EL “CHEQUE EN BLANCO” DE DIOS: SIONISTAS CRISTIANOS INYECTAN MILES DE MILLONES DE DÓLARES Al EXTREMISMO ISRAELÍ

Kiera Butler*

La relación entre los cristianos evangélicos estadounidenses y el Estado de Israel está en su mejor momento. No hay antecedente en la historia de una coyuntura como esta: los intereses geopolíticos entre la administración del presidente Donald Trump y el gobierno de Benjamin Netanyahu están más alineados que nunca, el intercambio de armamento y tecnología para labores de inteligencia entre ambas naciones es cada vez mayor y los sionistas cristianos defensores de Israel se cuentan por decenas en los altos mandos del gobierno republicano y en muchos círculos demócratas. Intelectuales judíos como Yoram Hazony ejercen una fuerte influencia sobre el pensamiento conservador estadounidense y las iniciativas de apoyo a Israel desde el país norteamericano no dejan de crecer a un ritmo vertiginoso. “Los evangélicos”, señala Kiera Butler, “se han convertido en los aliados estadounidenses más importantes de Israel”.

En un largo texto publicado en el número de diciembre de Mother Jones, Butler publicó una investigación que revela cómo decenas de organizaciones cristianas están aportando miles de millones de dólares a la causa sionista, actividad que se ha incrementado desde los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023. En Traza Continental traducimos el texto al castellano.

Por donde se la mire, Yael Eckstein es una defensora de Israel increíblemente eficaz. Como presidenta y directora ejecutiva global de una enorme organización filantrópica dedicada a Israel, supervisa la ayuda humanitaria, los programas de seguridad, los servicios sociales para los ancianos sobrevivientes del Holocausto y el reasentamiento judío. En sus podcasts semanales, relaciona las enseñanzas bíblicas con el Israel moderno y sus propias historias personales de su vida en Jerusalén. A los 41 años, Eckstein, judía ortodoxa originaria de los suburbios de Chicago que ahora vive en Israel, ha gozado de reconocimiento por su liderazgo e impacto filantrópico, ganándose un lugar en la lista de los “50 judíos más influyentes” del Jerusalem Post cuatro veces entre 2020 y 2024 y recibiendo también su Premio Humanitario en 2023. Ese año, su organización sin fines de lucro recaudó 271 millones de dólares, una cifra significativamente superior a la de organizaciones más conocidas, como Amnistía Internacional Estados Unidos, la Fundación ACLU (American Civil Liberties Union) y Human Rights Watch.

A estas alturas, quizá hayan notado que aún no he dicho el nombre de la organización de Eckstein. No se trata del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, conocido como AIPAC, ni de la Liga Antidifamación. En 2023, el grupo de Eckstein recaudó más dinero que estos dos juntos. Mientras estos grupos se centran principalmente en la recaudación de fondos a través de donantes judíos, el 92% de los donantes de la organización de Eckstein —según su portavoz— son cristianos. Desde el año 1983, cuando el padre de Eckstein, un rabino, fundó la International Fellowship of Christians and Jews (en español, Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos), el grupo afirma haber recaudado la asombrosa cifra de tres mil 600 millones de dólares para Israel y para apoyar al pueblo judío en general. Desde la muerte del padre de Eckstein en 2019, el grupo ha más que duplicado esos ingresos.

La capacidad de recaudación de fondos de la organización muestra que los cristianos que basan su apoyo político a Israel en su fe ya no constituyen un movimiento marginal: los sionistas cristianos han creado una fuerza imparable que ha movilizado a personas y congregaciones de todo el mundo. He escrito extensamente sobre los movimientos nacionalistas cristianos en Estados Unidos, pero no fue hasta que empecé a investigar esta historia que comencé a comprender el nivel de organización y poder que realmente posee el movimiento sionista cristiano, y la forma en que está moldeando la política de Medio Oriente.

No soy la única. Jeremy Ben-Ami, que dirige J Street, el grupo de lobby progresista que aboga por una solución de dos Estados para Israel y Palestina, sospecha que incluso entre los judíos estadounidenses hay “muy poca conciencia” de esta dinámica. “La mayoría de los judíos estadounidenses ven la relación entre Estados Unidos e Israel a partir de la influencia de la comunidad judía estadounidense y de su política”, afirmó. “No le dan demasiado peso ni prestan mucha atención a lo que ocurre en la comunidad evangélica”.

…los cristianos que basan su apoyo político a Israel en su fe ya no constituyen un movimiento marginal: los sionistas cristianos han creado una fuerza imparable que ha movilizado a personas y congregaciones de todo el mundo.

Y, sin embargo, lo que está sucediendo en la comunidad evangélica es de una magnitud enorme: existe una convicción cada vez mayor de que la primacía de Israel es clave para el orden geopolítico y para la salvación cristiana. Una encuesta realizada en 2013 por el Pew Research Center reveló que el 82% de los evangélicos blancos estadounidenses cree que el territorio que hoy comprende Israel fue entregado al pueblo judío por Dios, en comparación con el 81% de los judíos ultraortodoxos y el 44% de los encuestados en general. En 2024, un sondeo del Chicago Council on Global Affairs mostró que el 64% de los evangélicos blancos creía que las acciones de Israel en Gaza estaban justificadas, frente al 32% del público estadounidense en general. Christians United for Israel (Cristianos Unidos por Israel), el grupo sionista evangélico fundado en 2006 por el pastor texano John Hagee, afirma tener 10 millones de miembros, lo que es más que la población total de 7,5 millones de judíos en Estados Unidos. El movimiento cuenta con un enorme poder financiero: una investigación realizada en 2018 por el periódico israelí Haaretz reveló que los grupos cristianos habían invertido entre 50 y 65 millones de dólares en los asentamientos israelíes de Cisjordania a lo largo de la década anterior.

