A poco más de un mes de los comicios generales del 17 de agosto, el panorama electoral boliviano continúa marcado por la incertidumbre. Aunque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aseguró que las elecciones están «totalmente garantizadas«, aún ningún partido ha completado sus listas de candidatos.
Sectores vinculados al evismo han radicalizado su discurso, amenazando con «perforar el proceso electoral» e incluso con que «en vez de contar votos, van a contar muertos«, lo que ha generado alarma en la opinión pública y ha motivado la apertura de procesos penales.
Distintos actores, incluyendo a la vocal del TSE Dina Chuquimia y al vocal Tahuichi Tahuichi Lara, alertaron sobre la posible imposibilidad de celebrar elecciones con normalidad si persisten las amenazas y la falta de condiciones políticas y logísticas. La propuesta de un «pacto democrático» lanzada por Edgar Vilca intenta recuperar confianza en el proceso, aunque sin resultados concretos por ahora.
Mientras tanto Evo Morales continúa reclamando al TSE la inscripción de su candidatura «para salvar la democracia» y afirmando que las elecciones «carecen de legitimidad» sin su participación. En ese marco, también acusó al oficialismo de preparar un «fraude electoral con apoyo extranjero«, involucrando directamente a Arce, Andrónico y otros actores. Según Morales, el actual gobierno ha promovido más procesos judiciales en su contra que los que enfrentó durante el periodo neoliberal, lo que considera una persecución política directa desde el Ejecutivo.
Mientras tanto, el oficialismo y sectores dentro del MAS buscan consolidar una estrategia para enfrentar la fragmentación política. Andrónico Rodríguez abrió la posibilidad de trabajar con Eva Copa y otros actores, en una lógica de reconstrucción interna y unidad táctica frente al ascenso de candidatos opositores. Sin embargo, el clima de confrontación interna se agrava con denuncias de Morales, quien acusa al entorno de Arce y Rodríguez de estar detrás de su inhabilitación por razones políticas.
En este marco, los estudios de opinión posicionan a Samuel Doria Medina y Jorge Quiroga como principales contendientes opositores. Una segunda encuesta de El Deber muestra una competencia cerrada entre ambos, mientras que el propio Doria Medina aseguró que «van 7-0» a favor de su proyecto en las encuestas internas. Analistas coinciden en que la mayoría de los candidatos ya alcanzaron su «techo» electoral y que el desenlace dependerá de las alianzas de última hora.

