Si Trump pudo declarar la guerra al Deep State y aun así llegar al poder, entonces existe una autoridad aún más poderosa y secreta: el Deeper State.
— Alexander Dugin, “Peter Thiel, the Deeper State, and the Antichrist 2.0”, enero de 2026.
Describir y nombrar con precisión los cambios que hoy suceden en el mundo —en especial los que tienen lugar en los Estados Unidos— no es tarea fácil, sobre todo porque contienen altos grados de novedad histórica que difieren enormemente con los acontecimientos del siglo XX. ¿Cómo denominar al cambio de élites que acontece en el país norteamericano, donde un puñado de oligarcas tecnológicos comienza no solamente a influir en el gobierno sino a “ser” el gobierno? ¿Cómo entender las intenciones de este sector fuertemente organizado —y cada vez más poderoso— más allá de la coyuntura y analizarlo como un proyecto con un sentido económico, político, filosófico y hasta teológico claro?
Con la noción de Deeper State, Aleksandr Dugin —el principal ideólogo del eurasianismo ruso— nos ofrece una clave de acceso para entender este fenómeno. No se trata del Deep State que el movimiento MAGA declaró como su enemigo —la burocracia federal, el consenso bipartidista— sino una fuerza más radical que encontró en Donald Trump no su realización plena sino un instrumento —un “interregno”— para desmantelar aquel aparato e instalar su propio Estado. A partir de la conceptualización de Dugin, en este ensayo trazamos el mapa de los vínculos, las trayectorias y las decisiones que explican cómo esta hermandad —aglutinada en buena medida en torno a Peter Thiel y JD Vance—, se ha apoderado de lugares estratégicos al interior del Estado y ha construido durante un cuarto de siglo la infraestructura financiera, tecnológica y militar con la que hoy aspira a redefinir el destino de los Estados Unidos, la tecnología y la guerra.
DE PALO ALTO AL PENTÁGONO
En el año 2000, en Palo Alto, California, un grupo de jóvenes que se conocían de la Universidad de Stanford fusionó dos startups de pagos digitales, Confinity y X.com, en lo que pronto se llamaría PayPal. En esa camada de ejecutivos destacaban dos jóvenes llamados Elon Musk y Peter Thiel. Una venta a eBay por mil 500 millones de dólares en 2002 propició la dispersión del grupo fundador hacia lo que la prensa tech bautizó como la “PayPal mafia”: catorce personas (en rigor, trece más Elon Musk, un outlier en muchos sentidos), entre accionistas y ejecutivos que hicieron fortuna en esa operación y, con ese capital, sembraron el ecosistema que hoy define esta era.
Las cifras iniciales son modestas comparadas con lo que vino después. Thiel cobró unos 55 millones de dólares. Musk, entre 165 y 180. Max Levchin, 34. Reid Hoffman, David Sacks, Roelof Botha, Kenneth Howery y otros embolsaron también varios millones. Con ese capital fundaron tiempo después Palantir, SpaceX, Tesla, LinkedIn, YouTube, Yelp, Founders Fund y financiaron otras empresas como Facebook, Airbnb, Pinterest, OpenAI y Reddit. En 2026 las estimaciones sitúan la riqueza acumulada de la PayPal mafia en el orden del billón de dólares si se incluye a Elon Musk, cuyo patrimonio individual supera ya los 800 mil millones y eclipsa al del resto del grupo.
En 2026 las estimaciones sitúan la riqueza acumulada de la PayPal mafia en el orden del billón de dólares si se incluye a Elon Musk, cuyo patrimonio individual supera ya los 800 mil millones y eclipsa al del resto del grupo.
Más relevante que su fortuna es el poder que controlan. SpaceX realiza entre el 80 y el 85 por ciento de los lanzamientos orbitales de Estados Unidos. Starlink, con más de nueve mil satélites en órbita, ofrece servicio en 28 países de América Latina y el Caribe, más que todos los demás operadores combinados. Palantir Technologies, cofundada por Thiel con financiamiento complementario de In-Q-Tel, el fondo de capital de riesgo de la CIA, gestiona contratos militares y de inteligencia por más de 970 millones de dólares y en agosto de 2025 firmó un acuerdo con el Ejército de Estados Unidos por diez mil millones a lo largo de una década, consolidando 75 convenios previos en uno solo. X, propiedad de Musk, tiene unos 500 millones de usuarios. Tesla domina casi la mitad del mercado de vehículos eléctricos en su país.