Muchas de las donaciones a causas israelíes pasan por pequeñas organizaciones sin fines de lucro, de las que parece haber una oferta casi ilimitada. Después de meses de trabajar sobre este tema, sigo descubriendo nuevos grupos sionistas cristianos todos los días. Y estas cifras en realidad subestiman el tamaño y el alcance del movimiento, ya que gran parte del dinero proviene de iglesias, que no están obligadas a revelar sus finanzas.

…existe una convicción cada vez mayor de que la primacía de Israel es clave para el orden geopolítico y para la salvación cristiana.

Algunos sionistas cristianos aspiran a ser algo más que un cajero automático para Israel y las causas proisraelíes, llegando incluso a adoptar rituales y elementos de la cultura judía. En los servicios religiosos y jornadas de oración a los que he asistido, la apropiación es una constante. Los asistentes llevan mantos de oración judíos y estrellas de David. Tocan los shofares, los cuernos de carnero que los antiguos israelitas utilizaban para alertar a la comunidad de las amenazas y que ahora se utilizan ceremonialmente durante las Altas Fiestas Judías. Algunos se balancean hacia adelante y hacia atrás, como si practicaran el davening, la oración judía tradicional. En uno de esos eventos, vi a un grupo de adolescentes cristianos bailar la hora [el tradicional baile judío que se realiza en las bodas, N. del T.]. Muchas iglesias evangélicas celebran la cena de Pascua judía; algunas celebran Rosh Hashaná y Yom Kipur. A finales de este año se publicará de forma póstuma un libro del difunto Charlie Kirk sobre los motivos por los que celebraba el sabbat judío; hace dos meses, había invitado a Eckstein a su programa [El texto se publicó el 9 de diciembre de 2024 y es bestseller en Amazon, N. del T.].

Para el gobierno israelí, la admiración parece ser mutua. Cada vez más, se ha asociado con grupos sionistas cristianos con la esperanza de ganar influencia en Washington. En 2020, una investigación de los medios Forward y Seventh Eye reveló que el Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel aprobó una subvención de 40 mil dólares a la organización sionista cristiana Proclaiming Justice to The Nations, con sede en Tennessee. El grupo negó haber recibido fondos del gobierno israelí, pero, no obstante, ha hecho lobby contra el movimiento de boicot a Israel por su trato a los palestinos. El año pasado, The Guardian informó que Israel había destinado fondos a grupos cristianos sionistas en Estados Unidos —como Christians United for Israel y la Israel Allies Foundation— para financiar el movimiento antiboicot y los esfuerzos por sofocar el activismo pro-palestino en los campus universitarios.

El apoyo de Israel a los sionistas cristianos es especialmente llamativo por otra razón. Algunos evangélicos interpretan pasajes de la Biblia en el sentido de que el Mesías solo reaparecerá cuando los judíos que se hayan dispersado por todos los rincones de la Tierra regresen a Israel. Una vez que Jesús regrese, aquellos que lo acepten serán salvados y todos los demás, incluidos los judíos recalcitrantes, perecerán y serán condenados al infierno. “No quiero decir que [a los evangélicos con estas creencias] no les importe lo que les pase a los judíos, pero entienden que hay algunas cosas en su teología que son necesarias para la salvación del mundo”, me dijo el rabino Jack Moline, presidente emérito del grupo de defensa del pluralismo religioso Interfaith Alliance. “Hay que romper los huevos para hacer la tortilla”.

Para el gobierno israelí, la admiración parece ser mutua. Cada vez más, se ha asociado con grupos sionistas cristianos con la esperanza de ganar influencia en Washington.

Cuando le pregunté a Eckstein qué pensaba sobre el escenario del fin de los tiempos de los sionistas cristianos, se encogió de hombros. “Todo el mundo tiene derecho a tener sus propias creencias, su propia filosofía, su propia teología”, dijo. “Tendremos que esperar y ver qué pasa”.

Mientras tanto, el vínculo entre los cristianos sionistas estadounidenses y los líderes israelíes es cada vez más estrecho. En 2021, Ron Dermer, exembajador de Israel en Estados Unidos y asesor cercano del primer ministro Benjamin Netanyahu, calificó a los evangélicos como “la columna vertebral del apoyo a Israel en Estados Unidos”. Ese mismo año, Donald Trump declaró a un periodista israelí: “Los cristianos evangélicos aman a Israel más que los judíos de este país”. A principios de este año, antes de reunirse con el presidente en la Casa Blanca, Netanyahu organizó un encuentro con líderes evangélicos estadounidenses, entre los que se encontraban la televangelista y asesora espiritual de Trump, Paula White-Cain, y Tony Perkins, del Family Research Council.

