acuña, líder de Alianza para el Progreso (APP), sugiriendo que dicha organización mantiene el control de ministerios clave. Esta narrativa de «captura» del Ejecutivo por intereses particulares ha profundizado la percepción de inestabilidad, especialmente tras la salida de escena de De Soto, cuyo perfil académico y trayectoria política eran vistos como un posible contrapeso técnico en el gabinete.
Ante la ruptura con De Soto, el presidente Balcázar oficializó a Denisse Miralles como la nueva presidenta del Consejo de Ministros (PCM). Miralles, quien posee experiencia previa tras haber liderado el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) desde octubre del año pasado, juramentó junto a un equipo de 18 ministros. La transición de Miralles desde el MEF a la PCM se interpreta como un intento del gobierno por mantener una línea de gestión técnica en la cabeza del gabinete, a pesar de las controversias políticas que rodearon su nombramiento.
El futuro del gabinete de Denisse Miralles ahora depende del Congreso de la República, que deberá debatir el voto de confianza en los próximos días. El ambiente en el Legislativo es hostil; la bancada de Renovación Popular ya ha adelantado que no otorgará la confianza e incluso evalúa presentar una moción de censura. Mientras tanto, otras bancadas mantienen una postura expectante, analizando el perfil de los nuevos ministros en un contexto donde la ruptura entre Balcázar y De Soto ha dejado al Ejecutivo con un capital político debilitado frente a la representación legislativa nacional.

