La ciudad brasileña de Belém se prepara para realizar la COP30 (Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) del 10 al 21 de noviembre de 2025. Las autoridades federales y estatales informan que existen aproximadamente 53 mil camas disponibles en la ciudad, cifra que supera las estimaciones de asistencia, estimada en unos 50 mil participantes.
Sin embargo, Belém enfrenta desafíos logísticos significativos. Hay preocupación por los precios elevados de alojamiento, los cuales podrían dificultar la participación de delegados de países más pobres, organizaciones no gubernamentales y grupos juveniles. También hay retrasos en obras de infraestructura, como en el aeropuerto internacional que está en proceso de ampliación, y otras mejoras urbanas.
La cumbre se da en un contexto en el que Belém se transforma aceleradamente, con importantes inversiones públicas y privadas en obras urbanas e infraestructura para prepararse para el evento. El desarrollo de estos proyectos determinará en gran medida la capacidad de la ciudad para albergar sin contratiempos uno de los encuentros climáticos más importantes del año, tanto por su magnitud como por las expectativas internacionales sobre compromiso climático y justicia ambiental.