Tanto para Trump como para algunos miembros clave de su administración, entre ellos el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el embajador ante Israel, Mike Huckabee, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, respaldar la expansión israelí es un mandato divino, incluso cuando la comunidad internacional documenta actos de brutalidad y hambruna. La administración Trump se niega ahora a cooperar con los esfuerzos de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas en Gaza y, en su lugar, ha creado un grupo alternativo, la Gaza Humanitarian Foundation (Fundación Humanitaria de Gaza). El proyecto, impulsado por un líder evangélico, evita los puntos de distribución de alimentos de la ONU y prefiere sus propios centros en las zonas controladas por Israel. Como resultado, cientos de habitantes de Gaza que buscaban ayuda perdieron la vida.

Ron Dermer, exembajador de Israel en Estados Unidos y asesor cercano del primer ministro Benjamin Netanyahu, calificó a los evangélicos como “la columna vertebral del apoyo a Israel en Estados Unidos”.

Daniel Hummel, director del instituto de investigación Lumen Center e historiador de la religión y la diplomacia estadounidenses, me dijo que considera a los sionistas cristianos actualmente “uno de los contribuyentes más importantes al pensamiento sobre Israel dentro del Partido Republicano”. Luego aclaró: “No son solo asesores, sino ejecutores de políticas. Es difícil pensar en una cantera comparable”.

En los últimos 50 años, el sionismo cristiano ha pasado de ser un movimiento relativamente pequeño a convertirse en un actor político importante. En su libro de 2019, Covenant Brothers: Evangelicals, Jews, and US-Israeli Relations (“Hermanos del Pacto: evangélicos, judíos y las relaciones entre Estados Unidos e Israel”), Hummel rastrea sus orígenes hasta la fundación de Israel en 1948 y la Guerra de los Seis Días de 1967, que algunos cristianos y judíos vieron como el cumplimiento de una profecía bíblica. Pero en 1991, el presidente George H. W. Bush enfureció a los sionistas cristianos al bloquear las garantías de préstamos a Israel debido a su política de expansión de los asentamientos. La segunda administración Bush fue más favorable a los evangélicos, mientras que las novelas Left Behind introdujeron la profecía apocalíptica del fin de los tiempos en la cultura popular [La serie de novelas de los escritores Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins contaron con un par de versiones cinematográficas que tuvieron un impacto considerable en las comunidades cristianas de habla hispana, N. del T.]. Tras los ataques del 11 de septiembre, la islamofobia se generalizó y el sionismo cristiano cobró impulso político y cultural, convirtiéndose en un factor importante dentro de la política exterior estadounidense.

Incluso durante la administración Obama, cuando los sionistas cristianos perdieron influencia política, el movimiento siguió floreciendo dentro de las iglesias. Y con la victoria de Trump en 2016, el inesperado apoyo que le habían prestado dio sus frutos. A pesar de las objeciones internacionales y rompiendo con décadas de política estadounidense, Trump reconoció oficialmente a Jerusalén —una ciudad también sagrada para cristianos y musulmanes, parcialmente situada en el territorio ocupado de Cisjordania— como la capital de Israel y trasladó allí la embajada de los Estados Unidos. El gobierno de Netanyahu estaba encantado, al igual que los sionistas cristianos. Un destacado líder evangélico, el pastor de Carolina del Sur Dutch Sheets, dijo en una transmisión que el traslado de la embajada había logrado “algo en el plano espiritual. Nos alineó de manera significativa con Israel”. White-Cain, la asesora espiritual de Trump, recordó más tarde haberle dicho: “Ha hecho lo correcto, señor”. Esto supuso una nueva confirmación de que Trump era el elegido de Dios para liderar a Estados Unidos en el mundo.

Daniel Hummel (…) considera a los sionistas cristianos actualmente “uno de los contribuyentes más importantes al pensamiento sobre Israel dentro del Partido Republicano”. 

Cuando Trump perdió las elecciones de 2020, esos mismos pastores se convirtieron en líderes de la campaña “Stop the Steal” (Detengan el robo). En una transmisión de 2024, Sheets contó que Trump le había dicho a un amigo pastor en un sueño: “Dios ha puesto en mí las herramientas para derrumbar, arrancar de raíz y enfrentar al sistema”.

Pero es en el segundo mandato de Trump cuando los sionistas cristianos ascendieron verdaderamente al poder. Echemos una mirada a los líderes del Partido Republicano. El presidente de la Cámara de Representantes, Johnson, ha apoyado el reconocimiento de Trump de Jerusalén como capital de Israel y ha defendido la expansión de los asentamientos israelíes como acontecimientos anunciados en las Escrituras. En 2023, respaldó un plan para proporcionar 14 mil 500 millones de dólares en ayuda militar a Israel tomando fondos del Servicio de Impuestos Internos (IRS). Poco más de una semana después de los ataques del 7 de octubre, Johnson tuiteó que la Cámara de Representantes de los Estados Unidos debía “tomar todas las medidas necesarias para acabar con Hamás para siempre”. Durante una visita a Israel en agosto, los medios de comunicación israelíes informaron que había descrito a Cisjordania como “propiedad legítima del pueblo judío” y afirmado que la zona “debía seguir siendo parte integral” de Israel.