La red de empresarios surgidos de ese grupo bautiza sus empresas con figuras de poder del universo de J.R.R. Tolkien. En El Señor de los Anillos, Palantir es la piedra vidente que permite vigilar a distancia; Mithril, un metal indestructible; Valar son los dioses que gobiernan el mundo; Anduril, la espada que fue reforjada para cumplir su destino; Narya, el Anillo de Fuego. No es capricho estético: es la mitología fundacional de un grupo que se concibe como portador de esas figuras de poder, como una hermandad llamada a intervenir en el destino de la Tierra.
EL FILÓSOFO REY
Peter Thiel no es un multimillonario con opiniones políticas. Es un intelectual con un sistema filosófico coherente cuyas implicaciones resultan más inquietantes a medida que se materializan.
Su sistema ideológico descansa sobre tres pilares. De René Girard, su profesor en Stanford, Thiel tomó la teoría del deseo mimético: el deseo no es propio sino imitado; la competencia genera violencia; y la salida es el monopolio, una posición desde la cual no se necesita imitar a nadie. “Competition is for losers”, escribió en Zero to One, su best-seller de 2014, que funciona simultáneamente como manual para crear startups y manifiesto de su filosofía del poder, leído por las élites tecnológicas tanto en Estados Unidos como en China. De Carl Schmitt adoptó la distinción amigo/enemigo como esencia de lo político, la idea de que soberano es quien decide sobre la excepción y el concepto del katechon: la fuerza que contiene la llegada del Anticristo. De Leo Strauss, el filósofo de la escritura esotérica, tomó la convicción de que los textos y otros mensajes tienen dos niveles de lectura (uno para el público, otro para los iniciados) y que las élites intelectuales tienen la obligación de gobernar. “El Momento Straussiano” es el ensayo que mejor expresa los fundamentos filosóficos de Thiel y se ha convertido en un texto obligado para sus socios y discípulos.
En septiembre y octubre de 2025, Thiel dio cuatro conferencias sobre el Anticristo en el Commonwealth Club de San Francisco, bajo el auspicio de Acts 17, una organización cristiana que dirigen Michelle y Trae Stephens, este último CEO de Anduril. Las entradas se agotaron en horas. Eran sesiones off the record, pero audios filtrados a The Washington Post revelaron que Thiel describió a los reguladores gubernamentales como “legionarios del Anticristo”, nombró a Greta Thunberg como ejemplo de fuerza demoníaca, calificó al activismo climático como satánico y presentó a Estados Unidos como el katechon, la fuerza que contiene al mal.
Peter Thiel no es un multimillonario con opiniones políticas. Es un intelectual con un sistema filosófico coherente cuyas implicaciones resultan más inquietantes a medida que se materializan.
El mismo artículo señaló la paradoja central: Thiel y su ecosistema construyen exactamente la infraestructura de vigilancia totalitaria contra la que él advierte en las conferencias. Cuando el columnista del New York Times Ross Douthat le sugirió en una conversación que quizás sea él mismo quien prepara la llegada del Anticristo, Thiel no pudo desmentirlo de manera contundente.
La frase que cristaliza su proyecto libertario apareció en 2009, en un ensayo para Cato Unbound titulado “The Education of a Libertarian”: “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. Propuso tres vías de escape: el ciberespacio, el espacio exterior y el seasteading, una red de ciudades flotantes fuera de la jurisdicción de cualquier Estado, iniciativa impulsada por el Seasteading Institute, organización fundada por Patri Friedman, nieto del economista Milton Friedman.
Donde Thiel pone la mirada, pone la billetera. Con su fortuna financió a Friedman; a Curtis Yarvin, el bloguero neorreaccionario que propone reemplazar la democracia por la privatización del gobierno; a Praxis, un proyecto de “nación digital” que ya hace sus primeros esfuerzos por existir en la base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, al que le dedicó más de 500 millones de dólares y por todos es conocido el vínculo casi paternal que tiene con JD Vance, vicepresidente de los Estados Unidos, a quien impulsa política y económicamente desde hace años.
Thiel es un straussiano que escribe en dos niveles: para el público, es el libertario que quiere menos gobierno; para los iniciados, es quien lo coloniza desde adentro para ponerlo al servicio de sus intereses y proyectos.
