En el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el presidente argentino Javier Milei se sumó al Consejo de la Paz, impulsado por Donald Trump, durante una ceremonia inaugural a puertas cerradas. La iniciativa requiere una membresía de mil millones de dólares por país, sin embargo, Milei fue eximido del pago.
La oposición argentina cuestiona la validez legal de la firma, ya que la Constitución (artículo 75 inciso 22) exige aprobación del Congreso para tratados con organismos internacionales; el canciller Pablo Quirno ordenó un dictamen para eludir este paso, lo que desató críticas por intentar burlar al Parlamento y críticas a este «club de amigos» de Trump. Esteban Paulón, diputado nacional por Encuentro Federal, impulsó un pedido de acceso a la información pública “bajo el formato de interpelación” al canciller Quirno. «Todo lo que son tratados internacionales debe pasar por el Congreso”, afirmó. Sin embargo, resaltó que en este caso existe una “zona gris” porque “no está claro cuál es el estatus que tiene”, así como tampoco el tipo de organismo que será.
La provincia de Tierra del Fuego cuestionó duramente la adhesión de representantes de Kosovo, calificando la iniciativa de Milei como «grave y peligroso error político y diplomático». Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales fueguino, afirmó que este gesto «contradice de manera directa la posición oficial e histórica de la Argentina», ya que el país no reconoce a Kosovo como Estado independiente sino como parte de Serbia, defendiendo el principio de integridad territorial. Dachary advirtió que asociarse con Kosovo debilita el reclamo soberano argentino sobre Malvinas, dado que tropas kosovares participaron en ejercicios militares británicos en las islas —hecho debatido en la ONU— y daña la relación con Serbia, un aliado consistente en foros internacionales sobre el tema.