Como una nueva reafirmación del poder de los sionistas cristianos dentro de su administración, Trump hizo historia en noviembre de 2024 al nombrar a Huckabee, exgobernador de Arkansas, candidato presidencial republicano y pastor bautista, como el primer cristiano evangélico en ocupar el cargo de embajador en Israel; la elección de Trump para su primer mandato había sido el abogado especializado en quiebras David Friedman. Huckabee viajó por primera vez a Israel en una peregrinación en 1973 y afirma que desde entonces ha visitado el país unas 100 veces. En 2008 afirmó que “no existe tal cosa como un palestino”, añadiendo que el término no era más que “una herramienta política para intentar arrebatarle tierras a Israel”. Diez años más tarde, durante una visita al asentamiento de Efrat, en Cisjordania, colocó un ladrillo como símbolo de su apoyo. En 2017, fue parte de un grupo de pastores influyentes que presionaron a Trump para trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Ahora dirige esa embajada.

…es en el segundo mandato de Trump cuando los sionistas cristianos ascendieron verdaderamente al poder. Echemos una mirada a los líderes del Partido Republicano.

El secretario de Defensa Hegseth también es un cristiano sionista devoto. Durante su audiencia de confirmación, declaró: “Soy cristiano y apoyo firmemente al Estado de Israel y su defensa existencial”. Durante uno de sus muchos viajes a Israel, descubrió la cruz de Jerusalén, un símbolo del escudo de armas del antiguo reino de Jerusalén que se asocia comúnmente con el nacionalismo cristiano y las Cruzadas. Se la tatuó en el pecho. En una rueda de prensa en Israel en 2018, afirmó: “La declaración de Jerusalén como capital de Israel fue un milagro, y no hay razón para que el milagro del restablecimiento del templo en el Monte del Templo no sea posible”.

No mencionó que reconstruir el templo descrito en la Biblia sería un acto de agresión hacia los musulmanes, quienes también consideran el Monte del Templo como un lugar sagrado.

La fuerte presencia del sionismo cristiano en la administración Trump es la culminación de décadas de esfuerzo por parte de los pastores evangélicos. Hoy en día, muchos predican el apoyo a Israel ante las bases MAGA de sus congregaciones. Jentezen Franklin, un pastor evangélico de Georgia y asesor espiritual de Trump, pronunció un sermón en el verano de 2024 sobre el voto conforme a la voluntad de Dios. “Nos guste o no, [los judíos] siguen siendo su pueblo elegido”, dijo a su congregación, sosteniendo una Biblia y agitándola enfáticamente. “Dios ha bendecido a Estados Unidos porque hemos bendecido y apoyado a la nación de Israel. Y cuando votan por alguien que es antiisraelí, literalmente están votando en contra de cada parte de este libro, desde el Génesis hasta el Apocalipsis”.

Y en marzo, Mario Bramnick, pastor de una megaiglesia de Florida, celebró la victoria de Trump en un evento en Jerusalén: “Estoy muy agradecido a Dios porque hay un nuevo sheriff en la ciudad y porque Dios nos dio al presidente Donald Trump, no solo para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande, sino para hacer que el mundo e Israel vuelvan a ser grandes”.

La fuerte presencia del sionismo cristiano en la administración Trump es la culminación de décadas de esfuerzo por parte de los pastores evangélicos. Hoy en día, muchos predican el apoyo a Israel ante las bases MAGA de sus congregaciones.

Algunos sionistas cristianos creen que antes del regreso del Mesías deben ocurrir ciertos acontecimientos descritos en la Biblia, y están intentando acelerar ese proceso. Christian Friends of Israeli Communities (Amigos Cristianos de Comunidades Israelíes) financia proyectos en Cisjordania para cumplir las profecías relacionadas con la colonización y la prosperidad de esa tierra. Otros grupos se centran específicamente en proyectos de desarrollo y agrícolas en el desierto del Néguev para hacer realidad la profecía de Isaías 35:1: “Se alegrarán el desierto y el sequedal; se regocijará la estepa y florecerá como la rosa”. [La cita en castellano se toma de la Biblia Nueva Versión Internacional, N. del T.]. El trabajo relacionado con las profecías que realizan los sionistas cristianos en Israel también tiene importancia geopolítica y atrae millones de dólares anuales en donaciones.

Aunque parezca increíble, uno de estos esfuerzos se centra en un empresario estadounidense obsesionado con las vacas rojas. Me explico. Como insinuó Hegseth durante su visita a Israel, algunos evangélicos creen que el antiguo templo de Jerusalén debe reconstruirse antes del regreso del Mesías, pero eso solo puede suceder si los fieles realizan un ritual de purificación que incluye el sacrificio de una novilla roja sin mancha. En 2021, Byron Stinson, un empresario de Texas, se propuso llevar novillas rojas a Israel. Stinson, quien en sus memorias autoeditadas se refiere al momento en que escuchó la voz de Dios a los 13 años como su “bar mitzvá”, publicó anuncios en revistas agrícolas y ofreció recompensas de 15 mil dólares para encontrar las vacas rojas perfectas. De las 21 candidatas que encontró, los rabinos aprobaron cinco, para las que obtuvo permisos de viaje de Estados Unidos e Israel al clasificarlas como mascotas en lugar de ganado. En lugar de las tradicionales marcas auriculares, equipó a los animales con microchips para mantener su apariencia totalmente intacta. En septiembre de 2022, organizó un vuelo a Israel para las vacas. El costo total de la operación superó los 500 mil dólares. En julio de este año, Stinson ayudó a coordinar un ensayo del ritual de purificación en el que se sacrificó uno de los animales.