EVERYONE IS TRANSITIONING TO PALANTIR
En abril de 2025 un funcionario de la administración Trump le dijo a la CNN bajo anonimato: “Everyone is transitioning to Palantir”. La frase describe una transferencia de poder que no se anuncia sino que se ejecuta, contrato por contrato, cargo por cargo, base de datos por base de datos. Por su parte, Bloomberg reportó que más de una docena de personas con vínculos directos con Thiel ocupan posiciones en el segundo gobierno de Trump. JD Vance, su protegido, es vicepresidente. Elon Musk dirigió DOGE hasta mayo de 2025. David Sacks, ex COO de PayPal y coautor con Thiel del libro The Diversity Myth, es el zar de IA y cripto de la administración. Michael Kratsios, que fue jefe de gabinete de Thiel durante siete años, dirige la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca. Jacob Helberg, exasesor de Palantir casado con Keith Rabois (otro ex PayPal y socio de Thiel), a sus 36 años es subsecretario de Estado para Asuntos Económicos. Ken Howery, cofundador de PayPal y de Founders Fund, el fondo de inversión de Thiel, es embajador ante Dinamarca, con jurisdicción sobre un territorio que hoy está en boca de todos y es de interés estratégico para los Estados Unidos: Groenlandia. Gregory Barbaccia, con más de diez años en Palantir, hoy es el director Federal de Información de los Estados Unidos (CIO). Michael Obadal, proveniente de Anduril —financiada por Founders Fund—, es subsecretario del Ejército estadounidense responsable de la política de adquisición de armamento. Clark Minor, que tuvo una carrera de trece años en Palantir, hoy es CIO del Departamento de Salud.
Bloomberg reportó que más de una docena de personas con vínculos directos con Thiel ocupan posiciones en el segundo gobierno de Trump.
Pero para Thiel la colonización del organigrama civil no fue suficiente. El 13 de junio de 2025, en Conmy Hall, Virginia, el general Randy George, jefe del Estado Mayor del Ejército, tomó juramento a cuatro ejecutivos de Silicon Valley como tenientes coroneles de la Reserva. La unidad se llama Detachment 201: Executive Innovation Corps. Los cuatro nuevos oficiales son: Shyam Sankar, CTO de Palantir; Andrew Bosworth, CTO de Meta; Kevin Weil, jefe de producto de OpenAI; y Bob McGrew, ex jefe de investigación de OpenAI. Ninguno tiene experiencia militar. No hicieron entrenamiento básico. No tienen que aprobar el examen de aptitud física. El rango de teniente coronel normalmente requiere entre quince y veinte años de carrera. El nombre “201” es una referencia al código HTTP que indica “recurso creado”: la referencia no es inocente.
El Ejército confirmó que ninguno de los cuatro se recusará de intervenir en las decisiones de negocio de sus empresas con el Departamento de Guerra. La idea de crear Detachment 201 fue de Sankar, que reclutó personalmente a los otros tres. El CTO de Palantir vendió acciones de su empresa por 367,9 millones de dólares durante el último año y retiene más de 200 millones en stock. Dos semanas antes de su juramento, Palantir había ganado una ampliación de contrato con el Pentágono de 795 millones para el sistema Maven Smart, elevando el monto total a mil 300 millones.
Emil Michael, ex director de negocios de Uber —donde creó la iniciativa Uber Military, un servicio especializado para miembros del Ejército—, fue confirmado por el Senado en mayo de 2025 como subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería, el cargo que decide qué tecnología adopta el Pentágono. En agosto, después de forzar la renuncia de Doug Beck (un ex vicepresidente de Apple nombrado por Biden cuyo pecado fue haber donado a los demócratas), Michael asumió además la dirección interina de la Defense Innovation Unit, la agencia creada para conectar a las startups de Silicon Valley con los contratos militares.
