Colombia atraviesa una compleja encrucijada de seguridad y posconflicto en la que, por un lado, el Estado combina golpes militares de alto impacto con proyectos de desarrollo, y por el otro, las dinámicas violentas de las disidencias de las FARC, el ELN y las economías ilícitas continúan desafiando la presencia estatal y agravando la crisis humanitaria en regiones como Catatumbo, Caquetá, Cauca y Nariño. En Araracuara, Caquetá, el Ejército reportó la baja de quince guerrilleros de la columna móvil ‘Jacobo Arenas’, pertenecientes a las disidencias de Iván Mordisco, y el abatimiento de ‘Paisa’ Duver, lugarteniente de Gentil Duarte, en operaciones que incluyeron incautación de armas y explosivos, sin registrar bajas militares . Al mismo tiempo, en Tumaco, Nariño, el Ejército desmanteló un laboratorio con capacidad para producir cuatrocientos kilos mensuales de cocaína, incautando precursores químicos y equipos de procesamiento. Por otro lado en el Cauca, tropas fueron emboscadas doce veces mientras reconstruían un puente terminando con la vida de 5 soldados y oficiales, en una zona crítica donde disidencias y el ELN buscan controlar rutas de narcotráfico.
En los últimos días se ha puesto en discusión en el ámbito judicial el decreto de Estado de Conmoción Interior, que otorga facultades excepcionales a las Fuerzas Armadas para combatir al ELN en Arauca y Norte de Santander. El ministro del Interior ha advertido que levantar esta medida podría significar un espaldarazo para el ELN al restringir esas facultades extraordinarias . Al mismo tiempo, el Ejecutivo alista decretos para eliminar dos de las cinco curules especiales otorgadas a los excombatientes de las FARC, decisión motivada por la baja votación del partido Comunes y el cumplimiento parcial de los acuerdos de paz; esta medida podría minar la confianza de los exguerrilleros en su proceso de reincorporación política de cara a las elecciones de 2026.
Frente a estos desafíos, el Estado y la comunidad internacional apuestan también por iniciativas de desarrollo y reconciliación. El Fondo Multidonante para el Posconflicto de la ONU destinará cinco millones de dólares a proyectos de infraestructura, salud y educación en el Catatumbo durante 2025 y 2026, con énfasis en poblaciones desplazadas y bajo la coordinación de ACNUR y el apoyo financiero de Alemania, Suecia, Noruega y Reino Unido. De manera complementaria, el Ministerio de Comercio y la Agencia para la Reincorporación han abierto una convocatoria para premiar a empresas que impulsen proyectos de paz en regiones afectadas por la violencia, reconociendo iniciativas de empleo rural, inclusión de excombatientes y desarrollo sostenible; la postulación estará abierta hasta septiembre de 2024 y los ganadores recibirán visibilidad y acompañamiento técnico.
En este escenario, la decisión sobre la prórroga o el levantamiento de la Conmoción Interior y la configuración de las curules de los excombatientes serán puntos de inflexión para determinar si Colombia logra avanzar hacia una paz estable y duradera, o si las dinámicas de violencia y desconfianza socavan los esfuerzos de reconciliación y reconstrucción nacional.

