Luego del asesinato del lider de Hezbolá, Hasán Nasralá, y de la entrada de tropas israelíes a territorio libanés, Irán lanzó más de 400 cohetes sobre Israel, generando daños en bases aéras, aunque sin provocar pérdidas de vidas humanas. Frente a esto, Joe Biden afirmó que “deberíamos tener un alto al fuego”; no obstante, su gobierno envió más soldados y armamento a la nación hebrea.
La administración estadounidense se está conformando con intentar limitar la ofensiva de Israel en lugar de desalentarla. Biden dijo el miércoles a un grupo de periodistas que no apoyaba un ataque israelí a las instalaciones nucleares de Irán, aunque no proporcionó detalles sobre las conversaciones con Israel respecto a ese riesgo. “Discutiremos con los israelíes lo que van a hacer, pero (los países del Grupo de los 7) están de acuerdo en que tienen derecho a responder, pero deben responder en proporción”, dijo Biden.