EL SISTEMA OPERATIVO DEL ESTADO
En pocos meses, el Pentágono reorientó su política de adquisiciones. SpaceX, Palantir y Anduril son hoy los candidatos principales para hacer posible el Golden Dome, el novedoso y costoso escudo antimisiles propuesto por Donald Trump, desplazando a proveedores históricos como Lockheed, Boeing o Raytheon. SpaceX propuso un modelo de “servicio por suscripción” diseñado para eludir los procedimientos de compra del Departamento de Defensa. Anduril, por su parte, asumirá el contrato del programa Integrated Visual Augmentation System (IVAS) —orientado a brindar herramientas de realidad aumentada a las fuerzas armadas estadounidenses—, que anteriormente gestionaba Microsoft y que está valorado en 22 mil millones de dólares. DOGE, bajo la dirección de Musk, obtuvo acceso a sistemas sensibles de al menos nueve agencias del gobierno a la vez que producía la salida de 317 mil empleados federales en 2025, con una reducción neta de 249 mil puestos de trabajo, algo más del diez por ciento de la fuerza laboral del gobierno.
…el Pentágono reorientó su política de adquisiciones. SpaceX, Palantir y Anduril son hoy los candidatos principales para hacer posible el Golden Dome, el novedoso y costoso escudo antimisiles propuesto por Donald Trump…
Sacks revocó la orden ejecutiva de Biden sobre inteligencia artificial el primer día de gobierno y la reemplazó tres días más tarde por la orden ejecutiva 14179, que elimina toda directiva regulatoria. Promovió la revocación de la SAB 121, la norma contable que obligaba a registrar como pasivos las criptomonedas de los clientes, abriendo la custodia a los bancos: beneficio directo para Craft Ventures, su fondo, que posee el 7,8 por ciento de BitGo. Según el New York Times, Sacks retiene participaciones en 449 empresas relacionadas con inteligencia artificial y veinte compañías cripto. Recibió un waiver de ética para conservar sus acciones de Palantir, clasificándola como “empresa de software como servicio, no de inteligencia artificial”, mientras el sitio web de la empresa se promociona como “AI-Powered Automation for Every Decision” (automatización impulsada por IA para cada decisión).
Kratsios es, junto con Sacks y Jacob Helberg, coarquitecto del AI Action Plan presentado por el presidente Trump en la Casa Blanca en julio de 2025 y de la orden ejecutiva de diciembre del mismo año que instruye al Departamento de Justicia a demandar a los estados (Colorado y California) que intenten regular la inteligencia artificial.
En ese terreno arrasado se instaló Palantir como sistema operativo del Estado. ImmigrationOS, un contrato de 30 millones adjudicado sin licitación competitiva, integra datos biográficos, biométricos, geolocalización, registros de visa, actividad en redes sociales y direcciones para seleccionar objetivos de deportación en tiempo real. El programa ha sido central en el accionar de ICE. ELITE, otro sistema de Palantir revelado por 404 Media y Wired, cruza datos de Medicaid con información migratoria para asignar “puntuaciones de confianza” a las direcciones de las personas señaladas: datos de salud convertidos en herramienta de jerarquización social.
En abril, según Wired, DOGE organizó un hackatón de tres días en las oficinas de Palantir en Georgetown para crear una “mega API” que unificara los datos del Servicio de Impuestos Internos (IRS por sus siglas en inglés), el Departamento de Seguridad Nacional y la Administración del Seguro Social. Ingenieros del IRS estuvieron presentes y fueron los protagonistas. En otras palabras, funcionarios públicos fueron invitados a trabajar en las instalaciones de una empresa privada para construir la llave maestra de los datos del gobierno.
La capitalización bursátil de Palantir supera en marzo de 2026 los 360 mil millones de dólares: más que Lockheed Martin, el mayor contratista militar tradicional del mundo. El presupuesto del Departamento de Guerra para inteligencia artificial y sistemas autónomos pasó de mil 800 millones en el año fiscal 2025 a 13 mil 400 millones en 2026: un salto de siete veces en un solo ciclo presupuestario.
El movimiento MAGA declaró guerra al Deep State: la burocracia federal, el viejo establishment del consenso bipartidista. Pero hasta ahora el resultado no ha sido la eliminación del poder concentrado en un puñado de personas no electas democráticamente sino su reemplazo: algo más parecido al derin devlet turco —la red de actores privados con acceso directo al poder estatal que dio nombre al concepto de “Estado profundo”— solo que, en vez de militares y mafiosos, son oligarcas tecnológicos que se comportan como una mafia y a los que mueve un ímpetu militarista renovado.