Había un gran problema: la mezquita sagrada de Al-Aqsa.

El Monte del Templo de Jerusalén, término judío y cristiano para referirse al lugar donde se encuentra la mezquita y donde Stinson y sus seguidores esperan reconstruir el templo, es un territorio en disputa. Aunque Israel controla su acceso y seguridad, la zona también es sagrada para los musulmanes, que se encargan de su gestión cotidiana. La llegada de las novillas rojas de Stinson fue interpretada por algunos como un acto de hostilidad; un vocero de Hamás lo citó como uno de los factores que motivaron los ataques masivos del grupo contra Israel el 7 de octubre de 2023.

El trabajo relacionado con las profecías que realizan los sionistas cristianos en Israel también tiene importancia geopolítica y atrae millones de dólares anuales en donaciones.

El proyecto de Stinson de las vacas rojas puede haber contribuido a aumentar las tensiones con Hamás, pero palidece en comparación con la magnitud y el alcance de otra iniciativa que ha sido mucho más importante en la comunidad judía y que ha sido adoptada por algunos cristianos: la Aliá, o el retorno de los judíos a Israel. Tal y como se describe en la Torá, la Aliá es un acto sagrado para los judíos —interpretado de diversas maneras, tanto como un ascenso espiritual o como un reasentamiento permanente en Israel—. Pero para los cristianos, es una señal profética. “La reunión del pueblo judío en los tiempos modernos es muy prometedora para Israel y para el mundo, ya que anuncia la pronta llegada del reino mesiánico”, explica el sitio web del grupo cristiano sionista International Christian Embassy Jerusalem, que ya lleva décadas activo. “El hecho de que los gentiles estén llamados a ayudar en este proceso es algo asombroso y sagrado”.

La International Fellowship of Christians and Jews, de Eckstein, es un actor de peso en los esfuerzos dirigidos a la Aliá: recauda millones cada año para ayudar a financiar vuelos, reasentamientos y transportes de emergencia, centrándose últimamente en traer a judíos que huyen de zonas de guerra como Ucrania, Rusia y Etiopía. En 2023, último año del que se dispone de un informe financiero, el grupo costeó el traslado a Israel de 4 mil 264 judíos y gastó más de 7 millones de dólares en la Aliá.

Desde su fundación en 1980, la organización evangélica International Christian Embassy Jerusalem afirma haber ayudado a casi 190 mil judíos a emigrar, una cifra que —según el propio grupo— representa más del 10% de todos los inmigrantes que llegaron a Israel en ese periodo. Solo en 2024, colaboró directamente en unos 3 mil traslados. El año pasado, la organización de Hagee donó 3,1 millones de dólares a entidades benéficas judías e israelíes, incluidas iniciativas de Aliá, en solo una noche. En 2022, Kenneth Copeland Ministries y su iglesia afiliada Eagle Mountain International Church contribuyeron con más de ocho millones de dólares para ayudar a más de 30 mil judíos ucranianos a emigrar a Israel.

De especial interés para muchos sionistas cristianos que apoyan la Aliá es la repatriación de grupos de personas con ascendencia judía antigua en toda la diáspora mundial. En 2021, Haaretz informó sobre cómo la Operación Rock of ­Israel (Roca de Israel), financiada en gran parte por cristianos, costeó el traslado de unos 2 mil etíopes descendientes de judíos cuyos antepasados habían sido convertidos por la fuerza al cristianismo cien años antes. Los grupos cristianos también han ayudado a patrocinar la Aliá de los Bnei Menashe, un grupo judío de la India.

De especial interés para muchos sionistas cristianos que apoyan la Aliá es la repatriación de grupos de personas con ascendencia judía antigua en toda la diáspora mundial.

Para animar a los jóvenes judíos de la diáspora a emprender la Aliá, el gobierno israelí subvenciona viajes de “derecho de nacimiento”, o tours para judíos a Tierra Santa. Y, recientemente, líderes evangélicos y políticos conservadores han animado a los cristianos a realizar peregrinaciones similares. A finales de julio, White-Cain, la asesora religiosa de Trump, apareció en un evento organizado por la cadena de televisión cristiana Daystar en Jerusalén junto a Netanyahu y su esposa, Sara. White-Cain imploró a los cristianos estadounidenses que “ahorraran dinero” para un viaje a Israel con el fin de “formar un nuevo vínculo con Dios”. Según ella, muchas veces las preocupaciones por la seguridad impiden a los cristianos realizar esta peregrinación. “La gente tiene la idea de que, si vienen, se van a encontrar en medio de una guerra”, añadió. “Se van a encontrar en medio de mucha alegría, bailes, buena comida, un servicio maravilloso y hoteles preciosos”.

