Estados Unidos presentó el 5 de agosto ante el Consejo Permanente de la OEA un proyecto de resolución para convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores sobre Nicaragua, después de que el copresidente Daniel Ortega adelantara que no volverá a celebrar elecciones y avanzara en reformas constitucionales para excluir a la oposición. La iniciativa fue copatrocinada inicialmente por Argentina, Panamá, Paraguay y Uruguay, sumó luego el respaldo formal de Ecuador, mientras Costa Rica anunció su intención de adherirse.
La propuesta se apoya en un pronunciamiento previo de “profunda preocupación” firmado por un grupo más amplio y heterogéneo de países —entre ellos Brasil, Canadá, Chile, Colombia y Uruguay—, que advirtió que unas elecciones sin competencia política genuina no pueden constituir una expresión libre de la voluntad popular. El embajador estadounidense ante la OEA, Andrew Stevenson, planteó que la decisión de Ortega constituye una amenaza a la seguridad de Estados Unidos y de todo el hemisferio.
La convocatoria enfrenta límites institucionales significativos: Nicaragua no participa del foro desde que se retiró de la OEA en noviembre de 2023, mientras que México y Brasil formularon reservas a la moción, al considerarla “prematura”. Ante la falta de consenso, los representantes acordaron suspender la sesión y continuar las negociaciones antes de someter el proyecto a votación.

