La Casa Blanca informó sobre un nuevo acuerdo comercial con Ecuador, junto a otras naciones latinoamericanas, lo que constituye un paso estratégico que refuerza la alianza del gobierno de Daniel Noboa con Washington. Este pacto no solo tiene implicaciones económicas, sino que también solidifica el apoyo político en un momento crucial, donde el gobierno ecuatoriano busca ganar la consulta popular del domingo 16 de noviembre y revalidar su gestión.
En el marco de este convenio, Ecuador ha aceptado abrir su mercado a diversos productos estadounidenses a cambio del retiro o disminución de los aranceles aplicados por Washington sobre algunas de sus principales exportaciones. En efecto, el acuerdo anunciado contempla la eliminación de los aranceles estadounidenses —que desde abril eran del 10% y aumentaron al 15% en agosto— sobre exportaciones calificadas como el banano y el cacao, productos fundamentales para la economía ecuatoriana. A cambio, Ecuador eliminará o reducirá aranceles en sectores considerados prioritarios para Washington, como maquinaria, productos de salud, tecnologías de la información y la comunicación, químicos y componentes de automóviles.
La firma de este acuerdo se posiciona como un “premio” al gobierno de Noboa por su alineamiento con la agenda e intereses del gobierno de los EEUU. Tal es así que el presidente ha anunciado la posibilidad de instalar dos bases militares en las provincias costeras del país. De esta forma, en términos geopolíticos, los EE. UU. siguen apostando a reforzar su presencia en la región en su intento por combatir la influencia y avance de China.

