Martín Redrado (ex presidente del Banco Central) y Domingo Cavallo (ex ministro de Economía) advirtieron sobre la fragilidad de la calma cambiaria en Argentina, destacando reservas netas negativas superiores a los 16 mil millones de dólares y vencimientos por cuatro mil 500 millones de dólares en enero. Redrado cuestionó cómo el gobierno de Javier Milei pagará esas deudas, posiblemente con swaps del Tesoro, y señaló la falta de intervenciones del Tesoro de EE.UU., que ya gastó entre mil 700 millones y dos mil 500 millones de dólares en etapas preelectorales. Ambos coinciden en que sin acumular reservas, no hay estabilidad sostenible.
Cavallo criticó la sobrevaluación del peso, sostenida por altas tasas reales de interés y restricciones cambiantes, que neutralizan los beneficios de la desregulación económica. Propuso eliminar el cepo, comprar reservas y legislar contra futuras restricciones al movimiento de capitales. Redrado enfatizó la necesidad de previsibilidad en política cambiaria y monetaria para frenar la demanda de dólares por ahorristas.
La demanda de dólares por personas físicas se multiplicó casi por 10 en 2025, consumiendo unos 34 mil millones de dólares según el Banco Central, perforando los 40 mil millones de dólares con rescates del FMI y Tesoro estadounidense ya agotados. Esto se agrava con un déficit de cuenta corriente récord de cerca de 12 mil millones de dólares en diez meses, pagos anuales de deuda del Tesoro por 20 mil millones de dólares heredados y obligaciones empresarias, presagiando un estallido cambiario sin más salvavidas externos.
Por su parte, el Banco Barclays emitió un informe lapidario sobre la economía argentina, afirmando que las reservas netas, excluyendo desembolsos del FMI, son más bajas que al asumir Milei, con liquidez efectiva mucho más baja que la de los vencimientos que deberá enfrentar entre 2026 y 2027. La deuda en dólares creció, la actividad económica está estancada 0,7% por debajo de diciembre 2024 debido a atraso cambio (tipo de cambio real solo 6% más que en 2017), y no hay señales de débil acumulación de reservas bajo el régimen actual, priorizando la estabilidad política sobre balance externo, lo que exponen fragilidad y limita recuperación sostenible sin mayor flexibilidad cambiaría.