Para aquellos que deciden seguir el consejo de White-Cain, los viajes a Israel patrocinados por cristianos adoptan diversas formas. Passages Israel ha llevado a 11 mil estudiantes cristianos estadounidenses de secundaria y universitarios a Tierra Santa “para que se conviertan en influyentes defensores de Israel”. HaYovel, un grupo cristiano que, según informa Haaretz, recibe apoyo del gobierno israelí, ofrece a los cristianos la oportunidad de ayudar a los “pioneros israelíes” con la vendimia en los asentamientos. “Este es el lugar donde la profecía se encuentra con la realidad, y donde tu Biblia se convierte en 3D”, dice el sitio web de HaYovel. Inspiration ofrece tours dirigidos por  pastores de megaiglesias famosos.         

El turismo cristiano a Israel ha crecido en los últimos años. “Cada año son más las empresas que ofrecen paquetes turísticos evangélicos o basados en la fe”, declaró a NPR en 2019 Eyal Carlin, quien entonces era director para Norteamérica del Ministerio de Turismo de Israel. “El mundo evangélico está volviendo a sus raíces”. En 2024, el Ministerio estimó que cerca de la mitad de los visitantes a Israel eran cristianos.

La US-Israel Education Association (Asociación Educativa Estados Unidos-Israel), dirigida por cristianos, organiza tours anuales para miembros del Congreso. Mike Johnson, quien participó en la visita de 2025 que incluyó un recorrido por los asentamientos de Cisjordania, proclamó: “Nuestra oración es que Estados Unidos esté siempre con Israel”. Según Haaretz, en el verano de 2025, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel pagó unos 86 mil dólares a Israel365 —un grupo judío ortodoxo centrado en la construcción de alianzas entre cristianos y judíos— para recibir a cerca de una docena de influencers estadounidenses alineados con el movimiento MAGA, todos menores de 30 años, en un viaje a Israel financiado por el gobierno. El objetivo: modificar la imagen de Israel en Estados Unidos aprovechando su alcance en las redes sociales y apelando directamente al público conservador más joven.

…el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel pagó unos 86 mil dólares a Israel365 —un grupo judío ortodoxo centrado en la construcción de alianzas entre cristianos y judíos— para recibir a cerca de una docena de influencers estadounidenses alineados con el movimiento MAGA…

Hagit Ofran, activista israelí por la paz que desde hace casi dos décadas monitorea la actividad de los colonos a través de Settlement Watch, un proyecto de la organización progresista israelí Peace Now, señaló que los judíos israelíes no siempre han estado tan dispuestos a colaborar con los sionistas cristianos. Artículos escritos por colonos israelíes hace quince años habrían dicho cosas como: “‘Esto está mal, no debemos aceptar el dinero, ellos no nos aman de verdad’, y cosas por el estilo”, recordó. Ahora, añadió, “no escucho ninguna oposición”.

Según Ofran, parte del motivo de este cambio podría estar relacionado con los generosos aportes que los grupos cristianos han hecho a Cisjordania. Me envió una foto de un enorme complejo deportivo y recreativo en el asentamiento de Ariel, inaugurado en 2008. Lleva el nombre del fundador y presidente de Christians United for Israel, Hagee, quien, según informó el New York Times, donó 1,5 millones de dólares para su construcción. Sin embargo, Ofran sospecha que hay un factor mucho más significativo detrás de la creciente colaboración de los israelíes con los grupos evangélicos, y es casi cínicamente político. Según ella, los sionistas cristianos bien posicionados “lograron abrir a los colonos las puertas de la administración”.

El rabino Moline, presidente emérito de la Interfaith Alliance (Alianza Interreligiosa), considera que esta dinámica resulta beneficiosa para ambas partes: al apoyar a Israel y a los judíos, estos cristianos están propiciando el escenario del fin de los tiempos que anhelan. A muchos judíos esto les parece bien, afirma Moline, porque no creen en esa versión del fin del mundo. “La teología judía no acepta este presupuesto de la teología cristiana y, por lo tanto, [algunos judíos proisraelíes] están muy contentos de aceptar el apoyo político de fieles cristianos”, me dijo.

A esta dinámica se suma el hecho de que algunos sionistas cristianos adhieren a la creencia profundamente islamófoba de que todos los musulmanes son enemigos de Israel. La guerra en Gaza ha imbuido al sionismo de muchos cristianos evangélicos de un renovado sentido de propósito, una avalancha de generosidad y un lobby más agresivo dentro de la administración Trump para que se mantenga firme en su apoyo a Israel, incluso cuando el hambre y el sufrimiento en Gaza han provocado una disminución del apoyo popular. Moline explicó así la relación simbiótica entre los israelíes conservadores y los sionistas cristianos: “Cuando alguien te tiene contra la pared, quien esté dispuesto a interponerse entre el tipo que tiene el arma y tú es tu amigo, sin importar en qué crea”. Itamar Benzaquen, periodista israelí de Seventh Eye, está de acuerdo. “Los propagandistas israelíes ven a estos evangélicos como blancos fáciles para la influencia proisraelí —dijo— y a menudo los consideran tontos, porque pareciera que regalan su dinero prácticamente sin ninguna condición”.

La guerra en Gaza ha imbuido al sionismo de muchos cristianos evangélicos de un renovado sentido de propósito, una avalancha de generosidad y un lobby más agresivo dentro de la administración Trump.

