Fuentes con acceso a datos militares internos revelaron que el Ejército estadounidense consumió prácticamente la totalidad de su inventario de misiles tácticos ATACMS y de los más nuevos Precision Strike Missiles (PrSM), los principales sistemas de precisión de superficie a superficie de largo alcance con los que cuenta Washington. La Armada, por su parte, utilizó cerca de la mitad de su reserva global de misiles de crucero Tomahawk, un dato que no había sido reportado públicamente hasta esta semana.
La situación es aún más ajustada en materia de defensa antimisiles. El arsenal de interceptores THAAD se redujo en torno al 80% respecto de los niveles previos a la guerra, mientras que las reservas de interceptores Patriot cayeron cerca de un 50%, según una evaluación de inventario consultada por altos mandos militares, quienes describieron los remanentes como “peligrosamente bajos”. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) había estimado en unos dos mil 200 los misiles Patriot más modernos y en 452 los THAAD disponibles antes de que comenzara el conflicto. Aliados del Golfo Pérsico, que dependen de estos sistemas para su propia defensa, expresaron preocupación por quedar más expuestos ante una eventual represalia iraní.
Trump reconoció públicamente que algunos suministros de “largo alcance” están más ajustados, pero remarcó que el país conserva reservas adecuadas de armamento de “rango medio” y de bombas guiadas por GPS (JDAM), más económicas y abundantes. En un mensaje publicado en Truth Social pasada la medianoche del jueves 6 de agosto, sostuvo que Estados Unidos posee “cantidades masivas” de municiones y que la industria de defensa está construyendo la mayor cantidad de plantas de su historia. Según fuentes relevadas por diferentes medios, el presidente se mostró frustrado en una reunión de gabinete en Camp David por la difusión pública de estos datos, que debilitan su posición en la negociación con Teherán.
Antes, el Pentágono ya había enviado al Congreso un pedido de fondos de emergencia por 67 mil millones de dólares, de los cuales 18 mil 200 millones están destinados puntualmente a reponer interceptores Patriot, misiles Tomahawk y el sistema THAAD. En paralelo, el gobierno firmó un contrato con Lockheed Martin por hasta 58 mil millones de dólares para la producción de interceptores Patriot hasta 2032.
El vocero principal del Pentágono, Sean Parnell, rechazó que la capacidad operativa esté comprometida y afirmó que el país cuenta con “todo lo que necesita para actuar en el momento y el lugar que el presidente elija”. La Casa Blanca, a su vez, sostuvo que Estados Unidos dispone de «más que suficientes» municiones y reservas para cumplir con los objetivos trazados por el presidente Donald Trump en la negociación con Irán.