…hasta ahora el resultado no ha sido la eliminación del poder concentrado en un puñado de personas no electas democráticamente sino su reemplazo…
JD VANCE: LA INVERSIÓN MÁS RENTABLE
En 2016 JD Vance publicó Hillbilly Elegy, un memoir sobre la pobreza blanca en los Apalaches que lo convirtió en la voz literaria y política de la América olvidada. Ese mismo año, escribió en un mensaje privado, filtrado años después por la revista Politico, que iba y venía entre pensar que Trump era “un cínico hijo de puta” o “el Hitler de Estados Unidos”. En una entrevista con Charlie Rose se definió como un “never Trumper”, es decir, partidario del movimiento de republicanos que se negaba a votar a Trump bajo cualquier circunstancia, incluso frente a los demócratas.
Cinco años antes, como estudiante de derecho en Yale, Vance había asistido a una conferencia de Peter Thiel que describiría más tarde como “el momento más significativo de mi paso por la universidad”. Thiel era, dijo, “posiblemente la persona más inteligente que conocí en mi vida”. En 2016, mientras Vance llamaba idiota a Trump, Thiel le escribió una reseña promocional a su libro y le consiguió un puesto como “principal” en Mithril Capital, una de sus empresas con otro nombre tolkieniano. En 2017 Vance abandonó Mithril tras choques internos. Excolegas dijeron al Wall Street Journal que no recordaban logros de inversión concretos. En 2019 cofundó Narya Capital —el Anillo de Fuego— con sede en Ohio, recaudando 93 millones de dólares de inversores que incluían a Thiel y otros barones de Silicon Valley como Marc Andreessen (a16z) y Eric Schmidt (Google).
La conversión al trumpismo se produjo en febrero de 2021, cuando Thiel llevó a Vance a una reunión a puerta cerrada en Mar-a-Lago para reconciliarlo con Trump. Vance le explicó al entonces expresidente que había “comprado una narrativa enmarcada por los medios mainstream”. Borró los tweets de 2016.
En septiembre de ese año, en un pódcast, citó públicamente a Curtis Yarvin —el bloguero libertario preferido por las nuevas generaciones de la derecha alternativa— por primera vez y propuso que Trump debería “despedir a cada burócrata de nivel medio, a cada funcionario de carrera” y que, ante la intervención judicial, la respuesta debía ser: “El presidente de la Corte Suprema ha emitido su fallo. Ahora que lo haga cumplir”. La frase se le atribuye a Andrew Jackson, el expresidente que desafió al poder judicial en 1832 y uno de los referentes históricos de Trump.
En 2022 Thiel invirtió 15 millones de dólares en la campaña de Vance al Senado por Ohio. Fue la donación privada más grande de la historia para un cargo legislativo. Ganó. En 2024 Trump lo eligió como vicepresidente. En un panel con Patrick Deneen y Kevin Roberts, de la Heritage Foundation, Vance usó lenguaje posliberal sin eufemismos: “No existe una distinción significativa entre el sector público y el privado en el régimen americano. Todo está fusionado”. En una entrevista con Vanity Fair describió su plan para la burocracia federal como una “des-baazificación”, comparando a los funcionarios de carrera del gobierno estadounidense con el partido Baaz de Saddam Hussein en Irak.
La conversión al trumpismo se produjo en febrero de 2021, cuando Thiel llevó a Vance a una reunión a puerta cerrada en Mar-a-Lago para reconciliarlo con Trump.
Fue Vance quien presentó a Sacks con otro amigo suyo y actor importante en esta trama: Donald Trump Jr., quien de manera sigilosa y a través de 1789 Capital ha venido aglutinando a funcionarios, intelectuales conservadores, periodistas y magnates en torno a un proyecto político con un horizonte de mediano plazo. Y fue en junio de ese año, en un evento de recaudación de fondos organizado por Sacks, que “empezó a circular” con fuerza el nombre del entonces senador como candidato a la vicepresidencia. Si Trump es el vehículo que desmanteló las barreras institucionales, Vance es el que se prepara para gobernar en la tierra arrasada. Si todo sale de acuerdo al plan, los 15 millones de dólares desembolsados por Thiel pueden ser la inversión más rentable de la historia política norteamericana.
EL DEEPER STATE
En enero de 2026 Alexander Dugin, el principal ideólogo del eurasianismo ruso, publicó un extenso análisis sobre Thiel titulado “Peter Thiel, the Deeper State, and the Antichrist 2.0”. Su ensayo tiene mérito descriptivo: distingue entre el Deep State (la burocracia estatal) y lo que llama el Deeper State, la tecno-oligarquía que opera por debajo de ambos partidos y que, en su lectura, usó a Trump como instrumento para desmantelar al primero e instalar al segundo. Identifica a Thiel como su vocero filosófico.
