Reporte Político Semanal

El giro pragmático de Trump: de la captura de Maduro a la “excelente” llamada con Delcy Rodríguez

El miércoles 14 de enero, apenas once días después de la captura en Caracas del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de fuerzas estadounidenses y de su traslado a Nueva York, el presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvieron una conversación telefónica que marcó un drástico cambio de tono en la relación bilateral.

La Casa Blanca describió el intercambio como “muy bueno” y productivo y el presidente Trump llegó incluso a referirse a Rodríguez como “una persona estupenda”, un elogio inusual dado el histórico antagonismo de los polos que ambos representan y, especialmente, el inédito contexto que supone la reciente incursión norteamericana en el país caribeño. Por su parte, Rodríguez calificó la conversación como “cortés”, subrayó el marco de “respeto mutuo” en el que se desarrolló, a la vez que reiteró la disposición de su administración a colaborar en una agenda conjunta que beneficie a los pueblos de ambos países.

De acuerdo con las declaraciones oficiales difundidas tras el contacto, la llamada se centró en una agenda de trabajo bilateral que incluyó temas como energía, comercio y seguridad. La omisión deliberada de menciones al reclamo por la situación de Nicolás Maduro y Cilia Flores —tema que habían dominado la retórica previa, incluida la acusación de “secuestro” formulada por Rodríguez días antes— fue un dato sobresaliente. La conversación no incluyó ni comunicados oficiales sobre la exigencia de liberación de la pareja presidencial detenida ni reproches públicos, lo que contrasta con las condenas y acusaciones previas emitidas por las autoridades venezolanas tras la operación estadounidense del 3 de enero.

La cronología de los hechos refuerza la lectura de un giro pragmático en la política estadounidense hacia Venezuela. Tras la captura de Maduro y la comunicación telefónica con Rodríguez, Trump recibió al día siguiente en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado, en lo que puede leerse como una estrategia de interlocución simultánea con distintos actores del tablero político venezolano. Una reorganización del vínculo bilateral bajo nuevas reglas pero no necesariamente con nuevos actores se insinúa en el horizonte, de la mano de un desplazamiento hacia un enfoque, por parte de Washington, orientado a privilegiar la gobernabilidad y la estabilidad regional. Desde el lado venezolano, el objetivo buscado parece ser reducir el nivel de confrontación, preservar márgenes de maniobra institucional y de control político, así como consolidar a la presidenta encargada como interlocutora válida ante Estados Unidos y otros actores internacionales.

El miércoles 14 de enero, apenas once días después de la captura en Caracas del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de fuerzas estadounidenses y de su traslado a Nueva York, el presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvieron una conversación telefónica que marcó un …

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