Siete semanas transcurrieron desde la llegada de la policía de Kenia a Haití con el objetivo de apoyar a la policía local en el marco de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS). Desde entonces, la esperanza inicial de que esta misión podría abordar la grave situación de inseguridad en el país ha ido desvaneciéndose, mientras crecen las críticas sobre sus escasos logros en la lucha contra las pandillas. El punto de inflexión se produjo a fines de julio, cuando una caravana del Primer Ministro interino, Garry Conille, fue atacada tras una visita sorpresa al Hospital Universitario Estatal de Haití.
Si bien la misión logró recuperar algunos sectores de Puerto Príncipe, capital del país caribeño, las pandillas se han desplazado hacia las afueras de la ciudad. Los mismos lugares donde miles de haitianos, pertenecientes a comunidades enteras, previamente se habían escapado en busca de refugio.
A principios de mes, el ministerio de Defensa abrió un proceso de inscripción para formar parte del Ejército en el que, en díez días, solicitaron inscribirse más de ocho mil jóvenes. A su vez, se espera que la MSS incorpore 2.500 efectivos, procedentes de Jamaica, Benín, Chad, Bahamas, Bangladesh, Barbados y Belice. Sin embargo, pese a que circularon algunas noticias que hablan del entrenamiento de estas fuerzas, lo cierto es que la llegada de ese contingente sigue demorada.
En este contexto, la crisis política del país pareciera agudizarse, mientras crecen los escándalos de corrupción.
La última vez que Haití celebró elecciones fue en 2016. Luego de una extensa negociación entre distintos sectores políticos de Haití junto con la Comunidad del Caribe y Estados Unidos, Canadá y Francia, en abril de este año se estableció un gobierno de transición, compuesto por nueve miembros haitianos. Este gobierno interino debe garantizar que se realicen elecciones donde se elija un presidente y un parlamento que asuma antes de febrero del 2026.
Tres miembros del Consejo Presidencial de Transición de Haití fueron acusados de corrupción, luego de que el director de uno de los bancos comerciales estatales del país afirmara que le exigieron unos 758.000 dólares a cambio de conservar su trabajo. El caso está siendo investigado por una agencia gubernamental anticorrupción. Durante una reciente entrevista, el primer ministro interino Garry Conille afirmó que el gobierno de transición de Haití es “un equipo de transición muy frágil que se basa en la expectativa de que el apoyo llegará pronto”. Así mismo, afirmó que “será extremadamente difícil” realizar elecciones para elegir un nuevo presidente que pueda en las fechas pautadas.
Lectura recomendada:
Un extenso recorrido por los últimos años de la crisis en Haití. Phenomenal World. Agosto 2024.