Pero hay algo más. Dugin revela: “Antes del COVID, vinieron a verme enviados de Thiel y me propusieron iniciar un gran diálogo sobre la geopolítica del futuro, el rol de la Tierra y el Mar, el petróleo y el gas, el espíritu y la materia”. Thiel había hecho “una inversión considerable en uno de nuestros principales bancos comerciales” y estaba “interesado en el eurasianismo y, curiosamente, en el Tradicionalismo y la escatología”. Las relaciones no avanzaron, en parte por las sanciones contra Dugin vigentes desde 2014. Thiel prometió viajar a Rusia, pero el COVID, la guerra en Ucrania y la campaña de Trump interrumpieron el diálogo.
Thiel y Dugin leen a Carl Schmitt. Comparten la idea del katechon, el desprecio al liberalismo parlamentario y la distinción amigo/enemigo como fundamento de lo político. Leen al filósofo ruso Vladimir Solovyov sobre el Anticristo. No son aliados, pero operan con la misma gramática de la teología política. El enemigo reconoce al enemigo.
Aunque la conceptualización que hace Dugin de este reacomodo de las élites estadounidenses es, por lo demás, pertinente, hemos de reconocer que la teoría política contemporánea no tiene aún la capacidad de nombrar lo que está ocurriendo. No es lobby: el lobby busca influir en el gobierno, no reemplazarlo. No es plutocracia clásica: los plutócratas históricamente compraban políticos, no construían la infraestructura que hace funcionar al Estado. No es el complejo militar-industrial que Eisenhower advirtió en 1961. Aquella era una alianza entre el gobierno y los contratistas de defensa. Esto es otra cosa: es la absorción del gobierno por un grupo de amigos y socios —aglutinados en buena medida por un filósofo y empresario aficionado a la teología— que simultáneamente fabrica las armas, gestiona la inteligencia, opera las comunicaciones, controla los datos y ocupa los cargos clave de la administración.
La comparación más precisa —¿o su modelo?— quizás sea la East India Company, que en su apogeo administraba territorios, mantenía un ejército de 260 mil soldados, acuñaba moneda y tenía representación parlamentaria. Pero la Compañía no tenía acceso a los datos conductuales de miles de millones de personas alrededor del mundo en tiempo real, ni pensaba en construir una sociedad por fuera de la geografía planetaria.
…es la absorción del gobierno por un grupo de amigos y socios —aglutinados en buena medida por un filósofo y empresario aficionado a la teología— que simultáneamente fabrica las armas, gestiona la inteligencia, opera las comunicaciones, controla los datos y ocupa los cargos clave de la administración.
UNA REVOLUCIÓN DE OLIGARCAS
Thiel escribió en 2009 que la libertad y la democracia son incompatibles. En 2026, la red que construyó durante un cuarto de siglo controla la infraestructura que hace del Estado un Estado y ocupa los cargos que deberían regular esa infraestructura. Hay una revolución en marcha que cuenta con recursos financieros, tecnológicos y militares, con cuadros políticos que comparten una visión mesiánica de la historia y de sí mismos, que buscan remodelar la sociedad conforme a sus anhelos más profundos y que comparten una vocación, por distópica que al resto de la humanidad le parezca. No en vano el historiador Timothy Snyder dijo que le asombraban las similitudes entre los millonarios de Silicon Valley y los bolcheviques más radicalizados.
En mayo de 2025 trece empleados de Palantir se fueron de la empresa publicando una carta con el título “The Scouring of the Shire” (la purga de la Comarca), en referencia a otra escena tolkieniana: al regresar de la guerra, los hobbits descubren que sus hogares fueron alcanzados por la destrucción. En la carta advierten que el complejo Big Tech “es cada vez más cómplice, normalizando el autoritarismo bajo el disfraz de una ‘revolución’ liderada por oligarcas”. En la novela de Tolkien, los Palantiri fueron creados con buenas intenciones, para proteger a los pueblos de la Tierra Media. Terminaron sirviendo a Sauron. Quienes eligieron el nombre sabían la historia. La pregunta es si lo hicieron como advertencia o como programa. ![]()