Para ser claros, no a todos los cristianos evangélicos los impulsan las profecías del fin de los tiempos. Algunos citan el deseo de combatir el antisemitismo; otros dicen que los motiva la magnitud del sufrimiento padecido durante el Holocausto. Y hay quienes se dan cuenta de que el escenario de la profecía del Armagedón puede no ser muy atractivo para quienes desean entablar amistad con los judíos. Por eso, algunos destacados sionistas cristianos se centran en una profecía bíblica mucho más optimista: el pasaje del Génesis en el que Dios le dice a Abraham con respecto a los hijos de Israel: “Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; y todos los pueblos de la Tierra serán bendecidos a través de ti”.

En esta referencia, hay ecos del “evangelio de la prosperidad”, la idea de que Dios recompensa a los fieles con riquezas materiales. En un sermón de este año, Hagee proclamó: “Cuando los gentiles comienzan a realizar acciones concretas para bendecir al pueblo judío, Dios hace todo lo posible para responder a sus oraciones y brindarles bendiciones especiales”. En su sitio web, la organización de Hagee ofrece a los donantes, independientemente de la cantidad que aporten, un señalador conmemorativo con el pasaje del Génesis grabado “para recordarles la bendición de bendecir a Israel”.

En una publicación de Facebook en marzo, Terri Copeland Pearsons, hija del influyente televangelista Kenneth Copeland, dijo a sus seguidores: “Apoyar a Israel no es solo una elección; ¡es un principio bíblico que libera el favor y la protección de Dios!”. Franklin, el pastor de Georgia, dijo a sus seguidores: “La Palabra de Dios es clara: honrar a Israel trae la bendición de Dios a tu vida”. Stinson, el empresario que llevó las vacas rojas a Israel, solicitó donaciones para construir el templo. “Cualquier donación, grande o pequeña, ayuda”, escribió. “Por experiencia, puedo decirles que el Señor les devolverá cien veces más de lo que den”.

Esos llamamientos están surtiendo efecto. Las megaiglesias evangélicas estadounidenses son enormes centros sionistas de recaudación de fondos, que aprovechan el deber cristiano de pagar el diezmo para generar millones en donaciones para causas proisraelíes. Es difícil conocer las cantidades exactas en dólares, ya que el gobierno no exige a las iglesias que revelen ese tipo de información. Sin embargo, algunas iniciativas de gran repercusión dan una idea del alcance de esta tendencia. Hagee Ministries, con sede en San Antonio, ha donado más de 130 millones de dólares desde la década de 1980 a organizaciones benéficas israelíes y judías, entre otras cosas para iniciativas humanitarias, de educación y ayuda a comunidades en zonas de conflicto. Franklin anunció recientemente que las contribuciones de su congregación a Israel habían ascendido a más de 28 millones de dólares en los últimos cinco años. La iglesia Gateway, con sede en Southlake, Texas, destina el 15% de todos los diezmos —potencialmente más de 20 millones de dólares al año, según una demanda colectiva— a misiones globales, entre ellas el Gateway Center for Israel.

Kenneth Copeland, dijo a sus seguidores: “Apoyar a Israel no es solo una elección; ¡es un principio bíblico que libera el favor y la protección de Dios!”.

El mensaje que los líderes sionistas cristianos transmiten a sus seguidores es sencillo: sus donaciones forman parte de un plan divino. Tal como lo formuló Mario Bramnick, pastor de Florida y presidente de la Latino Coalition for Israel (Coalición Latina por Israel), en un acto celebrado en Jerusalén a principios de este año: “Siento literalmente que Dios le está dando a Israel un cheque en blanco”.

En los dos años transcurridos desde que Hamás atacó Israel, las campañas de recaudación de fondos se han vuelto aún más intensas. En diciembre de 2023, Christians United for Israel había recaudado más de 3 millones de dólares instando a sus miembros a “apoyar a Israel ahora mismo, mientras lucha contra los bárbaros que acechan a sus puertas”. Para enero de 2024, otro grupo sionista cristiano, la Fellowship of Israel Related Ministries, había recaudado al menos 10 millones de dólares. La iglesia de Franklin en Georgia se comprometió recientemente a donar 15 millones de dólares a Israel y ha recibido reconocimientos y elogios de los líderes israelíes por sus esfuerzos para ayudar a reconstruir las zonas atacadas por Hamás.

La islamofobia sigue siendo un tema recurrente. En abril, el televangelista Franklin Graham, refiriéndose a las decapitaciones por motivos religiosos en el Congo, afirmó en Newsmax que el “objetivo de los militantes islamistas es obligar a todo el mundo a convertirse al islam. Y no van a parar hasta que todos estén muertos, hayan huido o se hayan convertido al islam”. Graham ha recaudado cuantiosos fondos para Israel, pero también para las iniciativas de ayuda a Palestina o, como él mismo lo expresó, “para ambos bandos de la guerra entre Israel y Hamás”.

En un acto de oración evangélico al que asistí en 2024, sobre un escenario cubierto con banderas israelíes, una oradora dijo que había soñado que estaba “en un ayuno de treinta y cinco días, y estoy sola en el desierto de Oriente Medio y, de repente, aparece un hombre lleno de ira y rabia, con un turbante, y me dice: ‘¡Deja de orar!’. Pero no puede tocarme. Quiere estrangularme”.

