Argentina y Estados Unidos concluyeron en Córdoba el ejercicio combinado Daga Atlántica, el primero de estas características desarrollado en territorio nacional entre fuerzas de operaciones especiales de ambos países y, a la vez, el mayor ejercicio conjunto y combinado de operaciones especiales realizado en la Argentina. Con una duración de 42 días y más de 350 efectivos participantes, el ejercicio se desarrolló en distintas instalaciones militares de Buenos Aires y Córdoba entre abril y junio. Por la parte argentina intervinieron la Agrupación de Comandos Anfibios, la Agrupación de Buzos Tácticos, el Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea y la Compañía de Comando 603 del Ejército; por el lado estadounidense, los Boinas Verdes, el 7º Grupo de Fuerzas Especiales e instructores del Comando Sur. La iniciativa requirió la autorización formal del Poder Ejecutivo para el ingreso de personal y medios militares estadounidenses al país.
El ejercicio simuló una crisis internacional que demandaba la recuperación de objetivos estratégicos, con actividades de tiro, rescate de personal, operaciones aerotransportadas, planeamiento operacional y uso de tecnologías de comando y control bajo metodologías de la OTAN y la ONU. Durante las maniobras, las fuerzas estadounidenses dejaron la conducción operativa en manos de los militares argentinos, aspecto que el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, destacó como una señal de confianza en las capacidades nacionales de planificación y conducción.
El entrenamiento se vincula directamente con el papel que Argentina asumirá en PANAMAX 2026, ejercicio multinacional liderado por el Comando Sur que se realizará entre el 6 de julio y el 14 de agosto en Panamá, con participación de al menos 12 países, entre ellos Chile, México y Paraguay. Argentina estará a cargo del Componente Combinado de Operaciones Especiales.
Daga Atlántica se suma a una serie de iniciativas impulsadas por la administración de Javier Milei para profundizar la cooperación militar con Estados Unidos, entre ellas los ejercicios navales realizados junto al portaaviones USS Nimitz, la adquisición de aviones F-16, las negociaciones para incorporar helicópteros Black Hawk y los acuerdos de cooperación en materia de vigilancia, ciberdefensa y nuevas tecnologías. Desde la perspectiva oficial, estas iniciativas buscan modernizar capacidades militares, acceder a equipamiento estratégico y fortalecer la inserción internacional de las Fuerzas Armadas. En conjunto, reafirman el claro alineamiento geopolítico con Washington impulsado por la actual administración.

