El médico y exfuncionario de salud pública Abdul El-Sayed se impuso por un estrecho margen sobre la congresista moderada Haley Stevens en la interna demócrata al Senado por Michigan, en una contienda que se definió recién el miércoles 5 de agosto por la mañana tras el escrutinio. El resultado representa una victoria simbólica para el ala progresista del Partido Demócrata en un estado bisagra, y convierte a Michigan en una de las carreras centrales de las elecciones legislativas de noviembre, ya que la banca —hoy en manos del retirado senador demócrata Gary Peters— podría inclinar el control de la cámara alta.
La campaña de El-Sayed se organizó en torno a la consigna “sacar el dinero de la política, poner dinero en tu bolsillo, Medicare para todos”, un sistema universal de salud, y el fin de la ayuda militar estadounidense incondicional a Israel, posición que profundizó la fractura con el establishment del partido. Contó con el respaldo activo de los senadores Bernie Sanders y Chris Van Hollen y de la representante Alexandria Ocasio-Cortez, mientras que un comité vinculado al lobby proisraelí AIPAC destinó más de 30 millones de dólares a respaldar a Stevens o atacar a su rival.
En noviembre, El-Sayed se enfrentará al republicano Mike Rogers, excongresista que perdió por estrecho margen la elección al Senado de 2024. Tras conocerse el resultado de las primarias, Rogers presentó la contienda como una elección entre el “sentido común o la completa locura” y lo calificó como una agenda política radical, anticipando una campaña republicana centrada en caracterizar a El-Sayed como demasiado progresista para Michigan. Además, esta semana, el candidato republicano difundió un video dirigido directamente a los votantes demócratas descontentos con el resultado de la interna, en un intento por capitalizar las divisiones en ese electorado.

