Las protestas de transportistas en Perú se intensificaron durante los primeros días de octubre de 2025, con un paro convocado en Lima y Callao el 2 de octubre que afectó a cientos de conductores y usuarios. Los gremios del transporte exigían al Congreso y al gobierno medidas concretas para enfrentar la ola de extorsiones, sicariato y violencia que ha cobrado la vida de varios trabajadores del sector este año. La movilización incluyó marchas hacia el Congreso y fue acompañada por reclamos de mayor seguridad y la creación de una unidad especializada para combatir el crimen organizado que afecta a los choferes.
La respuesta policial incluyó detenciones y enfrentamientos, generando al menos 17 arrestos entre manifestantes durante las protestas, según reportes oficiales. Las autoridades fueron criticadas por algunas intervenciones consideradas excesivas frente a los manifestantes, lo que alimentó la tensión en la capital. A pesar de los incidentes, el paro logró visibilizar el grave problema de inseguridad que viven los transportistas, quienes representan un sector vulnerable y fundamental en la logística y movilidad urbana.
Tras la jornada de protestas, se concretó una reunión entre los dirigentes de los gremios y las autoridades del Congreso para buscar una solución a los conflictos. El presidente del legislativo peruano se comprometió a impulsar un Grupo de Élite integrado por Policía Nacional, Fiscalía y Poder Judicial para atacar la extorsión y la violencia criminal, poniendo en marcha la principal demanda de los transportistas. Esta negociación llevó a la suspensión del paro, con esperanzas de que las medidas contribuyan a mejorar la seguridad y condiciones laborales de los trabajadores.