Envalentonados por sus éxitos, los sionistas cristianos han intensificado sus esfuerzos por influir en la política exterior estadounidense. Durante una conferencia de medios cristianos celebrada en Texas a principios de este año, Pearsons le dijo a la multitud: “Nosotros, los cristianos, hacemos un llamado a nuestro querido presidente Trump y a su equipo para que eliminen de manera decidida todas las barreras a la soberanía de Israel sobre la totalidad del territorio”.

Envalentonados por sus éxitos, los sionistas cristianos han intensificado sus esfuerzos por influir en la política exterior estadounidense.

Tras la conferencia, un grupo denominado American Christian Leaders for Israel (Líderes Cristianos Estadounidenses por Israel), cuya junta directiva incluye a Perkins, del Family Research Council, y a la excongresista de Minnesota y una vez candidata presidencial republicana Michele Bachmann, escribió una carta instando a Trump a reafirmar el derecho del pueblo judío a Israel; cuatro meses después le escribió de nuevo, presionándolo para que rechazara la idea de una solución de dos Estados. El grupo parlamentario Friends of Judea and Samaria Caucus, fundado este año por la representante republicana por Nueva York Claudia Tenney, envió a Trump una carta “para expresar nuestro firme apoyo al reconocimiento del derecho de Israel a declarar su soberanía sobre” Cisjordania, una “región de gran importancia histórica y bíblica”.

Trump parece dispuesto a escuchar. Durante una rueda de prensa celebrada en febrero con Netanyahu, insinuó que pronto podría anunciar el apoyo de Estados Unidos para que Israel tomara el control de Cisjordania. Desde septiembre, se había resistido a las peticiones de la comunidad internacional de condenar a Israel por su papel en el sufrimiento de Gaza, a pesar de la declaración de las Naciones Unidas de que las acciones de Israel equivalían a un genocidio. En abril, Huckabee, el embajador en Israel, dijo que la decisión sobre Cisjordania quedaría en suspenso porque, para el presidente, la prioridad máxima era traer de vuelta a los rehenes israelíes de Hamás. Trump reconoció en julio que en Gaza había una hambruna real, pero ha evitado en gran medida culpar a Israel por su papel en la creación de esa catástrofe.

En su lugar, la administración Trump pasó por encima de las Naciones Unidas y, junto con el gobierno israelí, apoyó la creación de la Gaza Humanitarian Foundation (GHF), un grupo de ayuda que, según su valoración, sería más eficaz que la ONU, a pesar de los numerosos informes que indican lo contrario. Grupos de vigilancia internacionales señalan que la organización ha establecido sus puestos de ayuda en zonas del sur de Gaza controladas por Israel, con puestos de control biométricos y seguridad privada. Más de 800 palestinos han sido asesinados cerca de las instalaciones de este grupo desde su creación en mayo.

Al frente de la fundación se encuentra Johnnie Moore, un pastor evangélico con una larga trayectoria en la promoción del sionismo cristiano ante Trump. Antes de que Trump trasladara la embajada a Jerusalén en 2018, Moore declaró al Washington Post que había instado a los funcionarios a hacerlo con el argumento de que “aquellos que bendicen a Israel serán bendecidos”. En agosto, Zeteo y The Intercept informaron que un contratista de la Gaza Humanitarian Foundation tenía tatuajes de la cruz de Jerusalén y pertenecía a un club de motociclistas que decía oponerse al “movimiento yihadista radical”.

Antes de que Trump trasladara la embajada a Jerusalén en 2018, Moore declaró al Washington Post que había instado a los funcionarios a hacerlo con el argumento de que “aquellos que bendicen a Israel serán bendecidos”.

Moore forma parte de la junta directiva de la International Fellowship of Christians and Jews de Eckstein. Cuando le pregunté sobre el recrudecimiento del sufrimiento en Gaza, Eckstein se mostró indignada ante la sugerencia de que Israel fuera el culpable de la crisis humanitaria. “Israel hace todo lo posible para minimizar las muertes, y en especial las de civiles”, afirmó. “Está librando una guerra imposible”.

En junio, Eckstein escribió un artículo de opinión en el Christian Post sobre la guerra de Israel con Irán. “Esta es una guerra espiritual”, escribió. “Si no la llamamos así, corremos el riesgo de olvidar contra qué estamos luchando realmente: no solo contra misiles y regímenes, sino contra el lento y mortal desmoronamiento de los cimientos morales y espirituales que contienen la oscuridad. La corrosión de la verdad. La transformación de lo correcto en incorrecto, y de lo incorrecto en virtud”.

El historiador Hummel afirma que la visión del sionismo cristiano de Israel como protagonista de una batalla espiritual tiene poder no solo por su alcance cósmico, sino también por la forma en que presenta a los enemigos de Israel como seres demasiado alejados de la razón y las vías de diplomacia habituales. “Y por lo tanto —sostiene— se justifica la lucha contra esos enemigos con todos los medios a nuestro alcance”.

*El texto original en inglés fue publicado en el número de NOVIEMBRE/DICIEMBRE de 2025 de “Mother Jones” y puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.motherjones.com/politics/2025/09/christian-zionism-evangelicals-israel-trump-foreign-policy/